20 de septiembre de 2020
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FIN DE SEMANA

Walt Disney World, el conocido parque de La Florida, es el escenario elegido para reanudar la competición de baloncesto más importante del mundo

Vuelve la NBA: La Liga se jugará dentro de una "burbuja sanitaria" mientras los contagios avanzan sin freno en EEUU

El comisionado de la NBA, Adam Silver, en Disney.
El comisionado de la NBA, Adam Silver, en Disney.
El viernes pasado se reanudaba la competición tras 141 días de inactividad. Las instalaciones de Disney World, ubicadas en Orlando, están siendo la sede de los encuentros. Mientras, en todo el estado de Florida los datos de positivos y muertos por Covid-19 empeoran cada vez más. El huracán Isaías puede empeorar aún más la situación.

La primera competición de baloncesto del planeta ha vuelto después del parón por la pandemia, esta vez rodeada de polémicas. El pasado 11 de marzo, con el coronavirus causando estragos en Estados Unidos, el país con mayor número de casos el planeta, la Asociación Nacional de Baloncesto, NBA, por sus siglas en inglés, informó que se suspendían todos los partidos de forma indefinida.

Tras meses de incertidumbre, en los que se sopesaron las consecuencias económicas que tendría su cancelación definitiva (las estimaciones aportadas por el periodista especializado Sam Amick revelaban que la reanudación de la competición evitaría la pérdida de más de 900 millones de dólares en concepto de contratos de televisión nacional y acuerdos particulares con cada franquicia), el 26 de junio se conocía que la organización pretendía reanudar sus compromisos a partir de finales de julio, como ha acabado sucediendo. La controversia llegó al conocer los detalles de la reanudación.

Más allá del llamativo formato de competición y de la no inclusión de aquellos equipos que no contaban con posibilidades reales de alcanzar el playoff, lo que más sorprendió fue la elección de la sede, las instalaciones del Wide World of Sports Complex de Disney World en Orlando (Florida). En esta ubicación se ha habilitado una imponente “burbuja” de aislamiento para los jugadores, que se han sometido a un estricto protocolo con el que se pretende evitar contagios. Del mismo modo, los 22 equipos que harán acto de aparición en Disney se alojarán en un lujoso resort con todo tipo de comodidades. Paralelamente, a pie de calle, la situación en todo el estado de Florida es límite a causa de la pandemia de Covid-19.

Un camino tortuoso

Cuando los planes de la NBA trascendieron a los medios de comunicación, el prestigioso reportero Shams Charania, de The Athletic, informó que una facción de 80 jugadores de la liga estaba en desacuerdo con el reinicio debido a reticencias relativas a la seguridad de la burbuja.

Los profesionales del baloncesto se habrían agrupado en torno a la figura del base de los Brooklyn Nets, Kyrie Irving. Según esta fuente, en una pasada reunión de la Asociación de jugadores de la NBA (NBPA), “Uncle Drew”, como se le conoce en el mundillo, defendió la idea de que no se puede arriesgar la salud de los jugadores.

Esta postura, según explicó el periodista especializado, Shams Charania, la habrían apoyado otras importantes personalidades de la liga, como Chris Paul, Kevin Durant, Carmelo Anthony o Donovan Mitchell. No obstante, no hay constancia de que el sindicato de jugadores elevase queja alguna a la organización de la competición.

En cualquier caso, hay varios baloncestistas que han decidido motu propio no acudir a Orlando. Para estos casos, de acuerdo con la información de ESPN, la NBA y la NBPA acordaron que estos jugadores verían reducida su compensación económica en un porcentaje de 1/92.6 por encuentro no jugado, hasta un límite de 14 partidos. De sobrepasar esta cantidad, no existe ninguna limitación salarial más. Los baloncestistas con el estatus de “excusados” por su mayor riesgo a la hora de infectarse por el virus, no han sufrido penalización económica alguna. Hay al menos 8 jugadores que han comunicado su intención de no acudir voluntariamente a la burbuja. Estos son: Thabo Sefolosha, DeAndre Jordan, Spencer Dinwiddie, Wilson Chandler, Willie Cauley-Stein, Avery Bradley, Trevor Ariza, David Bertans. Teniendo en cuenta todos estos datos, ¿tienen realmente los jugadores motivos para preocuparse? ¿tan peligrosa es la burbuja de Orlando?

Seguridad y comodidad aseguradas en la tierra de Mickey Mouse

Para comenzar, el protocolo impuesto por la NBA ha sido extremadamente eficaz. La propia competición ha informado del mismo. Todos los integrantes de las expediciones tuvieron que someterse a diferentes pruebas antes de viajar a Florida y, una vez llegados a Disney, fueron obligados a guardar cuarentena obligatoria hasta dar negativo en dos pruebas que se les realizaron posteriormente. Una vez superado el protocolo, todos los días se someten a diversas y constantes test médicos en el contexto de un plan de contención contra el Covid-19, ideado por la competición y que constará de seis fases. La última de ellas concluiría el 13 de octubre, momento en el que cabe la posibilidad de que se juegue el séptimo partido de las Finales de la NBA.

En cuanto a las medidas higiénicas, todas las personas que hay en el complejo tienen pulseras que les notifican si permanecen más de cinco segundos frente a otra persona a una distancia inferior a los 1,8 metros. Evidentemente, la mascarilla es obligatoria salvo en el desempeño de la actividad deportiva y las comidas. Una vez pasados los primeros días de convivencia, las reacciones entre las celebridades de la liga no se hicieron esperar. El testimonio más contundente fue el del entrenador de los San Antonio Spurs, Gregg Popovich, quien afirmó: “No hay un lugar más seguro que la burbuja NBA de Orlando”.

La NBA ha habilitado tres lujosos hoteles para alojar a las expediciones de las franquicias.

El despliegue de Orlando no solo se limita a las medidas sanitarias. La NBA no ha escatimado en gastos en el alojamiento ni el ocio de los jugadores. Los equipos residen en tres hoteles de lujo del complejo, Gran Destino Tower, Grand Floridian y Yacht Club. En ellos, las expediciones llegadas a Orlando pueden disfrutar de videojuegos, salas de ping pong, un conserje VIP activo durante todo el día, proyecciones de películas, sets de Dj, capellán virtual, sesiones de yoga, así como de los servicios de profesionales en peluquería, manicura o pedicura. Asimismo, cada franquicia ha organizado, a nivel particular, actividades al aire libre (paseos en bote, bolos, golf, pesca…etc.). Este nivel de ostentación es tan obvio que, ante las recurrentes preguntas de los medios interesándose por la salud las personas que viven en la burbuja, el pívot de los Thunder, Steven Adams, declaró: “Esto no es Siria, estamos en un maldito resort”.

Florida, la otra cara de la moneda

Así es como están viviendo los jugadores un reinicio al que muchos de ellos se negaron en un principio. Este opulento despliegue contrasta con lo que está sucediendo estos días en todo el estado de Florida, que recientemente ha superado al de Nueva York como el segundo estado con mayor número de casos de infectados por Covid-19 en Estados Unidos, solo por detrás de California. De acuerdo con las cifras publicadas por el Departamento de Salud del Florida, el ritmo de contagios se mantiene estable en 10.000 casos diarios, mientras que las muertes ascienden a 400 diariamente. Si buscamos las zonas donde la epidemia se ha cebado con mayor inquina en este estado, hay que citar los condados de Broward, Palm Beach y Miami-Dade. Mientras tanto, en esa realidad paralela que es la burbuja de Orlando, 344 análisis a los jugadores, 0 positivos.

La economía de la zona está también en grave peligro. El pasado martes, EFE informaba de los datos aportados por Bill Galvano, presidente del Senado estatal, quien afirmó que Florida había dejado de percibir 2.100 millones de dólares en impuestos sobre ventas y otros ingresos a consecuencia del coronavirus. Y es que el turismo, principal pulmón de la economía floridense, se ha visto resentido por los brutales rebrotes que se vienen observando desde mayo. Problema a parte es el paro, que ha aumentado en 7,2 puntos porcentuales con respecto a las cifras registradas el curso anterior para estas fechas, según los datos que esta fuente extrajo del Departamento de Oportunidades de Florida (DEO). Del mismo modo, es necesario tener en cuenta el tema de los desalojos por impagos que estaban previstos para julio. En este sentido, el gobernador del estado, Ron DeSantis, ha decidido prorrogar por cuarta vez esta medida. De este modo, los residentes en Florida que hayan perdido su empleo podrán permanecer un mes más en sus casas.

La situación de la zona es alarmante, más teniendo en cuenta la inminente llegada del huracán Isaías, ante el cual DeSantis, instaba el pasado miércoles a la población a preparar reservas alimenticias para, al menos, una semana. En este sentido, los refugios habilitados para estos casos tienen capacidad para cientos de personas, lo que, en estas circunstancias, pueden suponer importantes focos de contagio de Covid-19. Expertos como Hugh Willoughby, profesor de la Universidad Internacional de Florida (FIU) contactado por EFE, han recomendado el uso de mascarillas y desinfectantes en los refugios antihuracanes.

Teniendo en cuenta lo expuesto en este artículo, podemos concluir que esta región de Norteamérica vive estos días dos realidades diametralmente opuestas entre sí. Ciertamente, la NBA es una organización privada que está en todo su derecho de invertir en su promoción y buen funcionamiento. De hecho, la acogida popular de la reanudación ha sido muy positiva y, probablemente, servirá como vía publicitaria de la ciudad de Orlando y el estado de Florida, lo que repercutirá a su vez en provecho de los residentes de la zona. Además, la competición constituye una oportunidad para que los jugadores expresen sus reivindicaciones contra el racismo, como sucedió con la proyección de un impactante vídeo que los jugadores escucharon arrodillados durante la primera jornada.

No obstante, la posición de algunas franquicias y jugadores, dudando de la organización en cuanto a la seguridad del complejo, o incluso criticando ciertos servicios de este, como es el caso de la estrella de los Sixers, Joel Embiid, quien se quejó amargamente de la cantidad de la comida que servían a los jugadores, son de difícil comprensión si tenemos en cuenta el desolador contexto que rodea la reapertura de los partidos.

 

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