15 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

El delantero argentino no viajó entonces con el equipo, que sufrió un accidente aéreo en el que perdió la vida toda la plantilla salvo tres jugadores

Dos años después de la tragedia del Chapecoense, el futbolista Alejandro Martinuccio, que salvó la vida de milagro, recupera la ilusión en el Móstoles

El avión que transportaba al Chapecoense siniestrado
El avión que transportaba al Chapecoense siniestrado / Europa Press
Alejandro Martinuccio, ex del Chapeco y jugador del Móstoles relata cómo se salvó de morir hace dos años gracias a una lesión que le impidió viajar. El avión accidentado estaba ligado a la empresa de aerolíneas boliviana LaMia, que ya tuvo problemas en un vuelo anterior con el club brasileño. En la línea de investigación se duda sobre si cumplía las condiciones para operar internacionalmente y si tenía combustible suficiente para hacer un trayecto tan largo..

El 28 de noviembre de 2016 el club de fútbol brasileño Chapecoense viajaba desde Brasil con destino Medellín (Colombia) para enfrentarse al Atlético Nacional en un partido concerniente a la final de la Copa Sudamericana.

El avión se estrelló en Antioquia (Colombia), muriendo casi todo el plantel del equipo, entre los que estaba Cléber Santana, exjugador del Atlético de Madrid y del Mallorca; Jakson Follman, al que le tuvieron que amputar la pierna. Éste, junto con Alan Ruschel y Neto, fueron los tres únicos futbolistas que se salvaron de la muerte. Alejandro Martinuccio, actual jugador del CD Móstoles URJC, evitó el accidente debido a que no viajó por lesión.

Tras el suceso, Martinuccio dejó la camiseta del Chapecoense y firmó por el Lorca pero tras romperse las negociaciones puso rumbo a su Argentina natal para jugar con Nueva Chicago. Una temporada después fichó por el Avaí brasileño y finalmente recaló en el Móstoles URJC.

Martinuccio ya conocía el fútbol español, pues militó en el Villarreal antes de poner rumbo a Sudamérica. El delantero argentino recuerda con cariño a sus difuntos compañeros Alejandro Martinuccio, actual jugador del CD Móstoles URJC del grupo VII de la Comunidad de Madrid de la Tercera División. Se salvó de morir debido a una lesión que tenía, por lo que no viajó junto a sus compañeros a Colombia.

"Fue una etapa difícil en lo emocional, pero aquel año y medio en Chapecó fue una experiencia muy linda. Era un grupo de jugadores en el que sobraba humildad, todo el mundo tiraba de la misma cuerda, tanto los que jugaban como los que no", aseguraba a Marca Martinuccio, el cual un día antes de que el equipo cogiera el avión, estuvo comiendo con el portero Danilo, uno de los fallecidos en el accidente.

Alejandro_Martinuccio_con_el_Chapecoense

Alejandro Martinuccio cuando fichó por el Chapecoense en 2015

"Era un día normal, pero me levanté con el teléfono lleno de llamadas y pensé que le había pasado algo a mi padre", comentaba Martinuccio. "Me llamó mi hermano preguntando que si estaba bien, que se había caído el avión. No entendí qué avión decía, pero encendí la tele y vi el avión caído en Colombia. Ahí empezó la película de terror", relata con una voz a punto de quebrarse.

"Me levanté y sin desayunar cogí el auto y me fui al club. Había 200 o 300 personas en la puerta, entré y vi gente tirada en el piso... Estuve con mi mujer los siguientes días apoyando a las esposas de mis compañeros, familiares y amigos", rememoraba Martinuccio.

Otro avión de la compañía aérea había tenido problemas en vuelo

Hasta 71 de los 77 ocupantes del avión fallecieron en el acto o de camino al hospital: 22 jugadores, el entrenador, casi todo el cuerpo técnico y personal del avión perteneciente a la empresa boliviana LaMia, una compañía que ya había tenido problemas en un vuelo anterior con el club brasileño.

En el momento del accidente, el único avión operativo de LaMia era propiedad del exsenador y empresario venezolano Ricardo Albacete, el cual pagaba un alquiler de 35.000 por el aeroplano. A los mandos de la nave solía tener dos socios de LaMia: el coronel Marco Antonio Rocha y el capitán Micky Quiroga. Este último falleció en el accidente.

Tras el siniestro, la justicia boliviana ordena el arresto de los dos responsables vivos de la aerolínea, Marco Antonio Rocha, socio de la empresa, y el gerente Gustavo Vargas Gamboa.

Marco_Antonio_Rocha

Marco Antonio Rocha

Basándose en la justicia boliviana, ambos fueron acusados en incumplimiento de deberes, uso indebido de influencias, desastre en medios de transporte, culpables de homicidio y lesiones gravísimas.

Rocha, socio de la compañía aérea, se fuga 

El socio de LaMia huye y se mantiene prófugo. Según la cadena de televisión estadounidense  CNN, tras el accidente su abogado rechaza las acusaciones y rehúsa revelar su paradero. Por su parte, Vargas es detenido y encarcelado durante 7 meses. El gerente asegura que el único responsable fue el piloto por volar sin el combustible necesario.

El hijo de Vargas, Gustavo Steven Vargas Villegas, también es arrestado, ya que dio el visto bueno al vuelto mientras ocupaba el cargo de director del Registro Aeronáutico Nacional de Bolivia.

Gustavo Steven pasa 7 meses en prisión por, según la justicia boliviana, presuntos delitos de tráfico de influencias, contratos lesivos al Estado e incumplimiento de deberes, todo ello en conexión con LaMia. Vargas hijo niega en todo momento haber facilitado los trámites a la aerolínea y asegura que el Gobierno boliviano lo usó como chivo expiatorio.

Funeral_Chapecoense

Funeral del Chapecoense.

Sin embargo, testimonios y documentos revisados por la CNN, el primer vuelo que tuvo el club con la empresa boliviana dejó que de desear. El vuelo tenía que haber durado 8 horas, pero acabó con un día de viaje, dos escalas, el cruce terrestre de dos fronteras, una noche de hotel y traslados en vehículos de carácter precario.El conjunto brasileño ya había viajado antes en el mismo avión de la aerolínea LaMia, 40 días del accidente. Dos días después del desastre, los directivos del club afirmaron a los medios que en aquel vuelo ‘’todo salió bien’’ y que, por este motivo, entre otros, volvieron a contratar a la misma empresa.

Posteriormente, el entonces vicepresidente jurídico del club reconoció al mismo medio americano lo siguiente: ‘’Tal vez no lo habría hecho (contratar a LaMia por segunda vez), si hubiera dependido de mí’’.

Dudas sobre si LaMia cumplía con las garantías de seguridad

En octubre de 2014, LaMia inició los trámites para obtener su certificado para explotar el espacio aéreo. Según dos fuentes próximas al entonces director ejecutivo de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DCAG), Luis Coimbra, este no veía con buenos ojos dar el visto bueno al certificado de LaMia, ya que los términos que pretendían sus dueños, no le gustaban demasiado. Para Coimbra, la empresa no cumplía los requisitos para operar internacionalmente.

El 7 de julio de 2015, Coimbra fue destituido por motivos que nunca se aclararon. Ese mismo día tomó el mando el general Virgilio Pereyra Quiroga y, 2 semanas después, el 31 de julio, quedó aprobado el certificado indefinido a favor de LaMia.

Según el documento rubricado por Pereyra Quiroga, se autorizó a la aerolínea a realizar ‘’servicios aéreos no regulares, nacional e internacional de transporte de pasajeros, cara y correo’’. El nuevo director ejecutivo de la DCAG aseguró al diario boliviano El Deber, que él se limitó a darle certificado a la compañía, ya que previamente había cumplimentado con nota todos los requerimientos del proceso.

El avión viajaba sin el combustible necesario

Los registros de vuelos de la aeronave accidentada publicados en el portal Flightradar 24 muestran que en los meses previos al siniestro el mismo avión habría volado en condiciones irregulares de combustible en al menos 9 ocasiones en Bolivia, Colombia, Brasil y Argentina con equipos de fútbol a bordo.

De hecho, meses antes al accidente del Chapecoense, LaMia llevó dos veces a la selección argentina en el que estaba incluida el astro Lionel Messi, entre Buenos Aires y la localidad brasileña de Belo Horizonte, violando las normas internacionales de combustible, según los registros de vuelo.  Durante un peritaje del teléfono móvil de un empleado de LaMia realizado por la Policía boliviana, se encontraron conversaciones internas de la aerolínea que dan cuenta de una situación financiera extremamente precaria. Según fuentes internas de la empresa, aseguraban que la compañía se manejaba con pocos recursos.

Un_aviAn_de_LaMia

Un avión de LaMia

 

En agosto de 2016, la CNN constató que, durante un trayecto entre Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) y Medellín (Colombia) donde la compañía llevaba al equipo del Atlético Nacional, los responsables de LaMia pidieron dinero en metálico a los directivos de club para repostar combustible en una escala técnica. Según dos fuentes presentes en aquel vuelo, la tripulación no tenía los recursos necesarios para terminar el vuelo en condiciones.

Otros administradores de LaMia

Como atestiguan facturas y mensajes en correos electrónico como sugiere la Fiscalía de Brasil, el dueño del avión siniestrado, el exsenador y empresario Ricardo Albacete, y su hija, Loredana Albacete, tenían funciones in situ en la estructura de LaMia que podrían ir más allá de ser simples arrendatarios de los aviones.

Los dos aparentemente tomaban decisiones de mayor envergadura. Por ejemplo, expusieron los términos del primer contrato firmado entre LaMia y el Chapecoense y también facturaron y cobraron servicios prestados por la compañía boliviana.

En 2017, seis trabajadores bolivianos de LaMia denunciaron a Ricardo Albacete por el supuesto impago de sueldos atrasados. En la demanda lo definen en varias ocasiones como ‘’accionista mayoritario’’ y ‘’propietario’’. Los empleados aseguraban que quien actuaba por Ricardo era su hija Loredana, mientras que los Albacete negaban ser los dueños de la empresa o sus administradores.

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