26 de septiembre de 2023
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Patio de columnas

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Bruno da Silva

El fiscal Herranz, nervioso en el juicio contra el exjuez Penalva

El fiscal Tomás Herranz.
El fiscal Tomás Herranz.
'El fiscal Tomás Herranz muy nervioso en el juicio contra el exjuez Penalva', columna de opinión escrita por Bruno da Silva

Si algo está quedando claro en el juicio contra el exjuez Penalva es la rabia personal que está evidenciando el fiscal Tomás Herranz contra los acusados. El representante del Ministerio Fiscal no acepta una sola crítica, sobre su controvertida actuación en el juicio del caso Cursach. Se olvida en decir que representa la acusación pública, desviando siempre la responsabilidad hacia el resto de acusaciones, cuya actuación, y él lo sabe, quedó muy acotada como consecuencia de la decisión del tribunal.

A él mismo debería darle vergüenza que el propio Tribunal le haya reprochado que rompiera a llorar en su última intervención del juicio caso Cursach, pidiendo perdón a los acusados, una situación, que según le recuerdan, no se había dado nunca en una sala de justicia. No existe ninguna máquina que impida que un juez pueda equivocarse y Manuel Penalva no está exento de que muchas veces las decisiones que adopta pueden ser erróneas. Esta es la labor de un juez instructor, porque parece que en este juicio todos se olvidan cuál es la labor de un instructor.

Se centra en confirmar los indicios de delito que existen sobre un determinado caso y no es él quien se encarga de dictar sentencia. Y es que si en algo se caracteriza el sistema procesal español es que es muy garantista. El juez instructor puede adoptar una determinada medida, pero siempre su decisión será revisada por un magistrado, o un tribunal, que está por encima de él. Es decir, ningún juez instructor dicta sentencia. 

El Caso Cursach

Todos los casos se tienen que textualizar. El caso Cursach ha sido, posiblemente, la investigación más complicada y más compleja de toda la historia judicial de Baleares. Se trataba de desmontar una organización, conocida por toda la sociedad balear, que implicaba a los grandes poderes económicos de estas islas, protegidas por una policía local a cargo de uno de los empresarios más acaudalados de este archipiélago.

El juez Penalva rechaza ser apartado del caso Cursach | Radio Mallorca |  Hora 14 Baleares | Cadena SER

Manuel Penalva.

Y cuando te enfrentas al poder de verdad, el económico y el que tiene influencia en todos los ámbitos políticos y económicos, es muy complicado para un juez llegar a la verdad. Y es que todos lo saben que los medios que disponen los investigadores son infinitamente menores de los que pueda disponer un poderoso como es el rey de la noche.

Pero el papel del fiscal debería ser otro muy distinto. De entrada, su función no es discutir con un acusado, aunque se trate de un juez, ni de descalificar sus respuestas. Porque, de momento, ningún acusado está obligado a responder a lo que le agrade el fiscal. Para eso está el juicio y, sobre todo, el derecho de defensa.
Tampoco fue muy honesto el fiscal al inicio de las cuestiones previas, cuando presentó un criticado atestado policial, para decir que ni él, ni tampoco los inspectores de policía que han investigado este caso, han filtrado nada a la prensa.

Es decir, yo me investigo para decir que yo no he filtrado nada, algo insólito en un Estado de Derecho, y sobre todo que un fiscal, sabiendo que se trata de un documento trampa, tenga que realizar este tipo de maniobras. Y, como mínimo, a un fiscal se le debería exigir que mida sus comentarios, que al menos muestre una cierta objetividad (aunque esté convencido de que acusa a una persona culpable) porque al Ministerio Público se le debe exigir neutralidad, una neutralidad que ni de lejos está demostrando el señor Herranz. 

Un fiscal que ya mintió en su informe del caso Cursach, antes de su lagrimeo, cuando acusó a dos policías locales de Palma de acudir gratuitamente al gimnasio Megasport, cuando era falso. Una falsedad que aparecía claramente explicada en un informe de la Guardia Civil, que señalaba que estos dos policías locales, a diferencia de otros compañeros y jefes, eran los únicos que pagaban la cuota para acudir al gimnasio de Cursach.

Si Herranz necesitó realizar maniobras en el juicio de Cursach, a saber qué hará ahora para llevar a la cárcel a Subirán y Penalva. Él mismo reconoce que vive fuera de Baleares y que desconoce muchas situaciones, pero debería tener claro que ni el juez ni el fiscal, más allá de fallos puntuales, que los cometen todos los humanos, no deciden de un día para otro investigar al más poderoso empresario nocturno de Mallorca y enviarlo a prisión acusado de un montón de delitos.

La cosa no funciona así, entre otras cosas, porque todos los que vivimos y hemos vivido en la isla, y sobre todo los que se han dedicado al negocio turístico, saben las maniobras que han sufrido porque atreverse a ser competencia de Cursach. Tampoco parece que le guste mucho a Herranz cuando el juez Penalva le recuerda que en muchas de las actuaciones que ahora le atribuye como delictivas estaba presente su compañero Juan Carrau.

Y es que no es el primero que se cuestiona como Carrau no está sentado en el banquillo de los acusados, porque no tiene ninguna lógica que se aparte de toda culpa, cuando fue él mismo quien pidió la prisión de muchas de las personas, que según sostiene ahora la fiscalía, fueron víctimas de una detención ilegal. A eso en castellano se le llama cinismo.

El juicio acaba de empezar y dará para mucho. Y, sobre todo, por primera vez se podrá desmontar toda la sarta de presuntas mentiras elaboradas por dos inspectores de policía, a los que se ha definido en un medio local como policías de élite. Si es verdad que son los policías más listos de toda la Jefatura, pues que los ciudadanos recen para no caer en sus manos, porque no pueden haber dicho ni cometido tantos errores en su investigación, sin olvidar por supuesto el atentado constitucional que cometieron al proceder a la intervención de los teléfonos móviles de los periodistas, un hecho insólito en un Estado de Derecho.

Y a pesar de no haber respetado presuntamente ni siquiera los principios de la Carta Magna, ahora resulta que son dos jefazos dentro de la organización policial de Mallorca. ¿Qué podrán pensar los policías a las órdenes de estos dos inspectores (uno ya comisario) que sus jefes directos han podido cometer una infracción anticonstitucional? Al fin y al cabo, estas situaciones solo ocurren en España.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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