04 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

Tan solo 9 jugadores europeos habían alcanzado el primer puesto del ranking antes que Rahmbo, como es apodado el bilbaíno de orígenes suizos

La vida de Jon Rahm: El heredero de Severiano Ballesteros que corona la cima del golf mundial

Jon Rahm sigue el vuelo de la bola tras su swing.
Jon Rahm sigue el vuelo de la bola tras su swing.
Jon Rahm se ha convertido, tras su victoria en el Memorial Tournament de Ohio, en el segundo español de la historia en alcanzar el número uno del mundo después de que lo consiguiera Severiano Ballesteros en 1986. El golfista bilbaíno culmina así una meteórica proyección tras unos meses muy duros en los que su familia ha sufrido directamente las consecuencias de la pandemia de COVID-19. Ahora Rahm tratará, en menos de un mes, de conquistar su primer torneo major en San Francisco.

El hoyo 16 confirmó la ascensión de Jon Rahm al primer puesto del PGA Tour, o lo que es lo mismo, convirtió a este vasco de 25 años en el mejor golfista del planeta. La hazaña tuvo lugar nada menos que en Muirfield Village, hogar del legendario Jack Nicklaus, que contempló en primera persona como el mismo chico que hace apenas seis años le arrebataba el récord de golpes del mundial amateur se embolsaba el torneo y el número uno del ranking. Tras una competición plagada de tensión, Rahm derrotaba finalmente a su amigo Ryan Palmer, quien, aunque le presionó hasta el último momento, no pudo doblegar al golfista de Bilbao.

“Rahmbo”, como es apodado en el circuito, esconde una curiosísima historia personal y familiar tras de sí. Su apellido, de origen suizo, se explica porque sus antepasados llegaron a Bilbao procedentes del país helvético, concretamente de la actual comuna de Hallau, a comienzos del siglo XIX. En su familia, podemos rastrear nombres conocidos en el imaginario bilbaíno. Es el caso tanto de Luis Rahm, que dirigió hasta 1899 la primera brigada del Cuerpo de Bomberos de Bilbao, como de Sabin Rahm, abuelo de Jon, que durante 33 años fue delegado del Athletic de Bilbao. Precisamente como consecuencia de la profesión de su aitona, el pequeño Jon desarrolló desde muy niño una gran pasión hacia el club vasco. De hecho, es de sobra conocida su amistad con el delantero Aritz Aduriz, con quien ha compartido varios posts en redes sociales.

                                    Jon es un gran aficionado al Atlético de Bilbao.

Pero la aventura de la familia Rahm no se limita a la conexión Suiza-Bilbao. El bisabuelo de Jon, Pablo Segundo Jesús Rahm Veci, llegó a vivir muy cerca de la actual residencia del golfista, en Phoenix, Arizona, en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, para la que fue reclutado en 1918, pero en la que no combatiría debido al final de la contienda. En cualquier caso, la infancia de Jon se desarrolló íntegramente en Bilbao. Allí, probó varios deportes (fútbol, pala kung fu...) antes de decantarse por el golf, al que se aficionó cuando asistió junto a su padre a la Ryder Cup de 1997, que se celebró en Valderrama. A raíz de este evento, ingresó en el club Larrabea. El resto es historia.

Un prodigio temprano

En sus primeros compases, destacó rápidamente siendo incluido en los equipos nacionales de la Federación Española de Golf. Tal fue su habilidad, que en 2012 recibió una beca para formarse en Arizona State University, conocida mundialmente por su prestigiosa academia de golf. Lo asombroso es que la universidad le ofreció esta posibilidad sin haberle visto en acción. Fue una decisión basada en los excepcionales informes que llegaban desde España. En Arizona, Jon decidió no dar el salto al profesionalismo hasta haber completado sus estudios en comunicación, objetivo que cumplió. Los inicios en Estados Unidos fueron duros, especialmente a causa de sus dificultades con el inglés, que aprendió escuchando letras de raperos como Eminem o Kendrick Lamar. Durante su periplo universitario conoció a dos pilares de su vida actual. Por un lado, su entrenador y mánager Tim Mickelson, uno de sus principales apoyos desde su llegada al país norteamericano. Por otro lado, la deportista Kelley Cahill, con la que contrajo matrimonio en 2019 y que, en su día, fue un muy conocida en redes sociales.

                                  Jon Rahm junto a su esposa.

Con su vida asentada en la desértica Arizona y después de una espectacular carrera amateur, los éxitos profesionales no han parado de llegar, hasta culminar en la hazaña del Memorial Tournament. Sin embargo, el Coronavirus ha hecho que los últimos meses hayan sido especialmente duros para Jon y su familia. Como él mismo explica, los efectos del confinamiento se han cobrado la vida de su abuela y su tía abuela, ambas en residencias: “Han sido tiempos duros, la cuarentena ha sido difícil para todos. He perdido a dos familiares durante la pandemia, no por el virus, pero sí por el peaje que han tenido que pagar por el confinamiento”. Además, su madre, Ángela Rodríguez, trabaja como comadrona en un centro sanitario de la Comunidad de Madrid y buena parte de su familia vive en Bilbao, uno de los epicentros del COVID-19 en nuestro país hasta hace poco.

Un premio más que merecido

Jon ha sido uno de los deportistas más comprometidos en la lucha frente al virus, criticando duramente la gestión de Donald Trump y publicando una carta en The Players Tribune en la que trataba de concienciar al gran público sobre la peligrosidad de la pandemia: “Quedaos en casa. Seguid las indicaciones. No penséis en vosotros mismos en momentos como estos, pensad en vuestros seres queridos, en vuestros padres y en los amigos de vuestros padres. Pensad en nuestro país”. Lo complicado de la situación no ha paralizado la actividad del golfista bilbaíno en cuarentena. Al contrario. Rahm ha pasado el confinamiento entrenando: “Incluso en la cuarentena he entrenado muy fuerte y he ganado algo de masa muscular que me ha traído algún problema con las distancias”.

La recompensa al esfuerzo ha llegado no solo en forma de triunfo deportivo, sino también monetario. Por su victoria en Ohio se adjudica la nada desdeñable cifra de 1,46 millones de euros. Según los datos oficiales ofrecidos por la CBS, el golfista barrikoztarra ha ganado en 2020, contando este último premio, 3,685,112 dólares, mientras que, si escogemos como baremo el total de su carrera la cifra asciende a 18,791,148 dólares. Toda una estrella en el contexto del golf que encara los próximos meses con la misión de alzarse con uno de los ansiados cuatro “Torneos Grandes”, de los que aún ninguno luce en sus vitrinas.

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