19 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

De origen cubano emigró a España en 1963 y fue Campeón de Europa en 1967 y Campeón del Mundo en 1968, título que mantuvo hasta 1973

José Legrá, 'el Puma de Baracoa', el primer gran deportista de raza negra que dio triunfos a España

José Legrá.
José Legrá.
Las Olimpiadas de Tokyo ha supuesto una serie de alegrías para el deporte español pero también ha sido fuente de polémicas absurdas como la que ponía de relieve la raza de Ana Peleteiro y otros deportistas españoles. Algo sorprendente y que demuestra en en algunas cosas parece que hemos vuelto a ir para atrás. Sin embargo, ya en los años 60 un deportista negro, el hispano-cubano dio grandes alegrías al deporte español, el boxeador José Legrá. Repasamos su trayectoria deportiva.

José Legrá nació el 19 de marzo de 1943 en la ciudad cubana de Baracoa. Perteneciente al grupo de los ‘Peso Pluma’ debutó sobre el ring en 1958 en su país natal donde el boxeo siempre ha contado con un gran seguimiento popular. Tras ganar 22 combates se convenció de sus actitudes para este deporte y decidió trasladarse a La Habana.

En la capital del país caribeño sumó doce victorias, un nulo y una derrota ante Bobby Luis. Sin embargo, su suerte profesional se vio truncada por los cambios políticos en Cuba. El nuevo régimen de Fidel Castro prohibió el deporte profesional y ante esta situación decidió ir a España en 1963.

En nuestro país pronto comenzó a destacar en su carrera. En un país poco acostumbrado a ver en los medios de comunicación a gente de raza negra, Legrá pronto se hizo popular por sus éxitos deportivos y su simpatía. Su carácter enérgico fuera y dentro del cuadrilátero le hizo que pasara a ser conocido como ‘El Puma de Baracoa’, mote con el que le bautizó el poeta y periodista Manuel Alcántara. En 1967 consiguió la nacionalidad española.

En la década que ejerció como boxeador participó en 150 combates, de los cuales venció en 135, perdió en 11 y 4 fueron nulos. En 1965 perdió el título de Campeón de Europa frente a Howard Winstone. Dos años más tarde consiguió el título frente a Ives Desmartes. En 1968 consiguió ser Campeón del Mundo derrotando a Winstone por KO técnico en el quinto asalto. Mantuvo el título hasta 1973 cuando se lo arrebató el brasileño Eder Joffrey. Ese mismo año colgó los guantes, tras perder por KO ante Alexis Argüello.

La popularidad de Legrá fue tremanda sólo comparable a la de su amigo Pedro Carrasco. Al igual que él tuvo una película para su lucimiento. Fue Cuadrilátero (1970), una sorprendente película del personalísimo Eloy de la Iglesia que rezumaba un homoerotismo sorprendente y que pasó desapercibido para la censura franquista. La chica de la película era la vedette argentina Rossana Yani con la que, dicen, tuvo amores también fuera de la pantalla.

Al contario que su amigo Carrasco no fue ahorrador y aunque, asegura que llegó a ganar 400 millones de pesetas, no supo ahorrar y tenía fama de ser generoso con sus conquistas femeninas que dado su carácter y lo exótico de su figura no fueron pocas. Incluso se habla de algunas famosas que quisieron conocer a ‘el Puma de Baracoa’ en combates más íntimos. 

Nativel Preciado le dedicó un libro en 1969, hizo anuncios y presumía de que Vicente Gil, médico personal de Franco y presidente de la Federación Española de Boxeo, le había regalo un piso en el barrio madrileño de San Blas.

En los años 90 poco quedaba de todo eso y para buscarse la vida colaboró como contador de chistes en el programa de Tele 5 Tutti Fruti junto a Juanito Navarro, Mary Carmen y sus Muñecos y las célebres Mama Chicho. José María García, entonces estrella máxima de la radio, le contrató en su equipo para aliviar la economía del antiguo campeón de boxeo.

Durante los últimos años Legrá vivía en un piso en el barrio de Las Ventas antes de trasladarse a la residencia y, aunque vivía alejado del mundo de la fama, seguía manteniendo su carácter afable y siendo muy reconocido por sus vecinos e incluso vivió algún romance con mujeres maduras de la zona. Antes de mudarse a la residencia de ancianos en la que se encontraba -que pagaba gracias a la ayuda del periodista económico José María García- mantuvo una relación intermitente con una llamada Nina.

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