23 de julio de 2019
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FIN DE SEMANA

El 3 de julio las peñas rayistas protestarán delante del Estadio por la negativa del club a pagar el canon de 400.000 euros por su uso a la Comunidad

Nuevo destierro del Rayo Vallecano: los aficionados culpan al presidente Martín Presa de la hecatombe del equipo madrileño

El Rayo Vallecano se queda sin el Estadio de Vallecas
El Rayo Vallecano se queda sin el Estadio de Vallecas
La afición del Rayo Vallecano se enfrenta a otro posible exilio de su campo de fútbol tras la finalización del contrato de cesión con la Comunidad de Madrid. Desde las peñas rayistas apuntan a la directiva y al presidente, Raúl Martín Presa, como culpables de no llegar a un acuerdo para la renovación del alquiler del estadio. No es la primera vez que el equipo madrileño ve peligrar su terreno de juego.

Las peñas y la afición del Rayo Vallecano se manifestarán este miércoles 3 de julio en la puerta de los vestuarios del Campo de Vallecas por el “silencio del club” ante la renovación de la cesión del estadio para la próxima temporada. Antonio Castilla, presidente de la Federación de Peñas Rayistas confirmó a elcierredigital.com que "parece que se están cerrando algunos flecos en la negociación con la Comunidad de Madrid, hay algunos puntos de desacuerdo, pero somos optimistas sobre el futuro, aunque no desconvocamos la protesta hasta que no se firme el acuerdo, que quizás lo hagan el martes".

Este domingo finalizaba el contrato que el club franjirrojo tenía con la Comunidad de Madrid, a quien pertenece el estadio donde el Rayo Vallecano disputa sus encuentros. Ante la noticia de la no renovación y el secretismo de la directiva en un tema tan relevante, las peñas del equipo madrileño llevarán a cabo una protesta frente al estadio, pues señalan a la directiva como la culpable.

Antonio Castilla, presidente de la Federación de Peñas Rayistas.

Las diferencias entre las partes para la renovación del contrato tienen que ver con dar más protagonismo al fútbol femenino y con una mayor participación de la afición en la vida del Rayo Vallecano, dos puntos con los que el presidente del club, Raúl Martín Presa, no parece estar de acuerdo.

Desde la Federación de Peñas del Rayo Vallecano aseguran a elcierredigital.com que Martín Presa se niega a pagar los 400.000 euros de alquiler del estadio pese a suponer el tan solo el uno por ciento de los ingresos por publicidad que recibe el club, aunque ahora esa cifra se ha rebajado a 90.000 euros. Además, aseguran que esa cifra va destinada para los arreglos en los desperfectos y la mejora de las instalaciones deportivas.

En cuanto a los partidos del equipo femenino, desde esta agrupación afirman que la actual directiva se opone a que la sección femenina del Rayo juegue en el campo por “el coste que supondría” la apertura del terreno de juego en las dos fechas propuestas.

Pero ésta es solo la última polémica de una larga lista que ha suscitado Martín Presa a lo largo de su mandato. Una de ellas llegó con los problemas para la remodelación del campo por el estado de algunas de sus gradas, que casi le cuestan al equipo vallecano disputar algún encuentro en el recinto de otro equipo de fútbol. Del mismo modo, el mal estado de los campos de entrenamiento que componen la Ciudad Deportiva también ha sido motivo de críticas por parte de los aficionados rayistas porque allí entrenan y juegan las categorías inferiores.

Los otros exilios del Rayo

La historia del Rayo es la historia de un barrio y multitud de terrenos de juego. Desde su nacimiento en 1924, la unión entre afición y equipo ha sido una de las más sólidas del fútbol español y que continúa actualmente. Fue en ese mismo año cuando el equipo madrileño comenzó a disputar sus encuentros en el campo de la Calle de las Erillas, donde también jugaba el Erillas, otro de los equipos pertenecientes a esa zona. De este modo, hasta 1940 el Rayo Vallecano jugaría en este humilde terreno de juego antes de realizar su primer traslado.

Dieciséis años después de la fundación del club, se erigía como presidente de la entidad Miguel Rodríguez Alzola, bajo cuyo mandato el equipo vallecano cambió de campo y se mudó al conocido El Rodival.

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Cercano al campo de Las Erillas estaba situado el estadio por donde pasaría el club rayista después. Se trata de el Campo de Vallecas, terreno de juego construido en 1930, que fue campo de prisioneros después de la Guerra Civil, y donde el Racing de Madrid disputaba sus primeros encuentros. Con una capacidad para 12.000 espectadores, el campo se convirtió en la nueva casa del Rayo a partir del año 1957.

En estas infraestructuras jugarían hasta el año 1972, cuando comenzaron las obras para la construcción del nuevo estadio y demoler en el que ya jugaban. En medio de este proceso, el equipo vallecano estaba obligado a disponer de un terreno de juego alternativo para disputar sus encuentros, por lo que se trasladaron al campo de Vallehermoso. Fue en este terreno donde acudirían a jugar los próximos cuatro años.

vallehermoso-rayo-vallecano

Estadio Vallhermoso/Unión Rayo

El problema de este traslado fue la accesibilidad para los antiguos aficionados del club, que tenían más complicado acudir a Vallehermoso que al viejo estadio. Además, se trataba de un terreno que se utilizaba también para lanzamientos de martillo y de jabalina y las condiciones para la práctica del fútbol dejaban mucho que desear.

El período que el Rayo tuvo que jugar en este estadio se alargó debido a los problemas en las obras del Nuevo Estadio, que en un principio durarían 12 meses, pero que finalmente se prolongaron durante 29 años. La causa fue que los trabajadores que participaban en las obras organizaron una huelga ante la negativa de la empresa constructora a aceptar sus reivindicaciones.

Así, llegamos al cinco de junio de 1976, fecha en la que tuvo lugar un acto de la inauguración oficial del nuevo campo de Vallecas, a la que acudieron el que fuera ministro y secretario general del Movimiento, Adolfo Suárez, y el delegado nacional de Deportes, Tomás Pelayo. El primer partido jugado en Vallecas fue contra el Valladolid, con el resultado de 0 a 1.

Pero el contínuo exilio del Rayo Vallecano no termina aquí. Bajo el mandato del controvertido empresario José María Ruiz Mateos, los aficionados rayistas tuvieron que sufrir otro percance. Y es que, durante la temporada 1997/1998 el club madrileño se vio obligado a jugar sus encuentros ligueros en el Estadio de La Peineta entre septiembre y noviembre por unas obras de implantación de nuevo césped en el Campo de Vallecas.

Sin duda este traslado es uno de los que menos ha gustado a la histórica afición del Rayo, quien no veía con buenos ojos tener que ir hasta el barrio de San Blas para ver jugar al equipo de Vallecas.

Ahora, con la renovación del Campo de Vallecas en el aire la afición rayista ve como el lugar donde han visto a su equipo bajar a los infiernos y subir a los cielos, en definitiva hacer historia, puede serles arrebatado de nuevo y todos apuntan a un culpable, Raúl Martín Presa.

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