25 de julio de 2021
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EDICIÓN VERANO

Los tenistas Ferrero, Balcells, Costa y Corretja trajeron a casa una Ensaladera que significó un punto de inflexión en el deporte de la raqueta

Se cumplen 20 años de la primera Copa Davis para España: Una gesta que marcó el camino del triunfo

Los ganadores de la primera copa Davis para España.
Los ganadores de la primera copa Davis para España.
El 10 de diciembre del año 2000 el valenciano Juan Carlos Ferrero derrotaba en tres mangas al líder del equipo australiano, Lleyton Hewitt, en el último encuentro de la final de la Copa Davis. De esta forma, ‘el gorrión’ llevaba a España su primera Ensaladera, un triunfo que marcaría el inicio de un cambio de era en el tenis mundial, en el que nuestro país irrumpiría como la gran potencia de las siguientes dos décadas.

“Es el mejor triunfo de mi vida, el más importante. Hemos ganado todos. Se lo dedicamos a España”, declaraba un jovencísimo y emocionado Ferrero de tan solo 20 años. Y es que no era para menos. Aunque muy lejos del dominio de otras naciones de gran tradición tenística como Estados Unidos o Australia, España siempre contó con tenistas de élite.

En la década de los sesenta, el equipo español llegó a la final de la Davis en dos ocasiones (1965 y 1967) y los inolvidables Manolo Santana y Manuel Orantes situaron España en el mapa del tenis mundial. No obstante, el equipo se quedó a las puertas de la gloria. Curiosamente, Australia fue la nación que doblegó a los españoles en ambas ediciones.

Con la llegada de un nuevo siglo todo cambiaría, pues al triunfo del año 2000 le seguirían posteriormente los de 2004, 2008, 2009, 2011 y 2019. Pero centrémonos en esa mágica primera vez. La edición de la Copa Davis del 2000 se presentaba ilusionante. Con Javier Duarte al frente del combinado nacional, España formó un equipo realmente interesante, con dos tenistas que en los siguientes años iban a alzarse en el Roland Garros, como Albert Costa y Juan Carlos Ferrero, y otros dos que llevaban años formando parte de la élite del deporte de la raqueta y ganando reconocimiento, como Àlex Corretja y Joan Balcells.

La final tuvo lugar en el Palau Sant Jordi de Barcelona, en una pista de tierra batida que contaría con las atentas miradas de 14.000 espectadores. Los encuentros comenzarían el 8 de diciembre, pero un día antes, sin haber desenfundado aún las raquetas, saltó la primera gran sorpresa: en el Patio de los Naranjos del Palacio de la Generalitat de Cataluña, donde se sortearon los partidos, se conoció que el primer tenista en jugar sería Albert Costa. La decisión técnica causó cierto escepticismo, pues suponía que el combinado nacional no se estrenaría con el entonces líder del equipo,  Álex Corretja.

España remontó a Australia

Tan sólo 24 horas después llegaría el gran día, el momento en el que España podría al fin hacer historia en este deporte. Pero lo cierto es que las cosas no empezaron como se esperaba. Costa perdió el primer punto ante Lleyton Hewitt, levantando los fantasmas de lo que sucedió por partida doble décadas antes. El partido fue casi interminable, con el tenista australiano batiendo al español por un estrecho 6-3, 1-6, 6-2, 4-6 y 4-6. Más de cuatro horas de agonía con un resultado final que hizo dudar a algunos de la decisión de Duarte de debutar con Costa.

Por fortuna, Ferrero se encargaría de igualar la contienda ante Patrick Rafter. La intensidad de este partido fue tan alta que el australiano se vio obligado a abandonar cuando el español iba ganando por 6-7(4), 7-6(2), 6-2 y 3-1. De esta forma, España y Australia acabaron la jornada empatados a un punto, con todo por decidirse en los dos días siguientes.

El 9 de diciembre llegó el turno para los dobles de Joan Balcells y Álex Corretja, quienes se enfrentaron a Sandon Stolle y Mark Woodforde. La victoria de nuestro combinado nacional fue clara, con un triple 6-4. Por primera vez, y sin perder la prudencia, España comenzó a verse ganadora de la gran final sumando un punto decisivo para poner el marcador 2-1.

Y al fin llegó el gran día. La jornada en la que toda España estaba pegada al televisor para ver si, después de dos finales fallidas ante el mismo rival, la tercera era la vencida. Sobre Juan Carlos Ferrero pesaba la responsabilidad de hacer historia frente a Hewitt o de prolongar la tensión hasta un quinto partido. Pero el valenciano no se dejó llevar por el nerviosismo del momento y remató la faena, sometiendo a su rival por un 6-2, 7-6 (5), 4-6 y 6-4.

Para el recuerdo quedan ese último revés paralelo que dio a nuestro país la victoria y las imágenes del tenista emocionado en el suelo mientras se apilaban eufóricos encima de él el resto del equipo. También la del por entonces rey de España, Juan Carlos I, levantando los puños y gritando de rabia en el palco mientras la reina Sofía, siempre más comedida que el monarca,  aplaudía sin cesar.

Los reyes bajaron a saludar a los tenistas tras conseguir la victoria.

Fue, sin duda, el día en el que la selección española de tenis cambió su destino y comenzó a forjarse un ADN ganador que perdura hasta el día de hoy. Una hazaña sin precedentes que contribuyó a que el público español disparara el interés por este deporte. Y eso que aún faltaban cinco años para el debut de Rafa Nadal.

Imposible no mirar hacia atrás

Los héroes de la primera Ensaladera siempre han manifestado lo importante que fue para ellos haber conseguido ese hito. Por muchas décadas que pasen, ese logro ocupa un lugar privilegiado en sus recuerdos. Costa, por ejemplo, expresó que esa fue la victoria más importante de su vida, aun cuando dos años después de esa Copa Davis conquistó Roland Garros. Ferrero por su parte, tras retirarse del tenis, se dedicó al pádel y ahora es el director de la Academia Equelite en Villena y entrenador de Carlos Alcaraz. Siempre ha recordado con nostalgia esa entrañable victoria. En cuanto a Corretja, también se dedica ahora a formar a otros tenistas, al igual que Bacells, quien declaró recientemente que esa Ensaladera “fue una recompensa muy grande”.

Para conmemorar el 20º aniversario, TVE ha vuelto a congregar este miércoles a los cuatro extenistas en el lugar de la victoria, el Palau Sant Jordi. En el acto, los autores de la gesta han compartido numerosas anécdotas sobre aquella fecha. La cadena pública fue la encargada de retransmitir en exclusiva la final hace 20 años, sirviendo la señal a más de 170 países.

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