24 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

PNV y Socialistas vascos expulsan de Euskadi a los castellano-parlantes

Para los nacionalistas conciben el euskera como “la esencia de identidad de los vascos”,
asociando la lengua al concepto de pueblo, nación y Estado propio, donde absorbe gran cantidad de los recursos económicos, humanos y profesionales del Gobierno vasco.

Hay que recuerdar que solo un 33% de la población vasca entiende el euskera frente a
un 70% de castellanos parlantes y es esta parte de la población vasca que se siente discriminada por parte de la administración y entidades privadas.

Según un estudio realizado el 70% de la población vasca están a favor del pluralismo lingüístico, así como, de la libertad del uso del euskera y castellano, ya que piensa que no es lo mismo hablar una lengua minoritaria, como es el euskera, a una lengua que hablan millones de personas en el mundo como el castellano.

Además, el estudio revela que para un 75% de la población vasca siente que la administración obliga al uso del euskera, para acceder a cualquier puesto funcionarial, sin olvidarnos la realización de temas burocráticos.

Y es en el mundo laboral, donde el euskera tiene su doble discriminación, por un lado hacia fuera, porque en la practica impide al resto de los cuidados españoles acceder a un puesto funcionarial o privado en el País Vasco, mientras que los vascos si que pueden competir con el mercado de otras comunidades autónomas; y hacia dentro, porque solo los que conocen bien el idioma pueden llegar a ser funcionarios.

¿Por qué solo un 33% de la población vasca tiene derecho a copar el 100% del empleo publico del País Vasco?; ¿qué pasa con el 70% de la población vasca? ¿no tienen los mismos derechos?. Pues parece ser que no. La reivindicación de hablar euskera era una seña de identidad y de riqueza cultural, pero poco a poco el euskera se ha convertido en un obstáculo a la hora de rivalizar con otros mercados, ya que impiden la entrada de competidores, quedándose fuera lo que conlleva una oligarquía económica, con tasas fiscales elevadas.

Y en un mundo tan globalizado y con tantos competidores el mercado, la población vasca, debería de pensar qué es lo que quieren, quedarse fuera del mundo o estar integrados, cerrarse puertas o tener puertas abiertas. Convivir, competir y adaptarse, también es riqueza cultura

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