23 de mayo de 2022
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

José Francisco Roldán

Cruda realidad

"Una legión de buena gente equivocada se empeña en favorecer la salida de peligrosos delincuentes".

No podemos discutir las grandes aportaciones que han hecho los teóricos para el avance de la humanidad. Sin sus reflexiones, análisis y argumentos no se habrían producido infinidad de innovaciones en el modo de afrontar el futuro para la convivencia y mejora de la vida. 

Los que han construido el relato histórico han investigado sobre la información precedente, en muchos casos, basada en vivencias de todo tipo. También, los ha habido empeñados en tergiversar la experiencia ajena con el fin de orientar el conocimiento hacia sus intereses, muchas veces perversos. Para que los actos de quienes los protagonizan perduren en el tiempo es preciso plasmarlos en soportes que sirvan para conocerlos, por eso han existido expertos en teorizar la realidad más cruda.

En demasiadas ocasiones, la propaganda aderezando leyenda negra se ha encargado de manipular hechos tergiversándolos descaradamente. Otras veces, supuestos expertos disfrazados de independientes han hecho el trabajo sucio con la sutileza propia de los traidores. Los ciudadanos padecen la mentira con demasiada reiteración. Para esa artimaña ideológica se propicia la desinformación y, especialmente, la disminución de exigencias en el proceso educativo hurtando esfuerzo y disciplina para dejar grandes lagunas de conocimiento, análisis y reflexión.

Pero es mucho peor comprobar la ligereza legal y ética de tantos teóricos de pacotillas poniendo en peligro la vida y seguridad de gente indefensa, ajena a los riesgos evidentes en su deambular cotidiano. El empecinamiento de los que pretenden imponer lo que debería ser choca con estrépito ante lo que puede ser o, peor aún, sobre lo que es la cruda realidad.

Es muy sencillo opinar o redactar normas de conducta desde un burladero o el despacho acolchado con prepotencia. Demasiados ignorantes teorizan sobre la vida o la  muerte de sus semejantes sin haber conocido empíricamente la situación. La gente muere o sufre todo tipo de delitos violentos porque los responsables de mantener a los presos en sus celdas, mediante procedimientos legales, deciden que salgan demasiado pronto.

"La gente muere o sufre porque los responsables de mantener a los presos en sus celdas deciden que salgan".

Una legión de buena gente equivocada se empeña en favorecer la salida de peligrosos delincuentes aduciendo la posible reinserción social de los descarriados sin preocuparse de prevenir las consecuencias sobre los potenciales afectados.

Las pastorales penitenciarias hacen más hincapié en las ventajas para el autor de los hechos que sobre la seguridad de sus víctimas. Esos ideólogos preñados de pedantería continúan incidiendo en el error promocionando y gratificando cualquier medida que aporta ventajas a quienes atentan contra la vida ajena. Cuando la tragedia golpea descarnadamente a una familia como resultado de esas prebendas, la mayoría de los bien nacidos claman justicia y responsabilidad ante la desgraciada conclusión de una metedura de pata.

Siempre surgen teóricos de lo superficial aduciendo una utilización interesada de las maldades humanas y ese contumaz intento de legislar en caliente. No hace falta calentar leyes, se trata de legislar mucho y bien para proteger los derechos y libertades de los ciudadanos, que debería ser su obligación primera. Redactar normas y cumplirlas orientadas al bien común. Los hay que movilizan la opinión pública enfocando miradas sobre asuntos secundarios olvidando lo que impone la realidad más dura.

La falta de coordinación y control de los presos fuera de las prisiones podría calificarse con generosidad como deficiente. Si entramos en casos concretos, identificados por sus resultados más trágicos, habría que empezar a investigar conductas que podrían constituir infracciones, porque no se puede estar mirando para otro lado cuando de violencia se trata. Malditos sean quienes olvidan su verdadera misión entretenidos en enjuagues permisivos perjudicando a las víctimas y se dedican a echar presos a la calle. El colmo, que se repite demasiadas veces, supone contradecir informes técnicos imponiendo criterios ideológicos para beneficiar injustamente a los que deberían estar apartados de la sociedad, delincuentes potencialmente peligrosos protagonizando la cruda realidad.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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