19 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Lucio Séneca

Aquel 14 de abril

Hoy hace exactamente 88 años que aquel 14 de abril de 1981 se proclamó la Segunda República. Hoy hace 88 años que el líder del Comité Revolucionario, Alcalá-Zamora, le decía al Conde de Romanones, Ministro del Rey, en casa del Doctor Marañón, lo siguiente: "Si antes de que se ponga el sol el Rey no ha salido de España, la violencia del pueblo puede provocar una catástrofe y el Gobierno Provisional no se hace responsable de lo que le pueda pasar a la Familia Real". Hoy hace 88 años que interpretando el deseo inequívoco de la Nación, el Comité de las fuerzas políticas coaligadas para la instauración del nuevo régimen, designó a D. Niceto Alcalá-Zamora y Torres para el cargo de Presidente del Gobierno provisional de la República. Por el Comité, Alejandro Lerroux, Fernando de los Ríos, Manuel Azaña, Santiago Casares Quiroga, Miguel Maura, Alvaro de Albornoz, Francisco Largo Caballero. Hoy hace 88 años que Don Niceto Alcalá-Zamora pronunció desde el Palacio de la Puerta del Sol de Madrid estas palabras: 

"El Gobierno provisional de la República ha tomado el Poder sin tramitación y sin resistencia ni oposición protocolaria alguna; es el pueblo quien le ha elevado a la posición en que se halla, y es él quien en toda España le rinde acatamiento e inviste de autoridad. En su virtud, el Presidente del Gobierno provisional de la República, asume desde este momento la jefatura del Estado con el asentimiento expreso de las fuerzas políticas triunfantes y de la voluntad popular conocedora, antes de emitir su voto en las urnas, de la composición del Gobierno provisional".

Hoy hace 88 años S.M. el Rey Don Alfonso XIII abandonaba la Corona y se despedía del pueblo español con estas palabras:

"Las elecciones celebradas el domingo, me revelan claramente que no tengo el amor de mi pueblo. Mi conciencia me dice que ese desvío no será definitivo, porque procuré siempre servir a España, puesto el único afán en el interés público hasta en las más críticas coyunturas. Un Rey puede equivocarse y sin duda erré yo alguna vez, pero sé bien que nuestra patria se mostró siempre generosa ante las culpas sin malicia. Soy el Rey de todos los españoles y también un español. Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas en eficaz forcejeo contra los que las combaten; pero resueltamente quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro, en fratricida guerra civil.

No renuncio a ninguno de mis derechos, porque más que míos son depósitos acumulados por la Historia de cuya custodia me han de pedir un día cuenta rigurosa. Espero conocer la auténtica expresión de la conciencia colectiva. Mientras habla la nación suspendo deliberadamente el ejercicio del Poder Real reconociéndola como única señora de sus destinos.

También quiero cumplir ahora el deber que me dicta el amor de la Patria. Pido a Dios que también como yo lo sientan y lo cumplan todos los españoles.
Alfonso, Rey".

El hecho es que el primer acto de la tragedia termina a las cinco de la madrugada cuando Miguel Maura, el nuevo Ministro de la Gobernación de la República, recibe el siguiente despacho del comandante del Príncipe Alfonso:

"Sin novedad a bordo. A la altura de Baleares. Tan pronto desembarque don Alfonso en Marsella será izada la bandera republicana. ¡Viva la República!"

Así cayó la Monarquía y así llegó la Segunda República. En aquellos momentos de alegría y vítores nadie podía imaginar lo que vendría después y la terrible Guerra Civil que acabó con el Régimen republicano en 1939.

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