18 de agosto de 2022
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Felicísimo Valbuena

Desmontando a algunos periodistas (I)

Fernando González Urbaneja.
Fernando González Urbaneja.

Hay un dicho periodístico: “Perro no come perro”. Esto quiere decir que un periodista no debe escribir contra otro. Es un dicho que quiere que entre los periodistas rija del silencio protector que practican los médicos. Pueden criticarse unos a otros, pero no frente a terceros.

No me convence este dicho periodístico. Aunque se haya descubierto científicamente que un perro no come carne de un semejante porque puede contraer enfermedades. ¿Qué tiene que ver este descubrimiento -que viene, nada menos, que del Imperio Romano- con los periodistas?

A raíz de mi columna “¿Quién  manda en la APM (Asociación de la Prensa de Madrid)?”.un grupo de amigos me han preguntado por qué no refrescaba una columna que había escrito en “El Día” de Tenerife hace varios años y que llevaba por título “Desmontando a Fernando González Urbaneja”. Les he respondido que esa columna sigue en Internet y que podían volver a leerla. No les he convencido. Me dicen que Fernando González Urbaneja es un personaje del que no nos podemos olvidar, porque representa el periodismo que muchos detestan. Sobre todo, cuando personajes como él ocupan puestos de responsabilidad.

Entonces, tomaré asuntos de aquella columna del periódico tinerfeño y actualizaré otros aspectos.

Leer el currículum de Urbaneja– véase la Página de la Wikipedia que, supongo, él habrá preparado sobre sí mismo- puede causar la primera impresión de ser un individuo desbordante. Ha estado en muchos sitios, se ha pronunciado en público sobre numerosos asuntos, etc. Sin embargo, cuando volvemos a leer su currículum y comprobamos lo que ha hecho en su vida profesional, la impresión es muy distinta. Urbaneja ha fracasado repetidamente en los medios de comunicación e, incluso, en la Universidad.

Figura que lleva impartiendo clases desde hace años, pero no ha querido o no ha podido realizar su tesis doctoral. Sus escasos libros son hagiografías, vidas de santos; quiero decir, rosarios de alabanzas a constructores y banqueros, que son quienes le encargan y le pagan esos libros. Sólo hay que leer "Sacyr y Vallehermoso" (en colaboración con Juan Bolás Olcina) o "Ferrovial: Un viaje sin fronteras". El primero está prologado por Luis Fernando de Rivero y el segundo, por Rafael del Pino. Es decir, por los presidentes. Lo cual quiere decir que Urbaneja es hombre de confianza de los dos. Estos dos libros no figuran en la Página citada.

¿Son libros de periodismo? Los periodistas de verdad, no los hagiógrafos, investigan y saben construir una historia mucho más fiel. Entre otras, he dirigido las tesis doctorales de seis periodistas de investigación españoles, algunos de los cuales son profesores universitarios. Pues bien, La Tesis menos lograda de cualquiera de ellos deja muy atrás a los libros de Urbaneja.Ha triunfado, únicamente, cuando le eligieron para presidir la Asociación de la Prensa de Madrid. Fueron unos años en los que la APM estaba subvencionada con 8,6 millones de euros por la Comunidad de Madrid. Cuando en diciembre de 2015 el PSOE, Podemos y Ciudadanos hicieron que se retirase la subvención, alrededor de 1.500 periodistas abandonaron la APM. Efectivamente, estaban en la Asociación por el Servicio Médico. En cuanto la Comunidad dejó de subvencionarlo, no encontraron utilidad alguna en seguir asociados. Pero esta es otra historia.

Fernando González Urbaneja en los inicios de Antena 3 Televisión. 

Urbaneja, que también presidió la Federación de Asociaciones de la Prensa (FAPE), creó la Comisión de Quejas, Arbitraje y Deontología. Y logró hacer a los periodistas españoles diferentes de los europeos. Mientras las comisiones de otros países reconocen el derecho a que el periodista interponga un recurso si la resolución le ha sido desfavorable, Urbaneja es contrario a reconocer ese derecho.

Seguro que Tomás de Iriarte, el poeta canario nacido en La Orotava, pensó en algún Urbaneja de su tiempo cuando escribió:

El señor don Juan de Robres

con caridad sin igual

creó este santo hospital

y también creó los pobres.

El hospital es la Comisión de Quejas; los pobres, los periodistas que reciben un dictamen desfavorable de parte de esa Comisión. Entonces, y ahora me dirijo a los periodistas, si alguna vez, por cualquier causa, reciben un dictamen que les perjudique, vayan a los Tribunales. Con mucha probabilidad, los jueces fallarán a favor de los periodistas. En muchos casos, los jueces españoles garantizan mucho mejor la defensa de la libertad de expresión que los miembros de esa Comisión.

 

Una Asociación de la Prensa en entredicho

Los periodistas españoles, si pertenecen a una Asociación de la Prensa, están contribuyendo a pagar a esa Comisión y a la FAPE, en general. Sólo la APM (Asociación de la Prensa de Madrid, paga a la FAPE más de 100.000 euros al año. ¿Para qué? Desde luego, para pagar la soga "moral" con la que, en algunos casos, les cuelguen injustamente. Y encima, estando a la cola de Europa en cuanto a garantías. Además, su título es engañoso. Esa Comisión no arbitra y, encima, la calidad de muchos los dictámenes, cuando se los estudia a fondo, es tan deficiente que hace dudar de la competencia, y hasta de la deontología, de sus miembros.

Urbaneja creó la costumbre de difundir la condena del periodista. Esa Comisión sambenitaba. A la vez, se calla y no mueve un dedo cuanto el periodista gana en los Tribunales y derrota moralmente a la Comisión.

Volviendo a Urbaneja, este planificó las cosas de tal manera que parece encantado de la vida con que los dictámenes de la Comisión sean utilizados para llevar a los tribunales a los periodistas. Menos mal, repito, que los jueces ofrecen muchas más garantías que la Comisión.

Urbaneja se ha hecho famoso por sus "urbanejadas" Consta de varios elementos, de los que destaco dos: a) una fanfarronada o fantasmada; b) que oculta lo más importante de la realidad.

Ejemplo: Urbaneja fanfarronea con que había que echar de España a Paolo Vasile, el todopoderoso directivo de Mediaset de España; y aquí viene la finura de Urbaneja: la decisión de Telecinco de ocupar la frecuencia de la extinta CNN+ por el canal Gran Hermano 24 Horas es "como que te saquen los ojos y te meen en los agujeros", y constituye "la metáfora" del modelo televisivo que propugna el empresario italiano. "Que el personaje este, el Vasile este, sea el que lleve esto, es porque algunos pecados habremos cometido".

Es decir, Urbaneja emplea el lenguaje para enormizar. ¿Cómo puede un periodista confiar en el buen juicio de Urbaneja? Ha protagonizado más escándalos. Véase la Pagina Web citada.

Urbaneja ocultó que él había tomado parte en un dictamen de la Comisión de Quejas, totalmente favorable a MaurizioCarlotti, entonces el mandamás de Antena 3, y principal competidor de Vasile. Urbaneja había trabajado en la Antena 3 original y, además, era contertulio de Onda Cero, que depende de Atresmedia. Por cierto, ¿fue o no fue Urbaneja el ponente del dictamen favorable a Carlotti? Ah, eso no lo sabemos porque ya se encargó Urbaneja de que, en el reglamento, figurase la siguiente línea: "En ningún caso se hará constar si (una decisión) fue adoptada por mayoría o unanimidad ni el nombre del ponente". El hecho real es que Carlotti aprovechó el dictamen de la Comisión para ir a los Tribunales. Perdió.

Así es Urbaneja. Entonces, no entro en interpretaciones psicologistas que, cuando alguien las hace mal, resultan tan ramplonas. Urbaneja y los miembros de la Comisión de Quejas me interesan más como sujetos cómicos por las cosas que hacen: se protegen unos a otros en el anonimato, son inmovilistas, son misoneístas -es decir, se resisten a lo nuevo-, y son lo que Ortega llamó "tibetanos"; es decir, los que se oponen a las influencias que vienen de fuera.

Ese cultivo de la incongruencia, de la inconsecuencia, etc., ha sido el combustible para los humoristas. Lo divertido no se opone a lo serio. Se opone a lo no-divertido. ¿O es que Tomás de Iriarte no fue serio e irónico a la vez en los versos citados? Urbaneja y sus compañeros de Comisión necesitan mucho Homero, Aristófanes, Plauto, Molière..., Billy Wilder..., y así sucesivamente. Por ejemplo, es seguro que, cuando leemos alguna entrevista que le hacen a Urbaneja, va a soltar algunas melonadas. Como cuando dice que él cree en el periodismo de las emociones. ¿Qué entiende él por ese tipo de periodismo? No lo dice ni lo vuelve a decir.Simplemente, se dedica a soltar tonterías. Como dicen en muchos pueblos: "¡Qué risión!".

¿Qué ha sido lo más valioso que Urbaneja ha hecho en su vida profesional? A mi entender, contar como Bibliotecario de la APM con Bernardino M. Hernando. Fuimos compañeros en la Facultad de Ciencias de la Información durante muchos años. Dejó una gran obra, una Tesis Doctoral excelente y sobresale un libro, de casi 1.000 páginas, titulado “La Corona de Laurel. Periodistas en la Real Academia Española”. Es un libro con una redacción  impecable, una investigación de muchos días y una aportación que puede servir para rodar series sobre los periodistas españoles. De distintas épocas.

A Bernardino le hubiera encantado acabar su vida académica como Catedrático. Y se presentó a la oposición. Valía mucho más que quien logró la cátedra: María Jesús Casals Carro, cuya obra es de una mediocridad escandalosa.Ésta dedicó gran parte de su tiempo a cargos, cargos, cargos. Y cuando varios medios publicaron reportajes sobre el llamado “Master de los chinos”, pidió la prejubilación.

Repito: Lo más valioso de Urbaneja ha sido, a mi entender, que tuviese como colaborador a Bernardino. Éste falleció el 17 de abril de 2019. Creo no equivocarme si afirmo que, si José Luis Martínez Albertos, el catedrático que durante años mandó en el Departamento de Bernardino, hubiera querido, Bernardino hubiera sido catedrático. Albertos es miembro de la Comisión de Arbitraje. Pero ésta, también, es otra historia. Es posible que algún día vuelva sobre este asunto. Pero es tan, tan, tan aburrido el personaje que hay que echar bota y merienda para ponerse ante el ordenador y ocuparse de Albertos.

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