25 de enero de 2021
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FIN DE SEMANA

El 2 de abril de 1992 el entonces entrenador del Merida CF fallecía en un accidente de coche en el kilómetro 161 de la carretera de Extremadura

Hoy cumpliría 66 años Juan Gómez “Juanito”, el ídolo díscolo del Bernabéu que consagró la mística del madridismo

"Juanito" jugó durante una década en el Real Madrid.
El célebre delantero del Real Madrid durante las décadas de los 70 y 80, “Juanito”, habría cumplido hoy 66 años. En 1992, el legendario ariete andaluz fallecía en un accidente de coche, conmocionando al mundo del fútbol español y, especialmente, a los aficionados madridistas que vibraron con su carrera. En este artículo repasamos lo que fue la trayectoria de uno de los mitos más grandes del club de Concha Espina.

Hoy habría cumplido 66 años Juan Gómez González. A primera vista, tal vez este nombre no le sea familiar a gran parte de los lectores. Sin embargo, si acotamos la búsqueda al mundo del fútbol y, particularmente, al Real Madrid, no hay fallo posible. Nos referimos al inolvidable “Juanito”, un hombre que desde su Fuengirola natal vistió la camiseta del equipo merengue durante una década.

Su legado, más allá de los triunfos deportivos (que no fueron pocos), son los valores que añadió a la identidad de un club que presume de grandeza y señorío. En la configuración de esta mística, nuestro protagonista desempeñó sin lugar a duda un papel muy especial.

“¡Illa, illa, illa, Juanito maravilla”… el estruendo del Santiago Bernabéu es ensordecedor. Los niños miran hacia el marcador. Muchos no saben a quién se debe este cántico. Escuchan atentos las explicaciones de sus padres, de sus abuelos. En cada minuto 7 de los partidos que el equipo blanco juega como local se sigue recordando la leyenda de “Juanito”. Y es que, en nuestro país, si hay un nombre marcado a fuego en la historia “vikinga” de las décadas de los 70 y 80, ese es el suyo.

De Segunda División al Real Madrid

Nacido en noviembre de 1954, su ascenso a la cima no fue sencillo. “Juanito” llegó a la disciplina merengue en 1977. Antes, había pasado por el eterno rival blanco, el “Atleti”, donde solo permaneció una temporada, la 72/73. Una fractura de tibia estuvo a punto de terminar con su carrera. Pero su espíritu era indomable.

El delantero malagueño bajó al barro de la Segunda División. En la categoría de plata deslumbraría jugando en el frío norte, en el Burgos FC. Sus actuaciones con el club castellanoleonés fueron su rampa de salida hacia la selección española y, posteriormente, hacia el que sería el club de sus amores, el Real Madrid.

En la casa merengue, con el 7 a la espalda, jugaría un rol de bisagra entre la pléyade de estrellas de la “vieja guardia” de los 70 y la juventud de la “Quinta del Buitre”, un grupo de jugadores nacionales que maravillaban por su forma de entender el arte del balompié. Sea como fuere, en su debut con el equipo de la capital, fue uno de los grandes artífices de la victoria contra el FC Barcelona, eterno rival, en el Camp Nou.

Juan Gómez "Juanito" jugando para el Real Madrid.

Aquello era un preludio de la sinfonía que sonaría hasta su “adiós” al Real Madrid en 1987. Junto al experto rematador aéreo Carlos Alonso "Santillana", otro mito del madridismo, formó una dupla que sembró el terror entre los zagueros de la liga española.

Con el Real Madrid perforaría la red “enemiga” 121 veces. De hecho, en la temporada 83/84 llegó a ser el “pichichi” de la competición doméstica. A nivel colectivo, el malagueño levantó cinco Ligas y dos Copas del Rey. En el Viejo Continente, no pudo hacerse con la Copa de Europa, trofeo fetiche del madridismo, pero como contrapartida sumó dos copas de la UEFA a las abarrotadas vitrinas blancas.

Como jugador, no descubrimos nada nuevo al afirmar que “Juanito” no era un adalid de virtuosismo futbolístico. Él destacaba en otros aspectos. La “maravilla” de su juego radicaba en su corazón. Indomable, infernal, irreductible. La fe con la que buscaba la victoria era digna de ver. Victoria. Ese término define a la perfección su carácter. Durante un encuentro, jamás se rindió y, lo que es más importante, jamás permitió que sus compañeros se rindieran.

Carácter incontenible y amor incondicional a partes iguales

Su pasión le jugó más de una mala pasada. Y es que “Juanito” era “Juanito”. Fuera de los terrenos de juego, tuvo sus más y sus menos con su entrenador, el legendario Amancio, quien lidió con sus polémicas declaraciones, sus salidas nocturnas y su gusto por la tauromaquia, algo que no habría sido un problema si el 7 merengue se hubiera limitado, como apunta el dicho, a ver los toros desde la barrera. No obstante, “Juanito” llegó a torear vaquillas en una corrida benéfica, lo que le costó una sanción de 300.000 pesetas. Pero así era él.

En el césped tampoco pasó desapercibido. Stielike, Prokov, Matthäus … los episodios de agresiones y comportamientos antideportivos fueron frecuentes en su carrera. Pero lo que sucedía en el campo allí se quedaba, algo que muestra a las claras su nobleza. Prueba de ello es el obsequio de disculpa que regaló al centrocampista alemán, al que había pisado literalmente la cabeza. Un estoque de torero y un capote. Genio y figura.

Pese a todo lo expuesto, si tenemos que destacar una habilidad del de Fuengirola, esa es su manera de conectar con la grada más exigente del planeta fútbol. El “7” se enamoró perdida y genuinamente de los colores que defendía: “Yo me siento madridista hasta la médula”, llegó a afirmar.

Y el sentimiento, como en las más memorables historias de amor, era correspondido: “¡Illa, illa, illa, Juanito maravilla” … ¿Recuerdan? Jóvenes y veteranos conjuran al unísono su espíritu en los momentos en que el equipo necesita dar la vuelta a una situación adversa. Una coyuntura que la mayoría de mortales considerarían irreconducible. No para el de Fuengirola.

"Juanito" escribió algunos de los episodios dorados de la historia del Real Madrid. 

 

“Noventa minutis en el Bernabéu son molto longos”, advertía “Juanito” a los jugadores del Inter de Milán en la ida de la semifinal de la Copa de la UEFA de 1985. Los italianos acababan de vencer al conjunto blanco por 2 goles a 0, pero el delantero andaluz sembró la duda en sus rivales al tiempo que arengaba a sus huestes. Durante vuelta, celebrada en un Bernabéu en estado de éxtasis, se cumplió la profecía. 3-0 para los blancos, que acabarían levantando el trofeo.

En cualquier caso, como suele decirse, nada dura para siempre. El idilio del delantero con el Real Madrid acabaría en 1987. La agresión a Matthäus le costó una sanción de un lustro sin poder jugar en competiciones europeas. Aquello fue la puntilla que desembocó en su salida de la capital. Su última aventura profesional la viviría en el club de su tierra, el Málaga CF. Eso sí, sin pena ni gloria. Dos años después, decidió colgar las botas.

La tragedia llegó poco después. Y es que, por desgracia, el 2 de abril de 1992 el entonces entrenador del Merida CF fallecía en un accidente de coche en el kilómetro 161 de la carretera de Extremadura, dejando al madridismo huérfano de su carácter y su incomparable personalidad. En cualquier caso, tanto su espíritu como su fuego competitivo continúan presentes en la memoria de los madridistas, que gritarán por siempre su nombre en el estadio donde forjó su leyenda. 

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