08 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA

Con tan solo 21 años, se ha convertido en el primer africano que gana una prueba de élite en este deporte y se estrena con un título World Tour

Así es Biniam Girmay, el ciclista eritreo en boca de todos tras ganar la clásica Gante-Wevelgem

/ Biniam Girmay.
Tras su victoria este domingo en la Gante-Wevelgem, Biniam Girmay se ha abierto camino en un deporte de blancos. Este eritreo de tan solo 21 años se ha convertido en una de las promesas del ciclismo profesional, llamando la atención de todos porque como ha explicado él: "en muchas carreras soy el único negro".

Biniam Girmay, nacido en Asmara, capital de Eritrea, en el año 2000, ha abierto una puerta a la esperanza de las personas negras en uno de los deportes más de blancos que existen: el ciclismo. Girmay, con sus logros, parece estar sorprendiendo a todo el mundo del ciclismo. Este domingo consiguió vencer en la carrera de Gante-Wevelgen, una de las pruebas clásicas más duras en la que se transita hasta por adoquines.

El ciclista de Asmara se impuso gracias a su velocidad, que sacó a relucir en un sprint final que comenzó en los últimos 200 metros, en los que venció a otros tres corredores que habían dejado atrás al pelotón a 24 kilómetros de la meta.

Girmay comenzó a practicar ciclismo con 13 años en Asmara, la ciudad que le vio nacer. Con 18 años consiguió el reconocimiento de la organización World Cyclling Center, equipo fundado por la UCI para ayudar a promocionar a ciclistas de países sin una gran infraestructura de este deporte. Gracias a ello se mudó a Aigle (Suiza), donde comenzó a competir en carreras europeas en categoría junior, siendo uno de los pocos capaces de ganar a Remco Evenepoel.

El año siguiente estuvo marcado por su verdadera explosión. A pesar de sus dotes de sprinter, quedó en quinta posición en la última etapa de montaña del Tour del Porvenir y consiguió hacerse con una etapa del Tour de Ruanda y La Tropicale Amissa Bongo de Gabón, las dos grandes competiciones africanas de este deporte.

El 2020 fue el año en el que dio el salto a profesionales con Delko, un modesto equipo francés, con el que gracias a su victoria en Gabón pudo competir en la Étoile de Bessèges, la Vuelta a Burgos, la París-Tours o el Scheldeprijs. Al año siguiente, Delko desapareció y fichó por Intermarché-Wanty-Gobert, con el que después de hacer un gran Tour de Polonia, en septiembre consiguió su primer triunfo en el circuito élite europeo: la Classic Grand Besançon-Doubs, donde quedó por encima de ciclistas de renombre como Andrea Vendrame o Nairo Quintana.

Tan solo un mes después, consiguió ganar la primera medalla africana en un Mundial de Ciclismo, haciéndose con la plata en la categoría sub-23. “En muchas carreras soy el único corredor negro en el pelotón. Si es difícil para un corredor europeo derribar la puerta del profesionalismo, es más difícil para nosotros", explicaba Biniam Girmay Hailu tras conseguir su medalla. De esta forma el ciclista africano se dio a conocer y se convirtió en una de las promesas con más atención mediática para 2022.

Tal y como era de esperar, y a pesar de su color de piel, no ha tardado mucho tiempo en destacar también en la categoría absoluta. Consiguió una victoria en su segunda carrera de la temporada, la Challenge de Mallorca, colocándose con facilidad por delante de ciclistas como Ryan Gibbons, Giacomo Nizzolo, Michael Matthews o Pascal Ackermann.

Además, el pasado domingo Girmay, que apenas gozaba de notoriedad en Europa a pesar de haber sido elegido el mejor ciclista africano con su victoria en la 84º edición de la Gante-Wevelgem con tan solo 21 años, ha conseguido estar en boca de todos.

"Es increíble, asombroso. No podía esperar esto. Acabamos de cambiar el plan hace unos días, el viernes. Sólo hemos venido a por un buen resultado. Esta carrera es increíble", dijo Biniam Girmay nada más ganar la prueba, que además afirmó que volvía a su Eritrea natal a preparar el Giro de Italia. "He estado aquí mucho tiempo, tres meses. Echo de menos a mi mujer y a mi hija, así que vuelvo a casa".

Sus objetivos para esta temporada eran debutar en el Giro y conseguir los mejores resultados posibles en alguna de las pruebas clásicas que más se adaptan a sus condiciones, sin embargo, ahora nadie sabe dónde tiene el techo este ciclista africano tan familiar, que vive en San Marino junto a sus compatriotas Berhane, Tesfatsion y Ghebreigzabhier.

Lo que sí sabe es que como su proyección siga así, en el mundial de 2025, que además se celebra en el continente africano (Ruanda), podría ser uno de los grandes favoritos.

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