30 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

En junio se convirtió casi en héroe nacional en su país tras proclamarse el primer campeón ecuatoriano del Giro de Italia

La epopeya de Richard Carapaz, el ciclista ecuatoriano que ha revolucionado el Tour de Francia

El ciclista ecuatoriano a la derecha y su compañero polaco.
El ciclista ecuatoriano a la derecha y su compañero polaco.
El cilcismo es un deporte que se presta a la épica y en esta edición del Tour de Francia volvió a brillar con luz propia el ecuatoriano Richard Carapaz, que a punto estuvo de ganar el maillot de la montaña y fue protagonista de la etapa 18. El corredor del equipo INEOS Grenadiers no solo pasó a ser el nuevo líder de la montaña, sino además fue protagonista de los flashes al demostrar un gran compañerismo con el ciclista polaco de su equipo, Michal Kwiatkowski con quien cruzó la meta abrazados.

El ecuatoriano Richard Carapaz fue uno de los grandes protagonistas de la etapa 18 del Tour de Francia. El ciclista del equipo INEOS Grenadiers no solo pasó a ser el nuevo líder de la montaña, sino además fue parte de un momento de compañerismo con el ciclista polaco de su equipo, Michal Kwiatkowski.

Richard Carapaz se convirtió el junio pasado en todo un héroe nacional en Ecuador tras convertirse en el campeón del Giro de Italia. Incluso, Lenín Moreno, el presidente del país, se ha hizo eco de su triunfo a través de los medios de comunicación. Todo un subidón de alegría para una nación poco acostumbrada a las buenas noticias ni en el plano deportivo ni en casi ningún terreno.

Los triunfos deportivos destacados de Ecuador hay que buscarlos dos décadas atrás cuando Andrés Gómez triunfó sobre Andre Agassi en la final de Roland Garros (1990) o la medalla de oro olímpico en 20 km marcha de Jefferson Pérez en Atlanta (1996).

Los orígenes humildes de Carapaz

Carapaz vino al mundo en 1993 en El Carmelo, en la provincia del Carchi. Su familia vivía de la cría del ganado bovino en condiciones muy modestas y él se inició en el ciclismo con una bici hecha de retales que ni siguiera tenía gomas en las ruedas.

En el ciclismo comenzó a destacar poco después, a los 15 años, y pronto se incorporó a los equipos Panavial y RPM antes de fichar por el Strongman-Campagnolo de Colombia y dar el salto al grupo español de Lizarte, donde estuvo seis meses a prueba y sin sueldo. De ahí dio el salto al Movistar, completando una odisea para un joven de origen modesto que tenía que desenvolverse, además, fuera de su país.

A día de hoy, su familia sigue en Ecuador viviendo en una casa modesta y dedicada a labores agroganaderas. En los últimos días la casa había sido tomada por las cámaras de la prensa. Así, la alegría de la familia se ha vivido en paralelo a la de todo el país.

Los que le conocen bien aseguran que Carapaz es un hombre de carácter retraído y que valora la familia por encima de todo. A sus 27 años está casado con la ecuatoriana Tanya Rosero, con la que tiene dos hijosSantiago, de seis años, y Sofía, de tres.

Un sueño hecho realidad

“Los sueños no están hechos sólo para verlos reflejados como en un espejo, los sueños se hicieron para cumplirse”, ha declarado a los medios el ecuatoriano, que ha visto cómo en su caso el sueño supera a la expectación proyectada cuando hace más de una década comenzó su carrera deportiva.

Carapaz vio claro que el deporte era todo un pasaporte para escapar de un destino plano. Una carrera vital en la que el sacrificio y el instinto de superación han sido sus mayores armas. Él mismo recuerda que cuando descubrió que su vocación era la de dedicarse al ciclismo aseguró “voy a darle hasta que se desgaste el pavimento”. Ahora su objetivo es volver a triunfar en el Tour de Francia una vez más.

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