23 de julio de 2019
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FIN DE SEMANA

Es el mayor triunfo del deporte ecuatoriano desde la medalla de oro olímpico en 20 kms marcha de Jefferson Pérez en los JJ OO de Atlanta en 1996

Richard Carapaz, de cuidar vacas y montar en una bici hecha de retales a revolucionar a todo Ecuador ganando el Giro de Italia

Richard Carapaz
Richard Carapaz
El ciclista ecuatoriano Richard Carapaz de Movistar Team culminó este domingo la última etapa del Giro de Italia, una contrarreloj de 17 kilómetros con salida y meta en Verona, como la que ha «sufrido como ninguna» en toda su trayectoria profesional, pero habiéndose proclamado finalmente campeón. El triunfo se ha celebrado en Ecuador como todo una acontecimiento nacional.

Richard Carapaz se ha convertido en todo un héroe nacional en Ecuador. El joven de 26 años se ha convertido en el campeón del Giro de Italia. Incluso, Lenín Moreno, el presidente del país, se ha hecho eco de su triunfo a través de los medios de comunicación. Todo un subidón de alegría para una nación poco acostumbrada a las buenas noticias ni en el plano deportivo ni en casi ningún terreno.

Los triunfos deportivos destacados de Ecuador hay que buscarlos dos décadas atrás cuando Andrés Gómez triunfó sobre Andre Agassi en la final de Roland Garros (1990) o la medalla de oro olímpico en 20 km marcha de Jefferson Pérez en Atlanta (1996).

Carapaz vino al mundo en 1993 en El Carmelo, en la provincia del Carchi. Su familia vivía de la cría del ganado bovino en condiciones muy modestas y él se inició en el ciclismo con una bici hecha de retales que ni siguiera tenía gomas en las ruedas.

En el ciclismo comenzó a destacar poco después, a los 15 años, y pronto se incorporó a los equipos Panavial y RPM antes de fichar por el Strongman-Campagnolo de Colombia y dar el salto al grupo español de Lizarte, donde estuvo seis meses a prueba y sin sueldo. De ahí dio el salto al Movistar, completando una odisea para un joven de origen modesto que tenía que desenvolverse, además, fuera de su país.

A día de hoy, su familia sigue en Ecuador viviendo en una casa modesta y dedicada a labores agroganaderas. En los últimos días la casa había sido tomada por las cámaras de la prensa. Así, la alegría de la familia se ha vivido en paralelo a la de todo el país.

Hasta tal punto ha llegado el delirio por saber todo del joven que incluso la televisión ecuatoriana entrevistó a la que fuera su profesara del colegio apuntando que era un chaval muy aplicado pero al que se le atravesaban las matemáticas.

Los que le conocen bien aseguran que Carapaz es un hombre de carácter retraído y que valora la familia por encima de todo. A sus 26 años recién cumplidos, está casado con la ecuatoriana Tanya Rosero, con la que tiene dos hijosSantiago, de cinco años, y Sofía, de dos.

“Los sueños no están hechos sólo para verlos reflejados como en un espejo, los sueños se hicieron para cumplirse”, ha declaro a los medios el ecuatoriano, que ha visto cómo en su caso el sueño supera a la expectación proyectada cuando hace más de una década comenzó su carrera deportiva.

Carapaz vio claro que el deporte era todo un pasaporte para escapar de un destino plano. Una carrera vital en la que el sacrificio y el instinto de superación han sido sus mayores armas. Él mismo recuerda que cuando descubrió que su vocación era la de dedicarse al ciclismo aseguró “voy a darle hasta que se desgaste el pavimento”. Ahora ha rematado la faena, con dos etapas más y la victoria absoluta por delante de los que salían como favoritos, los Dumoulin, Yates, Roglic, Nibali...

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