30 de noviembre de 2022
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Miguel Rodero

El decano del Colegio de Abogados de Madrid equivoca su estrategia con Irene Montero

Irene Montero, ministra de Igualdad; y José Mª Alonso, decano del ICAM.
Irene Montero, ministra de Igualdad; y José Mª Alonso, decano del ICAM.

Era el 3 de enero cuando se anunciaba la participación de la ministra de Igualdad, Irene Montero, en el Foro de Justicia del Colegio de Abogados de Madrid, un evento que inmediatamente suscitó tantas dudas como críticas entre los letrados que parecía imposible que fuese algo que no pudiera prever el  decano del ICAM, José María Alonso tras 5 años en el cargo.

Tal era la situación que el señalamiento no era si Montero -popular por sus declaraciones contra el sistema judicial y sus constante afrentas hacía el estado de derecho con cada sentencia que no casa con sus intereses-, era la persona adecuada para presidir un Foro jurídico, sino que cabía preguntarse ¿porqué alguien arriesga tanto en una apuesta personal sabiendo que van a arreciarle las críticas? Las teorías son varias y sostenidas, pero debemos considerar el contexto para dar con la respuesta adecuada.

Un decano en la cuerda floja

Mucho ha llovido desde el 13 de diciembre del año 2017 cuando un equipo compacto encabezado por José María Alonso ganaba los comicios del ICAM en el que solo participó el 7,6% del censo. Desde entonces su figura ha sufrido un profundo desgaste acelerado por el escándalo de Alfonso Merlos, contratado por el Colegio de Abogados de Madrid para dirigir su departamento de Comunicación en 2018, después de que el periodista asesorara al decano para ganar las últimas elecciones a la Junta de Gobierno de la institución, y que mediante convenio firmado con su empresa Trocadero Comunicación SL percibía 181.500 euros brutos anuales. Finalmente fue despedido tras dudas de la Junta de Gobierno del ICAM sobre presuntas irregularidades en las cuentas de la sociedad, asunto mezclado con el escándalo que el periodista protagonizó durante el confinamiento introduciendo en su domicilio a personas no convivientes.

Confusas también fueron las causas de la dimisión en el mes de abril del 2021 por parte de quien fuera tesorera del ICAM, Mabel Zapata, aderezado todo ello con las críticas internas por un “modelo de gestión que menosprecia a la propia Junta de Gobierno, nos refieren fuentes internas.

Pero los postulamientos políticos de Alonso también le han supuesto estar en el ojo de la crítica, como sucediera con la entrega del reciente premio otorgado a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, un reconocimiento que escondía un aplauso a la gestión del ministro de Interior Grande Marlaska, muy zarandeado en aquellos días por la defensa de las cuestionadas socialmente libertades condicionales a presos contra el criterio de las prisiones, como sucediera con el caso del asesino del pequeño Álex en Lardero.

Y por si la vorágine fuese poca para Alonso, el mismo se sentía atacado ante informaciones aparecidas en la prensa que dejaban ver una candidatura de confrontación en los próximos comicios para presidir el Colegio, algo que “no estaría gestionando de forma sana”, según nos refieren círculos cercanos al propio decano.

La fallida jugada del decano

En el marco antes expuesto, y con la imperiosa necesidad de un revulsivo en su mandato que fortaleciera su figura, Alonso habría ideado una jugada maestra como es sacrificar a Montero ante los ojos de la abogacía madrileña para postularse como el decano que plantó cara a la crítica ministra, retomando así el favor de quienes ven su proyecto fracasar.

Un plan que a tenor de los resultados ha fallado estrepitosamente para el decano por dos errores de cálculo imperdonables para alguien con 45 años de experiencia en la abogacía: Subestimar a su adversario y no prepararse bien el debate.

Montero puede no ser una ministra que goce de popularidad, pero su formación es idónea para la lucha dialéctica. Alumna del colegio Siglo XXI - que sigue el modelo educativo impulsado por el maestro y pedagogo francés Célestin Freinet, con una estructura asamblearia con predominancia en la importancia del debate - a los 15 años ya se había afiliado a las Juventudes Comunistas (UJCE) y poco después era cara reconocible en el 15M. Licenciada en Psicología obtuvo un máster en psicología de la educación y gozó de una  beca en la Universidad de Harvard. Un currículum, que como decía, no la avala como una ministra del agrado de la mayoría, pero su formación para la confrontación es indiscutible.

El segundo aspecto donde erró Alonso fue sobreestimar jugar en casa, proyectando que le otorgaba una superioridad en los contenidos del debate, obviando por completo la necesidad de prepararse la materia para, por ejemplo, no replicar con argumentos de taberna como considerar que el feminismo propone lo contrario del machismo.

Una debacle amplificada

Tal era la expectativa de Alonso por utilizar este acto como su reivindicación al decanato que no había escatimado en llamamientos a la participación de los 75.000 colegiados y la presencia de los medios de comunicación, un elemento que tras sus desatinos se convirtieron en su peor arma, despertando al día siguiente con redes sociales pidiendo la hora para las elecciones o directamente su dimisión, y llegando a protagonizar los memes más divertidos del día.

Igualmente se respiraba unanimidad en la práctica totalidad de cabeceras siendo coincidente el sentir de plumas tan dispares como Elisa Beni, quien firmaba su columna para eldiario.es matizando “la caspa del decano” así como “la estructura medieval” de los colegios de abogados, o Federico Jiménez Losantos, calificando en las ondas de esRadio a Alonso de “sicario de Podemos” y no ahorrando calificativos como “templagaitas, bienqueda o cobardica” por su actuación antes, durante y después del debate.

Un comunicado justificativo que suscita más críticas

El revuelo ha sido tal que el ICAM se ha visto obligado a emitir un comunicado con el que justifica la presencia de Montero en el Foro señalando que “el Ministerio de Igualdad tiene atribuidas competencias en materia de igualdad, conciliación, lucha contra la violencia de género o contra la trata, entre otras, que afectan a elementos nucleares del ejercicio profesional”, y en lo que parece un aviso a navegantes para que las criticas decaigan, el decano del ICAM avisa que “la opinión pública que se genera ante un hecho o controversia judicial, obviamente libre en su expresión dentro de los límites que establece la ley, no puede convertirse en un elemento más del enjuiciamiento”.

Una justificación que no convence a los críticos, entre ellos el abogado y senador popular Rafael Hernando, quien exponía en Twitter que “respeto la libertad del decano para invitar a la ministra al foro, pero como colegiado del ICAM lamento sus plañideras justificaciones, o las manifestadas por centenares de colegiados que no entendieron la invitación, la actitud del decano durante el Foro, ni las “forzadas justificaciones” posteriores.

Malestar tras el Foro compartido por María Jesús del Barco, la juez decana de los juzgados de Madrid, destacando que “la justicia no es ni machista ni patriarcal” afirmando que quien afirma lo contrario “o no sabe lo que hacemos los jueces o miente”. ¿Será este el último patinazo de José María Alonso como decano?

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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