23 de enero de 2022
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FIN DE SEMANA

La eliminación del aval mínimo del 15% de los clubes no SAD puede suponer que se produzca la llegada de nuevos rivales para los omnipotentes

La nueva Ley de Deporte supone una amenaza para los 'eternos' presidentes de los clubes

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid.
Florentino Pérez, presidente del Real Madrid.
En un afán mayor de democratizar las estructuras y lograr que dejen de ser un coto cerrado de millonarios, la nueva Ley del Deporte elimina la obligatoriedad de presentar un aval por parte de los candidatos a la presidencia de los clubes, una de las armas de los eternos presidentes. Uno de ellos es Florentino Pérez, en el Madrid, que los utilizaba para bloquear el paso a nuevos candidatos, resultando en el club blanco una elevada cuantía del presupuesto y del aval personal correspondiente.

La nueva Ley del Deporte permitirá a los cuatro clubes deportivos de la Liga Santander (Athletic, Osasuna, Barcelona y Real Madrid) facilitar el acceso de más candidaturas a la presidencia, dado que quienes decidan apuntarse a la carrera electoral no deberán avalar las cuentas de estos clubes, pudiendo causar en un futuro el fin de los eternos presidentes, como Florentino Pérez -frente al que en 2009, 2013, 2017 y 2021 nadie se presentó a pelearle la presidencia blanca- y Joan Laporta.

Hasta la fecha, el Gobierno español rechazaba suprimir los avales que debían asumir aquellos grupos de trabajo que buscaban convertirse en juntas directivas de estos clubes. Las candidaturas tenían la obligación de avalar el 15% del presupuesto anual para cubrir posibles pérdidas.

Por el contrario, los cuatro únicos clubes de la máxima categoría del fútbol estatal que no son Sociedades Anónimas Deportivas –con excepción del Real Madrid– reclamaban la supresión de estos avales, a fin de abrir un abanico de posibilidades en forma de nuevas candidaturas a sus juntas rectoras. Es decir, solicitaban democratizar los procesos electorales, a los que muchos grupos de trabajo habían tenido que renunciar al no poder garantizar la cobertura de los avales. Sin embargo, no ha sido hasta la pandemia que su petición ha sido escuchada

Además, estos cuatro clubes consideraban injusto tener que asumir los avales ante una situación de pérdidas económicas como la ocasionada por la crisis sanitaria cuando, hasta ahora, el aval era una garantía para hacer frente a pérdidas ocasionadas por la gestión de las juntas directivas.

Según recoge la Ley del Deporte, "en el supuesto de que el club finalizara la temporada con déficit, la Liga Profesional correspondiente ejecutará el aval depositado, salvo que se presente nuevo aval por el déficit producido más el correspondiente a la temporada siguiente".

Ahora, esta enmienda a la Ley de Presupuestos eliminaría los avales, lo cual celebrarían especialmente las planchas electorales, que podrían tener acceso a los órganos rectores de los clubes al no tener la obligación de reunir ese 15% de los presupuestos.

La nueva Ley del Deporte

El ministro de Cultura y Deporte, Miquel Iceta, ha destacado que se trata de una ley que “avanza en valores” y que era necesaria para adaptarse a la actividad deportiva actual, “que ha experimentado un crecimiento exponencial en las últimas décadas”. “El gran objetivo es que siga creciendo la práctica deportiva. El deporte es una contribución imprescindible para la salud, para la cohesión y para el cambio de hábito de la ciudadanía”, ha destacado el ministro. 

La otra novedad principal que introduce esta nueva regulación frente a la ley de 1990, es la eliminación de la obligatoriedad de que los clubes deportivos se transformen en Sociedad Anónima Deportiva (SAD) para participar en competiciones profesionales.

Una medida tomada entonces como vía de saneamiento para unos clubes muy endeudados y cuya gestión estaba lejos de unos estándares mínimos de profesionalidad. Adoptando esta estructura, se entendía que los propietarios estrecharían la vigilancia sobre las finanzas de las entidades deportivas.

La ley, aprobada en octubre de 1990 estableció un plazo de dos años para la conversión a la nueva fórmula societaria, salvo para aquellos que acreditasen "un saldo patrimonial neto positivo", desde la temporada 1985-1986, según los datos que arrojaban las auditorías realizadas por encargo de la Liga de Fútbol Profesional. En estos casos, los clubes podían seguir conservando su estatus. Por este motivo, Real Madrid, FC Barcelona, Athletic Club y Osasuna nunca se convirtieron en SAD. 

Joan Laporta y Florentino Pérez.

El resto acometió la transformación, con casos sonados como el del Atlético de Madrid, cuyo proceso fue investigado por la fiscalía anticorrupción y dio lugar a una condena de la Audiencia Nacional al entonces presidente y propietario, Jesús Gil, a tres años y medio de cárcel por apropiación indebida y estafa, y al actual presidente, Enrique Cerezo, a un año por cooperación necesaria. Ambos fueron absueltos después por el Tribunal Supremo por prescripción de los delitos.

Casi 30 años después, el Gobierno razona que "este modelo de participación ha demostrado su ineficacia a raíz de las múltiples crisis que han sufrido las SAD desde el año 1990 y cuya recuperación se ha debido a otros factores que nada tienen que ver con la exclusión de otras formas jurídicas para la participación en esta clase de competiciones", optándose por un "modelo libre".

Una ley de igualdad e inclusiva

La propuesta de Ley reconoce expresamente el derecho a la actividad física y al deporte como actividades esenciales, promueve la igualdad y la inclusión en todos los niveles.

El anteproyecto de ley parte de la premisa de que el deporte no puede ser considerado un sector exclusivamente masculino que vete el acceso de las mujeres a puestos de responsabilidad. Para ello, establece medidas para que las entidades equilibren la presencia de mujeres sus órganos directivos y cuenta con un protocolo de prevención y actuación para situaciones de discriminación, abusos y acoso sexual o por razón de sexo.

Además, el texto también promueve la igualdad en la visibilidad de los eventos deportivos masculinos y femeninos en los medios, velando además para que la representación mediática de las mujeres esté libre de cosificación sexual y de estereotipos sexistas.

En cuanto a las deportistas, se busca reducir la merma de derechos de las mujeres al quedar embarazadas, manteniendo el voto en las asambleas generales y conservando sus derechos como deportistas de alto nivel una vez transcurrido este período.

La nueva Ley también atiende específicamente los derechos de las personas LGTBI en dos sentidos: eliminando cualquier clase de discriminación y promoviendo que el acceso y la práctica deportiva se realice siempre con pleno respeto al principio de igualdad.

Asimismo, el texto aprobado por el Gobierno avanza asimismo en la promoción del deporte inclusivo y el practicado por personas con discapacidad. Entre otras medidas, la ley promueve la integración de todas las personas deportistas bajo la misma federación, haciendo obligatorio que las diferentes modalidades deportivas pasen a englobarse bajo una única federación cuando así lo haya hecho la respectiva federación internacional. Tratando de hacer crecer el deporte inclusivo, garantizar la participación de deportistas con discapacidad en competiciones internacionales, consagrar la igualdad de este colectivo e ir de la mano del movimiento deportivo internacional.

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