18 de junio de 2024
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FIN DE SEMANA

La psicóloga y el arquitecto han viajado desde Londres a España donde se han reunido con personajes como los príncipes Pablo y Marie Chantal de Grecia

Así es el 'dúo todopoderoso' del mundo del arte: Elena Ochoa y Norman Foster regresan a Madrid

El Cierre Digital en Elena Ochoa y Norman Foster.
Elena Ochoa y Norman Foster.
La psicóloga Elena Ochoa y el arquitecto Norman Foster han realizado una visita fugaz a la capital española, donde se han reunido con personalidades como los príncipes helenos Pablo y Marie Chantal de Grecia, o la exmujer de Ernesto de Hannover, Chantal Hochuli. Ambos forman uno de los matrimonios más poderosos en el ámbito del arte internacional. Iniciaron su historia en 1994 y son padres de Paola y Eduardo. En la actualidad la pareja reside en Londres.

Este pasado fin de semana la capital española acogió la visita de uno de los matrimonios todopoderosos del mundo del arte. La psicóloga y actual comisaria de arte contemporáneo española Elena Ochoa y el arquitecto británico Norman Foster viajaron de Londres, donde residen en la actualidad, a Madrid. 

Con ellos se reunieron los príncipes helenos Pablo y Marie Chantal de Grecia, y la exmujer de Ernesto de Hannover, Chantal Hochuli, quien también reside en la Ciudad del Támesis y no duda en viajar a Madrid para disfrutar de sus nietos, los hijos de Christian de Hannover y su mujer, Alessandra de Osma

La visita sorpresa de Pablo y Marie-Chantal de Grecia a Madrid y su  encuentro con Norman Foster y Elena Ochoa

Norman Foster junto a los príncipes Pablo y Marie Chantal de Grecia. 

Durante la visita de 'los Foster' a la capital española, el sobrino de doña Sofía y su mujer visitaron la Fundación Norman Foster, sita en la calle Monte Esquinza, que fue emplazada en un palacete del barrio madrileño de Chamberí. Esta organización, sin ánimo de lucro, está dedicada a la investigación, la educación y la elaboración de proyectos de arquitectura, diseño y urbanismo, y fue fundada por el arquitecto británico en 2017. 

Pero 'los Foster' no centraron su estancia en compromisos profesionales sino que también se dejaron caer por algunos de los locales de moda. Ellos, junto a los príncipes helenos, disfrutaron de la buena gastronomía en La Parra, uno de los restaurantes con mayor historia de Madrid, así como en Numa Pompilio, 'place to be' de moda en el barrio de Salamanca. 

Tanto Elena Ochoa como Sir Norman Foster guardan un perfil discreto frente a los medios de comunicación pese a ser uno de los matrimonios más poderosos de la crónica social internacional pero, ¿cuál es la historia la pareja más respetada del mundo del arte?.

La historia de Elena Ochoa y Norman Foster

Elena Ochoa se ha convertido en una de las grandes damas del arte internacional. No obstante, gran parte de la opinión pública recuerda a la psicóloga al frente del extinto espacio de Televisión Española 'Hablemos de sexo'. Con su característica coleta, blazers con hombreras y pendientes maxi, Elena Ochoa conducía un programa televisivo de carácter divulgativo que ofrecía respuestas en materia sexual en plena década de los noventa. Un proyecto transgresor que tan solo duró varios meses y que aupó a Ochoa como presentadora 'estrella'.  

Tan solo cuatro años después del final de este programa, la psicóloga iniciaba una relación con el arquitecto británico Norman Foster. Por entonces Elena había viajado a Inglaterra como “visiting scholar” (profesor visitante) a la Universidad de Cambridge para ampliar sus investigaciones sobre la enfermedad del alzhéimer. Desplazarse hasta esta prestigiosa universidad británica, situada a unos 80 kilómetros de Londres, se debía en parte a que su entonces marido, Luis Racionero, también impartía un curso de urbanismo en el Churchill College como “by-fellow” (especialista supervisor).

Elena y el futuro | Gente | EL PAÍS

Norman Foster y Elena Ochoa.

Sin embargo, en el otoño de 1994 decidieron definitivamente separarse, ya que el matrimonio iba a la deriva. Quienes les conocían afirman que el matrimonio fracasó porque pudo más la adicción al trabajo de ella que el amor al prójimo. Luis Racionero marchó de nuevo para su masía de Gerona y Elena Ochoa decidió quedarse allí. Se matriculó en el King's College, de Cambridge, aunque luego trasladaría su residencia a Londres.

Fue en la capital londinense donde formalizó su relación con Foster, aunque algunos indican que se inició en una finca de caza situada en el pueblo de Layos, en Toledo, propiedad del arquitecto Miguel de Oriol, que curiosamente era también amigo de Racionero. No hay que olvidar que durante esos años Foster viajaba con frecuencia a España debido a sus numerosos proyectos y exposiciones. La prensa inglesa definía por entonces a la doctora Ochoa como “una científica misteriosa y muy sexy”.

Paralelamente al inicio de esa relación con Foster, Elena Ochoa presentaba en los tribunales una demanda de separación de Racionero, que constituía un paso previo para el posterior divorcio. Lo hacía el 25 de febrero de 1995 ante el Juzgado de Instrucción nº 25 de Madrid.

El pleito se enmarcaba en el apartado de “mutuo acuerdo”, al haber realizado separación de bienes antes del matrimonio y no existir apenas nada en común. En el escrito de separación Elena Ochoa indicaba que existía entre ambos una gran diferencia de caracteres y que su marido mostraba “una falta de comprensión por su trabajo”. Ella por entonces presentaba el reality-show de TVE “Luz Roja”. Tampoco se hacia constar en la demanda una cantidad en concepto de asignación económica, ni en un sentido ni en otro. Y ninguno de los dos contraatacó públicamente ni habló sobre lo sucedido en su matrimonio: “Tenemos un pasado, una amistad y un respeto. Y eso es suficiente”, afirmó en aquellas fechas Elena Ochoa.

Sin embargo, años más tarde Racionero explicaba el porqué de su ruptura en su libro “Cómo sobrevivir a un gran amor, seis veces” en el que narra sus experiencias con las mujeres que han pasado por su vida: “Yo me había casado esa vez con propósito de enmienda, no deseaba separarme y, asimismo, me esforcé en serle fiel, cosa que conseguí. Pero el tiempo, ese gran escultor, nos llevó a crecer en direcciones distintas, yo hacía la lectura y ella hacia la acción, yo al otoño de mi vida, ella a la plenitud (...) Las desavenencias, que empezaron por las discrepancias geográficas, derivaron a otros temas (...) Volví a Cinc Claus [su masía] y me encontré un fax por el cual se despedía, y me despedía, poniéndonos en manos de los abogados”. Finalmente, la separación no acabó muy amistosamente como inicialmente se predecía

En Inglaterra nadie conocía con exactitud lo que había ocurrido en el anterior matrimonio de la novia de Foster, ni tan siquiera su pasado televisivo en España, una etapa de su vida que ella consideraba ya totalmente superada. A pesar de ello, sí que seguía colaborando con los medios de comunicación. En concreto en la prensa escrita, en el diario El País —durante años fue colaboradora y directora de “El Libro de la sexualidad” que se entregaba los domingos— y de forma esporádica en El Mundo.

Su relación se formalizó. Dicen que ella aplicó toda su sabiduría profesional y la cosa acabó en boda cuatro días antes de que la doctora cumpliera 38 años. Sólo meses antes ya habían paseado su amor por la ciudad de Granada y ante el acoso de los periodistas del corazón desistieron comentar detalle alguno de la ceremonia nupcial. Ésta fue civil y se celebró en Londres en el más absoluto de los secretos y en la más estricta intimidad. Sólo asistieron seis personas.

Además de la boda civil, también se celebró una misa en una pequeña ermita situada en una campiña próxima a la capital londinense, donde los selectos invitados llegaron en helicóptero y a los que luego se les sirvió una suntuosa comida en una mansión cercana a donde residía la pareja. Sin embargo, dos meses después de contraer matrimonio sí que quisieron publicitar a los cuatro vientos su amor y agasajar a todos sus conocidos. Para ello organizaron una fiesta por todo lo alto, que además sirvió de presentación de Lady Elena Foster en los ambientes de la high society londinense.

La visita 'secreta' de Norman Foster y Elena Ochoa a Sevilla

Norman Foster y Elena Ochoa.

Entre los 150 invitados escogidos figuraban algunos relevantes personajes españoles, como la periodista Mercedes Milá y su entonces esposo el productor José Sámano; el premio Nobel de Literatura Camilo José Cela, quien falleció en 2002, y su esposa Marina Castaño; el entonces presidente de la petrolera Repsol Alfonso Cortina, quien falleció en 2020, y su esposa Miriam Lapique; el relaciones públicas Rafael Anson y su esposa Inmaculada Quintana; y el que fuera dueño de la cadena Vip’s Plácido Arango, fallecido este pasado 2020. También se encontraba una de las mejores amigas de Elena, Carmen Ruiz Loba, que había sido su fiel confidente durante la relación previa con Foster y una de las pocas personas que fue a la ceremonia nupcial.

Quienes les conocen afirman que se trata de una relación basada en el “laissez faire” (dejar hacer). Que no son nada besucones, ni pegajosos, ni cariñosos en sus comportamientos públicos, de cara al exterior. Que suelen despachar sus asuntos privados cuando viajan en su avión particular, un Falcon 900, ya que es el momento que más a solas están. Y que a pesar de los muchos rumores que rondan continuamente por la high class de Londres sobre su separación, su relación continúa sin aparentes fisuras. Fue en el verano de 2004 cuando surgieron las primeras noticias sobre su posible ruptura. Unos rumores a los que la pareja no dio ningún tipo de credibilidad.

Sus conocidos dicen que en esta relación nómada, él pone la prestancia intelectual y cosmopolita; y ella, la intensidad. Pero lo que sí es evidente es que hasta conocer a Norman Foster, la conocida por “doctora Ochoa” no se permitía los lujos de viajar por el mundo en un jet privado, irse a Japón ex profeso en busca de documentos para uno de sus exclusivos libros de artistas o alquilar uno de los más importantes museos de Londres para ofrecer el baile con el que festejar su boda con Foster. Y ni siquiera ir engalanada, como cual princesa, a las carreras de Ascot donde se reúne toda la high society londinense. O tener una mansión en la Costa Azul francesa. O irse a esquiar a Saint Moritz, donde tiene una casa. 

 La exclusiva vida en Londres de 'los Foster'

De la unión Foster-Ochoa han nacido dos hijos Paola, de 25 años de edad, y Eduardo, de 22 años. Los vástagos de Norman Foster y Elena Ochoa completaron su formación educativa en Suiza.

En Londres, el matrimonio reside en un edificio situado junto al parque Battersea y al puente Albert Bridge, en primera línea del río Támesis. Se trata de un impresionante penthouse de 600 metros, que fue diseñado por el propio Norman Foster, con espectaculares vistas a la ciudad y desde cuyos ventanales se pueden divisar algunos edificios y obras diseñadas por el propio arquitecto en la capital londinense, como el Millennium Bridge, el puente que conecta la galería Tate Modern Art con la catedral de Sant Paul; o el rascacielos de 41 plantas situado en el 30 St Mary Axe, conocido como la Torre Gherkin. 

En la capital británica, Ochoa se ha convertido en una persona con peso en los ambientes del arte contemporáneos, en “el arte particular y concreto”, como a ella le gusta decir.

Norman Foster y Elena Ochoa almorzaron en el restaurante La Parra

Norman Foster y Elena Ochoa.

Gracias a los importantes encargos, relevantes clientes y a la agenda de su marido, Elena ha ampliado su lista de conocidos/as. Sus amistades han variado mucho tras contraer matrimonio con Norman Foster. Dicen que son amistades de interés. Muchas proceden de las extensas relaciones sociales londinenses y otras de las empresariales de Foster. Así, ha hecho amistad, por ejemplo, con la extravagante diseñadora inglesa Vivienne Wetswood, fallecida este pasado 2023. O con la exmujer del que fuera editor del grupo Prisa Jesús Polanco, Mari Luz Barreiros. O con la directora de Arco, Lourdes Fernández, quien le ha ayudado a introducirse en los ambientes más selectos de la vanguardia de Madrid cuyo exalcalde, Alberto Ruiz Gallardón, es muy amigo suyo.

Los negocios de 'Los Foster'

Dicen que el éxito de Elena Ochoa radica en su complicidad con todos lo que la rodean. “La complicidad es la base de todo; y el respeto mutuo por la aportación profesional de cada uno, así como trabajar muy de cerca, desde la concepción de la obra hasta sus últimos detalles”, dice.

Por eso cuida mucho los postreros detalles de todas sus obras. Por ejemplo, las cajas en las que van recogidos sus libros de artista pasan una supervisión minuciosa. Estas cajas forman parte del mayor reto cultural de Lady Elena Foster: el proyecto de Ivory Press

La compañía cuenta con una editorial que produce cuidadas ediciones limitadas de libros de artista y promociona nuevos creadores. En su librería dispone de cuantas rarezas editoriales haya, algunas ya descatalogadas. Se ha convertido en una referencia internacional. Su gran valedor, al margen del dinero de su marido, fue el coleccionista Robert Sainsbury.

Pero aparte de ser la presidenta de Ivory Press, también es miembro del patronato internacional (International Council) de la Tate Gallery, de Londres, y ha sido Comisaria la exposición Blood on paper. The art of the book (Sangre en papel), que versaba sobre libros de artista en el siglo XXI y que se llevó a cabo en el Victoria and Albert Museum de la capital londinense.

La sede central de los negocios culturales de Elena Ochoa se encuentra ubicada en el mismo edificio donde viven en Londres, que dispone de tres niveles distintos: el primero dedicado al estudio arquitectónico de Foster, el segundo a los negocios de Elena y el tercero a la vivienda conyugal. Debajo de su oficina quedan las plantas dedicadas al estudio de su marido: Foster and Partners, que lleva ya 42 años trabajando. El estudio es un espacio diáfano de 1.500 metros cuadrados y 6 de altura, con un ventanal de 60 metros. No hay ninguna barrera, todo es espacio abierto, ni el propio Foster tiene despacho.

Así es Eduardo, el hijo de Norman Foster y Elena Ochoa: elegante como sus  padres, apasionado del esquí e inseparable de su hermana | Vanity Fair

Norman Foster y Elena Ochoa junto a su hijo Eduardo.

Cabe destacar que en 2007 el arquitecto británico había ampliado sin dudarlo sus negocios en España constituyendo una filial y comprando una oficina en el inmueble situado en el número 13 del Paseo de la Castellana, de Madrid, donde ya estaban radicados los negocios culturales de su mujer. Foster and Partners S.L. se constituyó en Madrid el 15 de diciembre de 2006, con un capital social de 3.100 euros.

Su presidente actual es Pedro Haberbosch, socio de la firma desde hace ya más de 20 años y que fue quien diseñó las bodegas Portia en la Ribera del Duero, para lo que tuvo que realizar una profunda inmersión en el mundo de la viticultura. En España trabajan en la empresa cerca de 25 arquitectos, que sólo ejecutan los proyectos, ya que la compañía realiza en Londres todo el diseño y elaboración de la obra.

Desde que residen en la Ciudad del Támesis, el matrimonio ha viajado en numerosas ocasiones a la capital española, donde se encuentra la Fundación Norman Foster. 

Según reza la página web de la organización, "la Norman Foster Foundation fomenta el pensamiento y la investigación interdisciplinar para ayudar a nuevas generaciones de arquitectos, diseñadores y urbanistas a anticiparse al futuro. La fundación cree en la importancia de conectar la arquitectura, el diseño, la tecnología y las artes para prestar un mejor servicio a la sociedad y en el valor de una educación holística que fomente la experimentación a través de la investigación y la realización de proyectos construidos. La Norman Foster Foundation alberga el Archivo y la Biblioteca Norman Foster, que ofrecen una visión de la historia de nuestro entorno construido a través de la obra de Norman Foster. La Norman Foster Foundation tiene su sede en Madrid y realiza proyectos a nivel global".

Y precisamente esta organización acogió este pasado fin de semana la visita de los príncipes helenos con quienes el matrimonio Foster disfrutó de la capital española. Aquella a la que se escapa con asiduidad una de las parejas más selectas del arte internacional. 

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