22 de mayo de 2024
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FIN DE SEMANA

Con Messi en Miami, Mbappé apartado y Neymar a la venta, la idea de los jeques de convertir al club parisino en un campeón de Europa parece una utopía

La 'mentira de los petrodólares' en el fútbol: Las inversiones de los qataríes en el PSG no han logrado su objetivo

El aterrizaje de los petrodólares en París en 2011 vaticinaba un cambio de paradigma. Las inyecciones económicas de Qatar pretendían crear un megaproyecto deportivo que culminase con ganar la UEFA Champions League. Sin embargo, más de una década después y tras un desfile de estrellas por el Parque de los Príncipes, la vitrina de la Champions sigue vacía. A todo ello se suma que su gran baza para ganar dicha competición se ha desmoronado. Messi en Miami, Mbappé apartado y con Neymar a la venta.

"El dinero lo es todo", debieron de pensar en las más altas cúpulas de poder de la monarquía absoluta de Qatar. Un estado que desentierra millones de euros gracias a su petróleo buscó la manera de invertirlos y adquirir cierta notoriedad internacional. Encontraron su joya en el Paris Saint Germain, el equipo de fútbol de la capital gala.

En 2011 Qatar estaba preparado para dar el paso definitivo. El antiguo emir de Qatar, Hamad bin Khalifa Al-Thani, padre del actual, creó en 2005 un Fondo Soberano de Inversión (Qatar Investment Authority, QIA). Un Fondo encargado de gestionar y administrar los beneficios obtenidos del gas natural y el petróleo.

La filial de Qatar Investments Authority, QSI y el PSG. 

Qatar creó una nueva entidad, Qatar Sports Investments (QSI), centrada únicamente en materia deportiva y que pertenece al Paris Saint-Germain. En mayo de 2011 compran el 70 por ciento del cuadro parisino, a cambio de 50 millones de euros, y un año más tarde se hace con el 30 por ciento restante. El inicio de una nueva en el balompié del Viejo Continente.

El PSG previo a la entrada del capital qatarí apenas tenía reconocimiento internacional o nacional. Su palmarés estaba lejos de las pretensiones de Qatar sobre un gigante del fútbol europeo. Es más, en sus vitrinas tan solo había dos campeonatos de Ligue 1 (1986 y 1994), ocho Copas de Francia, tres Copas de la Liga y dos Trofeos de Campeones. Mientras tanto, a nivel internacional tan solo figura la extinta Recopa de Europa ganada ante el Rapid Wien en 1996.

Hay que reconocer que el PSG es una entidad joven. Se funda en agosto de 1970 tras la fusión del Paris Football Club y el Stade Saint-Germain. Un aliciente más para convertirlo en un gigante europeo, o eso debían pensar desde el golfo Pérsico.

Los petrodólares sin premio

Grégory Coupet, Claude Makélélé, Nene o Ludovic Giuly eran alguno de los nombres que el Parque de los Príncipes coreaba antes de la llegada de Qatar. Con Nasser Al-Khelaïfi, el PSG quemaría muchas etapas a base de talonario. La primera inversión fue cercana a los 84 millones de euros con nombres como el de Javier Pastore, Jérémy Ménez o Blaise Matuidi, en la campaña 2011-2012.

En 2012 Qatar ya tenía todo el club bajo su poder y los fichajes realizados cambiaron el mercado europeo. Nasser Al-Khelaïfi, presidente del club, lo arriesgó todo a la contratación de grandes estrellas por cantidades ingentes de dinero. Desde los Zlatan Ibrahimovic (21 millones de euros), Edison Cavani (64 millones) o Ángel Di María (63 millones de euros), hasta el fichaje récord en la historia del fútbol: los 222 millones de euros abonados al Barça por Neymar.

Nasser Al-KhelaIïfi en la presentación de Neymar, 2017. 

La estrella brasileña se encontraba en un punto de forma envidiable y las previsiones auguraban un más que factible balón de oro. Sin embargo, aquel bombazo de 2017 no se detuvo ahí y el cuadro parisino supera ya los 1.600 millones de euros  gastados en una década.

Lo que más llama la atención es el resultado deportivo. Antoine Kombouaré fue el primer técnico bajo el mandato de QSI, le siguió Carlo Ancelotti, Laurent Blanc, Unai Emery, Thomas Tuchel, el único que llegó a una final de Champions, Mauricio Pochettino, Christophe Galtier y actualmente, Luis Enrique. Ocho entrenadores que no logaron el objetivo de Qatar, ser campeones de Europa.

A ello hay que sumarle que en el verano de 2021, Al-Khelaïfi convenció a Lionel Messi para firmar por el club galo. Es decir, uno de los mejores futbolistas de la historia llegaba a París para compartir delantera con Neymar y Mbappé, un tridente que atormentaba a Europa. Además, si se tiene en cuenta lo producido por la MSN en el Barça (Messi, Suárez y Neymar) o la BBC del Real Madrid (Bale, Benzema y Cristiano), las expectativas se dispararon.

Mbappé, Messi y Nyemar tras un partido del PSG en 2021.

Como dice el dicho: “La realidad superó a la ficción”. Es la situación en París una década después de su llegada. Messi se marchó como agente libre y cierta parte de la afición gala nunca le aceptó, Mbappé se encuentra apartado del equipo por su negativa a renovar y el posible fichaje por el Real Madrid. Mientras que en el día de ayer, RMC Sport adelantaba la información de que el club no contaba con Neymar y el brasileño debería buscar una salida.

Es decir, más de una década después de la llegada del dinero qatarí, ocho entrenadores y un carrusel de estrellas que no rindieron al máximo, el Paris Saint Germain sigue estrellándose en Europa y la Champions se ha vuelto una utopía.

De tenista a presidente del PSG

El año 1988 fue el punto de inflexión de un joven Nasser Al-Khelaïfi. A sus 14 años estaba inmerso en su preparación para convertirse en tenista profesional. En las sesiones de entrenamiento comenzó a coincidir y practicar con otro niño, mucho más joven que él. El sparring de Nasser era Tamin bin Hamad Al-Thani, hijo del emir Hamad bin Jalifa Al-Thani. El inicio de una relación que llevaría a Nasser al poder.

Al-Khelaïfi estaría algo más de una década dedicándose al tenis. Después de abandonarlo y gracias a su gran relación con Al-Thani, Nasser pasa a formar parte de Qatar Investment Authority (QIA).

Nasser Al-Khelaïfi junto al Emir de Qatar, Tamin bin Hamad Al-Thani 

En 2011, mismo año en que Qatar compra, a través de QSI, el Paris Saint-Germain.  El objetivo era utilizar al PSG como buque insignia del proyecto qatarí y la misión era sencilla, convertir al equipo en uno de los grandes clubs del viejo continente.

El 7 de octubre de ese año, Nasser Al-Khelaïfi asume su puesto de presidente y CEO del Paris Saint-Germain. Una fecha que cambiaría la manera de entender el fútbol moderno. Un club sustentado a base de inyecciones económicas de Qatar jugó a ser una especie de dios del fútbol, pero todavía busca su Santo Grial: la UEFA Champions League.

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