07 de julio de 2022
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FIN DE SEMANA

Caos, robos, saltos de vallas, agresiones y una alarmante falta de seguridad marcaron el día en que el Real Madrid consiguió la catorce en París

Los fallos de seguridad en la final de la Champions ponen en duda a la sociedad parisina

Aficionados haciendo cola para la Final de la Champion.
Aficionados haciendo cola para la Final de la Champion.
La final de la Champions del pasado sábado además de ser recordada por lo deportivo, con un Real Madrid que consiguió su XIV Copa de Europa gracias al gol de Vinicius Jr., tambén en lo extradeportivo será difícil de olvidar. El caos y el miedo reinó en los aledaños del Stade de France y los robos a los aficionados, los saltos de vallas, las agresiones y una alarmante falta de seguridad y control provocaron que el partido empezará 36 minutos tarde, algo nunca visto que pone en duda a Paris.

El día que el Real Madrid consiguió su decimocuarta Copa de Europa se vio enturbiado por los problemas que vivieron los aficionados que acudieron al estadio. La final se disputó en el Stade de France, en Saint-Denis, un suburbio pobre y de mucha inmigración que terminó siendo el escenario del caos más absoluto. Falló el cordón policial encargado de filtrar a los aficionados con entradas, quedando indefensos los seguidores ante las bandas organizadas, que aprovecharon la situación para robar móviles, carteras y entradas, llegando a producirse numerosas agresiones.

La situación provocó afectados de todo tipo: niños, adultos, policías, aficionados de ambos equipos, guardias de seguridad y periodistas. Pero los mayores afectados fueron las decenas de miles de aficionados reds que se desplazaron a Paris para animar a su equipo.

El primer error grave que cometió la UEFA fue la elección de las Fans Zone, la de del Liverpool a más de 45 minutos en metro del estadio y la del Real Madrid a apenas 20 minutos a pie, provocando que ya se produjesen los primeros incidentes en las entradas de las estaciones de metro por las que tenían que transitar los ingleses.

Después, más de 30.000 hinchas británicos se agolparon en los accesos a las gradas produciéndose largas colas, de más de una hora, que la mala organización del evento fue incapaz de gestionar, retrasándose el inicio del partido 36 minutos. De hecho, los jugadores de ambos clubes tuvieron que salir a calentar por segunda vez antes de que comenzase el encuentro.

Champions League: Insólito retraso en la final de la Champions por motivos  de seguridad

Aficionados cubriéndose del gas pimienta.

A medida que iba pasando el tiempo, las colas seguían sin avanzar y los aficionados iban siendo conscientes de que no iban a entrar antes de que comenzase el partido, aumentado el nerviosísimo exponencialmente. Al verse los agentes de seguridad incapaces de sobrellevar la situación, abrieron las puertas, lo que produjo que asistentes sin entradas se colaran hacia el estadio provocando aún más tensión. Decenas de personas comenzaron a saltarse el cordón de seguridad y a acceder al interior del perímetro vallado del estadio. Como medida de contención las fuerzas de seguridad decidieron emplear gas pimienta, rociando a todos los aficionados, con o sin entrada, que pasaban por allí.

Reinó el pánico

Andy Robertson, futbolista del Liverpool, denunció tras el partido que “la gente entró en pánico y tirar gases lacrimógenos fue inaceptable". "Fue horrible para nuestros hinchas y todas las familias que también lo pasaron. No fue una experiencia agradable, no fue una buena final a la que llegar. La Champions League debería ser una celebración, pero no lo fue", denunció el escocés.

El incidente, que según indica la jefatura de policía terminó con la afición accediendo a la grada justo al final del primer tiempo, acabó con 68 personas arrestadas, de las cuales 39 fueron encarceladas, y un total de 238 asistencias sanitarias a personas con heridas leves, sin que ninguna de ellas tuviera que ser hospitalizada.

Otro de los detonantes fue la venta de entradas falsas, ya que los problemas de la UEFA para controlar estos tickets retrasaron aún más el acceso de los aficionados. Todo comenzó cuando el Liverpool solicitó a la UEFA gestionar sus 20.000 entradas y lo hizo emitiendo entradas en papel, a pesar de que el organismo lo lleva todo de forma digital, aumentando el riesgo de aparición de entradas falsas. Finalmente, durante el día de la final se identificaron entre 25.000 y 30.000 entradas falsas.

Además, a los incidentes anteriores al partido hay que añadirles los problemas sucedidos tras el desenlace de la final. A la salida, los aficionados, totalmente desprotegidos y con la oscuridad de la noche, fueron de nuevo víctimas de los ataques de estas bandas que actuaron en la previa.

De esta forma, tanto la UEFA como Francia, que en un año acogerá el Mundial de Rugby y en dos los Juegos Olímpicos, han quedado señaladas por la falta de seguridad y la desorganización. Sin embargo, el ministro francés de Interior, Gérald Darmanin, señaló directamente a los aficionados británicos y los acusó de haber tratado de forzar la entrada incluso de forma violenta.

Desde el mundo del fútbol se ha calificado de "inadmisible" que ocurran incidentes de este tipo en eventos de esta categoría, y que la organización "ni estuvo bien, ni tomó las decisiones más acertadas". Cabe destacar que en España nunca hemos vivido este tipo problemas de seguridad, teniendo como reciente ejemplo la fiesta futbolística que se vivió en la final de la Copa del Rey, celebrada hace apenas un mes en Sevilla o la final de la Copa Libertadores, que acogió Madrid por los problemas existentes entre los hinchas de River y Boca en 2018, y que resultó ser todo un éxito.

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