25 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

Este lunes comienza el juicio por la farsa de su representación del Gobierno y la Casa Real, necesita un aplazamiento en espera de salir eurodiputado

Último capítulo de 'El Pequeño Nicolás': la renuncia de la abogada, las elecciones y la posible estrategia para esquivar a la Justicia

La trayectoria del conocido como Pequeño Nicolás hace que cualquier cosa que suceda a su alrededor no sorprenda ya lo más mínimo. Hace un par de meses, José Nicolás Gómez Iglesias presentó un partido, Influencia Joven, para presentarse a las elecciones europeas del 26 de mayo próximo. Muchos pensaron entonces que se trataba de otra estrategia más para librarse de la Justicia a través de la inmunidad política que podría adquirir si consiguiera un escaño en Estrasburgo.

Parece este el último capítulo por ahora de su historia. Ahora, ante el inminente juicio que debe afrontar este lunes 20 de mayo ante la Sección 17 de la Audiencia Provincial de Madrid por el viaje que organizó a Ribadeo (Lugo) en 2014, haciéndose pasar por representante de Vicepresidencia del Gobierno y de la Casa Real, ha surgido otro movimiento que podría causar el aplazamiento de la vista.

La abogada Ana Blanco Vázquez de Prada, que se hizo cargo de la representación legal del joven hace pocas semanas, ha presentado su renuncia a la defensa del  pequeño Nicolás “por presiones indirectas que afectan al libre ejercicio" de su libertad profesional en el mencionado procedimiento y que “ponen en riesgo ejercer de manera correcta la defensa del acusado”. La letrada pide a los jueces el aplazamiento para que el nuevo abogado del joven pueda estudiar el caso.

El pequeño Nicolás en el último juicio que afrontó por acusaciones al CNI y del que salió absuelto. 

Ahora, los tres magistrados que componen el tribunal deben decidir si aplazan el juicio o continúan con él, ya que hay muchos testigos citados para declarar y está todo previsto.  

El viaje a Ribadeo con escoltas

Los hechos que se juzgan en este caso tuvieron lugar en 2014, momento “de máximo apogeo” del pequeño Nicolás en su frenética actividad social. Gómez Iglesias contactó presuntamente con el entonces presidente de transportes Alsa, Jorge Cosmen, para concertar una reunión haciéndose pasar por representante de la Casa Real y de la Vicepresidencia del Gobierno. Dicha cita sería el día 13 de agosto en un restaurante de Ribadeo, en Lugo. El pequeño Nicolás dijo que acudiría una personalidad importante de la Casa Real.

Las verdaderas intenciones del Gómez Iglesias en sus tramas se desconocen, pero la actitud que exhibía deja pocas dudas.

El fiscal considera que el 'pequeño Nicolás' contactó con el policía Jorge González Hormigos, a quien ya conocía, le explicó su intención de hacerse pasar por un cargo público similar a un enlace entre la Vicepresidencia del Gobierno y la Casa Real, por lo que le pidió que proporcionara los medios policiales necesarios para llevarlo a cabo. Hormigos, supuestamente habría actuado como escolta. Seguidamente, dicho agente contactó con otro colega, Carlos Pérez López-Dávila, para que se uniese al plan.

El joven alquiló cuatro vehículos de alta gama con sus conductores y falsificó dos acreditaciones del Ministerio del Interior, según la Fiscalía. La comitiva llegó a Ribadeo con toda la parafernalia, agentes armados, pinganillos y sirenas en los vehículos, y tras ser escoltados por la Policía Municipal de la localidad la comida se celebró sin que acudiese nadie de la Casa Real. La Fiscalía sostiene que Gómez Iglesias pagó al policía Jorge Hormigos 2.000 euros, y éste, 400 a Carlos Pérez.

Durante la comida con Cosmen, incluso Gómez Iglesias, según el relato de la Fiscalía, fingió hablar por teléfono con la entonces vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, a quien decía representar.

El pequeño Nicolás moderó alguna charla del expresidente José María Aznar en la Fundación FAES.

Por todo esto, la Fiscalía pide para 'el pequeño Nicolás' siete años de cárcel y una multa de 81.000 euros por los delitos de usurpación de funciones públicas, falsedad en documento oficial y cohecho activo. Para cada uno de los policías, Jorge González Hormigos y Carlos Pérez López-Dávila, solicita cuatro años y dieciocho meses de prisión y multa de 4.500 euros por los delitos de usurpación de funciones públicas y cohecho pasivo.

La acusación particular, la Asociación de Policía Municipal Unificada de Madrid (APMU), pide 11 años de prisión para Gómez Iglesias, mientras que la Abogacía del Estado, 21 meses de cárcel y una multa y, por su parte, el Ayuntamiento de Madrid reclama 3 años y medio de prisión.

Habitual en actos políticos, Gómez Iglesias se fotografiaba con la expresidenta de Madrid, Aguirre y la periodista Ana Rosa Quintana.

El pequeño Nicolás, abandonado por cuatro abogados 

Es una acusación con la que arriesga mucho este personaje casi de ficción. Pero Ana Blanco Vázquez de Prada no es la única abogada que le ha abandonado. Hace unos meses, en febrero pasado, la letrada María Victoria Vega renunció a también a su defensa. Esta abogada había representado hace algo más de un año a Gómez Iglesias en el caso en que el Centro Nacional de Inteligencia le acusaba de injurias por decir públicamente que el organismo dirigido por el general Félix Sanz Roldán pinchaba teléfonos sin orden judicial a él y a muchos españoles.

Vega ganó el procedimiento y logró que Gómez Iglesias fuera absuelto pero le abandonó tras lo que denominó “payasada”. A la abogada no le gustó que el pequeño Nicolás apareciera en un programa de TV3 con un lazo amarillo en la solapa en apoyo a los políticos independentistas procesados. Y antes de ella, hubo más. los abogados Víctor Sunkel e Israel Paz renunciaron también a la defensa del pequeño Nicolás en marzo de 2017. Pero no explicaron las razones.

El pequeño Nicolás con la exalcaldesa de Madrid, Ana Botella.

Horizonte judicial en el aire

En el caso de que el juicio  de este lunes se aplace, el acusado, Gómez Iglesias, ganará tiempo y, precisamente, justo en seis días, tras los comicios electorales, sabrá si se ha convertido incluso en eurodiputado, en cuyo caso adquiriría inmunidad judicial. Al más puro estilo Ruiz Mateos, quien en 1989, tras una esperpéntica campaña electoral se hizo con dos escaños en Estrasburgo, el suyo y el de su yerno, lo que le dotó de inmunidad total, o en la línea de Berslusconi en Italia,  como manera de evitar los innumerables juicios que le perseguían.  

Los críticos del joven le acusan de haber planeado todo para escapar de la Justicia. Él ha hecho todo lo posible para que su partido creciera. Además de ganarse sorprendentemente la colaboración de cuatro empresarios reconocidos, logró que un influencer clave entre la audiencia joven de Instagram le “cediera” su cuenta con millones de seguidores y a través de la cual difunde su propaganda pseudopolítica centrada en la supuesta atención a los jóvenes.

El pequeño Nicolás con Arturo Fernández, expresidente de CEIM, quien también fue procesado por corrupción.

El día que presentaba su partido pudimos hablar con él. Estaba emocionado no se sabe si por sus ganas de servir a los jóvenes desde la política, por ser de nuevo centro de atención ante las cámaras y la gente o porque veía posible eludir a la Justicia y seguir campando libremente ahora alejado de España y a costa del erario público comunitario con el privilegiado sueldo y beneficios de los eurodiputados.

Compartiendo palco con Florentino Pérez en un Madrid-Barça.

Hijo único y atraído muy pronto por la política 

El pequeño Nicolás, quien no responde ahora al teléfono, pidió perdón en su último juicio del caso CNI, arguyendo que “no prentendía causar ofensas”.  Recordó que él procede de familia militar. Y así es. En algunas informaciones se le ha atribuido a su abuelo militar la participación en el golpe del 23 F, pero al parecer podría haber sido confundido con otro cargo castrense con los mismos apellidos pero diferente nombre.   

Los padres de  Gómez Iglesias son gente trabajadora, del distrito de Chamartín, en el barrio de Prosperidad. Pero el joven residía con su abuela desde los catorce años cerca de la glorieta de Cuatro Caminos, también en Madrid. Una casa normal, en un ambiente que nada tiene que ver con fiestas, actos oficiales, famosos... en los que se zambulló el joven después. Los padres abandonaron el barrio tras el escándalo de su hijo.

Un incipiente pequeño Nicolás que ya con 10 años atraía y hablaba ante los micrófonos. 

Habitual en los círculos más exclusivos

Un joven que sin apenas haber cumplido los 20 años estaba plenamente introducido en los círculos más altos y exclusivos del Estado... O no tanto, si él logró colarse. El pequeño Nicolás ya como adolescente participaba en la fundación Fundación FAES, dirigida por el expresidente del gobierno José María Aznar, y llegó incluso a moderar sus charlas. El ingenioso muchacho frecuentaba como uno más numerosos actos políticos, sociales, académicos en algunos de los cuales era figura señalada y se movía por ellos con destreza.

Se fotografiaba junto a la periodista Ana Rosa Quintana, a la expresidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, a la exalcaldesa de la capital, Ana Botella, junto a Arturo Fernández, expresidente de la Confederación Empresarial de Madrid-CEOE (CEIM), junto al expresidente Mariano Rajoy... Y para colmar su currículo, fue uno de los 2.000 asistentes a la coronación del rey Felipe VI. De hecho, tras ese saludo real las alarmas saltaron en torno al misterioso joven que daba su mano al monarca.

El pequeño Nicolás  en la foto junto al expresidente Mariano Rajoy.

Todo sorprendente, un infiltrado en todos los salones políticos y hasta reales, con capacidad de hacer creer a todos lo que no era, urdiendo artimañas que tardaron en levantar sospecha. Impresiona la falta de comprobación en ciertos círculos. Sobre todo, cuando el pequeño Nicolás acudía a todas las reuniones y actos con su identidad real aunque adornado por ficticios cargos inexistentes.

El pequeño Nicolás y su reverencia ante le rey Felipe VI el día de su coronación. Gómez Iglesias fue  uno de los 2.000 invitados.

Cuando estalló el escándalo y tras recorrer menos salas judiciales que platós y programas de televisión hambrientos de morbo fácil y personajes polémicos, entre ellos, el de GH VIP donde dijo de todo, Gómez Iglesias se fue a vivir a Las Palmas, a todo lujo, eso sí, y representando entonces el papel de empresario que apoyaba al equipo local de fútbol. Y cómo no, volvía a ser centro de atención y a lograr introducirse en ámbitos de poder. 

El pequeño Nicolás, en televisión.

Esta vez, si, como creen algunos, sus supuestos cálculos no le fallan, quizá no tenga ni que pisar la sala del tribunal a la espera de un suplicatorio. Sería una jugada perfecta para este joven autodidacta, hábil en la representación de lo inexistente, actor en  su propia vida real, que encarnó lo que no era burlando todos los controles o sin pasar por ellos y cuyas verdaderas intenciones están todavía por descubrir.  Un veinteañero al que le crecen nuevas alas cada vez que se las cortan y consigue escapar más lejos.  La Justicia tiene la palabra.  

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