19 de junio de 2021
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FIN DE SEMANA

La hija del coronel asesinado por los terroristas cree que los acercamientos de etarras son una deuda del Ejecutivo de Sánchez con los nacionalistas

Ana Velasco, víctima de ETA: "Lo del arrepentimiento de los presos es una excusa del Gobierno para justificar su actuación"

Ana Velasco.
Ana Velasco.
El 10 de enero de 1980, un terrorista de ETA asesinaba en Vitoria a Jesús Velasco Zuazola, jefe del Cuerpo de Miñones de Álava, cuando dejaba a dos de sus cuatro hijas en el colegio. Ana Velasco Vidal-Abarca, una de sus hijas y de Ana-María Vidal Abarca, una de las tres fundadoras de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), habla con el cierredigital.com sobre el acercamiento de presos, la postura del Gobierno, el arrepentimiento y el olvido.

Cada viernes de los últimos meses el Ministerio del Interior anuncia la concesión de beneficios penitenciarios o el acercamiento de presos de ETA a cárceles próximas a sus lugares de origen. Mensajes que suelen tener un común denominador, el supuesto arrepentimiento. Ayer, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias aprobó otros cinco traslados de presos de ETA. Tan solo quedan seis por ser acercados.

- ¿Cómo perciben las víctimas estos acercamientos?

- Yo creo que es una injusticia. Y creo también que es un precio político que se paga por la necesidad que tiene el Gobierno actual del apoyo de los partidos separatistas. Desde mi punto de vista, es consecuencia de los pactos que se sellaron para el final del terrorismo, cuando el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero negoció con ETA un acuerdo que se ha continuado aplicando hasta hoy.  

Me parece que es un final que no representa una derrota verdadera. Porque se está estimando políticamente, socialmente y moralmente al terrorismo y, además, se permite que los etarras cumplan unas condenas muy inferiores a las que les impusieron los tribunales. Y los beneficios penitenciarios que han tenido durante mucho tiempo, ahora incluso se van a acrecentar.

- Y la transferencia que el Ejecutivo ha hecho al País Vasco en materia de gestión de prisiones, ¿también tiene que ver con la deuda del Gobierno? ¿Era algo que se esperaba?

- Es evidente que esta cesión también responde a una exigencia del mundo del nacionalismo vasco que lo que quiere es, tal y como lleva reclamando durante años, que los terroristas salgan todos en libertad. Y lo reclaman mientras se mofan, se burlan y hacen daño a las víctimas. 

Yo siempre pongo el ejemplo de que, hace un tiempo, la Asociación de Víctimas del Terrorismo mandó al País Vasco una caravana de familiares que recorría los pueblos haciendo homenajes a los asesinados por ETA. Pues bien, era recibida por los vecinos al grito de “los vuestros en el hoyo y los nuestros a casa”. Ya sabían lo que iba a pasar. Estaba todo hablado. Era cuestión de ir haciéndolo paulatinamente para que no supusiera un escándalo excesivo. Y es lo que están haciendo ahora.

De hecho, el Gobierno Vasco ya ha anunciado que les va a otorgar un régimen de semilibertad, así como que van a crear un organismo para buscarles trabajo y solucionarles la vida.

- Tengo entendido que Fernando Grande-Marlaska es el primer ministro del Interior que informa a las víctimas de traslados de presos de ETA y también beneficios penitenciarios como el tercer grado o la libertad condicional.

- No exactamente. Lo que hacen es informar a las asociaciones de víctimas para que las asociaciones de víctimas, a su vez, informen a las familias. Pero bueno, ¿y qué? A mí me acaban de informar de que han sacado a la calle al asesino de mi padre, ¿y gano algo con que me informen? Yo lo que quiero es que no lo saquen a la calle, que no le acorten la condena buscando excusas maniqueas. A mí que me digan que le han sacado a la calle antes de tiempo porque tienen una serie de contubernios políticos no solo no me ayuda, sino que me genera mucho sufrimiento.

- ¿No alivia, al menos, conocerlo?

- En absoluto. Lo del alivio sería que supiéramos y que tuviéramos la garantía de que desde el Estado se cuida más a las víctimas que a los terroristas. Y se nos protege y se nos garantiza el derecho a la Justicia que nos han hurtado y que nos siguen hurtando constantemente.

- En la mayoría de los casos se aduce al arrepentimiento como motivo de los beneficios penitenciarios…

- No es cierto. Lo del arrepentimiento es una excusa que se han buscado para justificar la actuación política que se está llevando a cabo. En realidad, lo único que hacen es firmar un papel porque les aporta una serie de beneficios. Lo que habría que preguntarse es si ese papel lo firmarían igualmente si no obtuvieran nada a cambio. Por otra parte, el arrepentimiento es una cuestión subjetiva que no tiene por qué afectar al cumplimiento de la pena porque, aunque un ladrón de bancos se pueda arrepentir de cometer el delito, no por ello va a salir de la cárcel.

Además, los presos de ETA no colaboran con la justicia, ni contribuyen a que se esclarezcan los casi 400 casos que están sin resolver. Mientras tanto, aceptan esos homenajes que les hacen y que el jueves mismo reivindicó Otegui. Por lo tanto, todo es una mentira y una gran falacia que está para que los nacionalistas se sientan cómodos y los demás pasen página y hagan como si no hubiera pasado nada.

Ana Velasco, víctima de ETA. 

- Como bien ha dicho, Arnaldo Otegi justificó este jueves los recibimientos a los presos etarras porque los vecinos de sus pueblos "consideran que merecen ese reconocimiento o un abrazo". ¿Existe todavía esa polarización entre el pueblo vasco? 

- Sí, claro que sí. El terrorismo tiene un apoyo social muy importante en el País Vasco, y lo sigue teniendo. De hecho, sigue habiendo muchísimas personas que lo justifican, que lo entienden y que lo agradecen. Por eso mismo felicitan a los criminales cuando salen de la cárcel.

En la sociedad vasca hay mucha podredumbre moral todavía y con lo que se está haciendo se contribuye a que se asiente y a que toda esa gente siga creyendo que no tienen nada de lo que avergonzarse o de lo que arrepentirse.

Que Otegui haya reivindicado los recibimientos de los presos y que el Gobierno no haya expresado ningún tipo de reacción, no viene sino más que a demostrar lo que parece la aceptación de esta situación, que es vejatoria, injusta, indigna e inmoral.  Que un individuo como él sea un referente, haga este tipo de declaraciones públicas y se le de legitimidad política es algo muy pernicioso y muy dañino porque contribuye precisamente a que parezca que tiene derecho a hacer esas declaraciones. Y verdaderamente es una vergüenza que tengamos que escuchar este tipo de aseveraciones por parte de un individuo que siempre ha estado en ETA, que ha justificado sus crímenes, y que lo sigue haciendo.

- ¿Qué queda por hacer?

En primer lugar, que se cumpla la ley de una manera justa y sin privilegios para los peores delincuentes que hay en España. En segundo lugar, que no se arrincone a las víctimas del terrorismo como se está haciendo y que se les otorgue el lugar de reconocimiento que merecen en la sociedad. Porque reconocer a las víctimas significa también denigrar a los asesinos e impedir que se legitime a todas las personas que justifican y que apoyan el terrorismo. Y en tercer lugar, trabajar de una manera constante para que no consigan que se implante el olvido.  

- ¿Son las víctimas incómodas para el Gobierno?

- Las víctimas son incómodas, muy incómodas, porque son un recordatorio constante de lo que ha pasado. Para ellos, decir que “ETA ya no mata” es lo mismo que decir que ya no existe. Pero ETA ha matado, y las víctimas siguen siendo víctimas. De hecho, sus familias siguen sufriendo la ausencia de sus seres queridos, y eso no se puede revertir.

Fingir que ETA no ha existido nunca es una injusticia flagrante. Y por ello nuestro deber es que, sobre todo en el País Vasco, se considere a ETA como lo que es: una basura en todos los sentidos y una organización criminal que ha hecho un daño brutal a todo el conjunto de la sociedad, no solo a las víctimas.

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