15 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Juan Pérez de Mungía

Balas sobre Cataluña

En 2017 existían 16.610 Mossos de Esquadra en Cataluña. Las cifras no engañan. Datos oficiales calculan que al menos 3.750 agentes son secesionistas convictos, y la práctica totalidad de la escala superior de mandos. El control de la Policía se hace posible internamente mediante el acoso laboral con discriminaciones económicas para los desafectos o más pusilánimes, asignando turnos horarios, relegando a los menos ideologizados a ciertas tareas y áreas de vigilancia, y mediante la selección de aquellos agentes para que tras su ascenso a escalas superiores resulten afines al nacionalismo. Ciertos mecanismos administrativos y prácticas de abuso de derecho permiten la represión del constitucionalismo y la expulsión de la legalidad en el cuerpo. La División de Asuntos Internos, DAI, ejerce de brazo político y usa de manera discrecional su actuación para seleccionar mandos, reclutar efectivos y controlar el aparato policial.

Los políticos golpistas, Forn y compañía. el mismo año 2017 reclamaron más de 3.000 balas para cada Mosso, 5 millones en total, un aumento de plantilla de otros 500 Mossos y la provisión de armas largas. La amenaza terrorista, en el nivel 4 en una escala de 5,  supuso un pretexto para un aumento de munición para dotar a la policía autonómica con una capacidad de fuego inimaginable. Con el armamento que tienen y la munición que obtendrían podrían deshacerse a tiro limpio de más de 10.000 terroristas. ¿Para qué este arsenal?. La guardia civil bloqueó la cesión del armamento solicitado. Cuando el golpismo suena, guerra lleva.

Aquí se constatan hechos que apuntan en una dirección, armar un ejército que provoque un enfrentamiento en el que la población civil puede sufrir una auténtica masacre. La moral de responder a cada demanda con el disparo de un arma ya se encuentra en el ADN de la policía autonómica. Este mismo año 2017, el exsecretario de Hacienda de la Generalitat Josep Lluís Salvadó disponía de un informe de los asesores de ERC que apostaba por crear un ejército de 22.000 combatientes catalanes para defenderse de "conflictos armados" con los 126.000 militares españoles, de los que realmente son operativos 17.000. Ya Òmnium Cultural declaraba inspirarse en el conflicto ucraniano de la frontera con Rusia en la región de Dombáss para elaborar su vídeo de propaganda 'Help Catalonia' y defendía disponer, al igual que el ejército austriaco de 300 efectivos por cada 100000 habitantes. Estos datos no son conjeturas y así constan en correos electrónicos de los miembros de ERC del Govern que se han incluido en el sumario que afecta a Oriol Junqueras y sus acólitos. Otros países “para la defensa de su territorio cuentan con unas fuerzas policiales militarizadas que tienen muchas similitudes con los ejércitos”. “El modelo de los estados sin ejército presenta inconvenientes como la dependencia externa para su seguridad, la necesidad de readaptar su policía a prácticas militares y tener un gasto similar al de los países con ejército”, alertaban en sus correos.

El Govern no se queda en las palabras, amenaza con las palabras para calentar el ambiente que permita pasar a la acción. No ha cambiado nada en 2018, se sigue reclamando la provisión de armas largas y el chiste “Traed madera, es la guerra”, adquiere toda su verosimilitud. El ínclito Grande-Marlaska, con una ignorancia culpable digna de encomio, ha expresado que consultará con el Ministerio de Defensa la demanda del Govern con el propósito de atenderla. Grande-Marlaska no encuentra palabras sino para criticar todo lo que ignora del gobierno anterior haciéndose el sordo aquiesciente a lo que alimenta el guerracivilismo de Sánchez, el Chamberlain de la política española. Entiende el diálogo como una permanente cesión, como un proceso constituyente de la mafia catalana de la Generalidad. Ha perdido el juicio, y nadie que lo pierde percibe los riesgos. El Govern pide armas para que el precio a pagar por el Estado en el caso de no avenirse a sus condiciones resulte insoportable. Su designio es organizar una revuelta civil con apoyo de los CDR y sus 285 núcleos locales que "se perfilan como una amenaza real para la estabilidad y la paz social" en Cataluña, pues "cuentan con capacidad y determinación para llevar a cabo acciones de violencia callejera ('kale borroka')" de acuerdo con los informes de la policia nacional. Este potencial sumado a una cohorte de exaltados que amenaza y golpea a quienes retiran lazos supone una amenaza y habrá saqueos, quema de edificios y robo de armamento de tiendas de caza y arsenales de la policía. ¿Alguien piensa que el juicio al secesionismo va a dejar a la mafia catalana de Puigdemont y Torra en un estado arrobado de contemplación?. Entretanto, ganan tiempo acosando a todos los ciudadanos que no siguen sus prácticas de terrorismo ideológico.

El sueño de Terra Lliure, de los pioneros del Estat Catalá, del fascismo de Josep Dencás, de Manuel Blasi, de Daniel Cardona, del terrorismo de los escamots de Miquel Badia i Capell, el "capitá collons", se está haciendo realidad en la práctica. Las campanas del somatén suenan en Vic. Primero se hace símbolo del enemigo, se aplican etiquetas y marcas, luego se le convierte en cosas a exterminar. La misma práctica de los nazis, la estrategia de crear el enemigo. El enfrentamiento que buscan forman parte de la extensión del sufrimiento, la extensión del conflicto y la internacionalización del proceso. Un enfrentamiento civil adquiriría proporciones y tendría consecuencias que permitirían la intervención internacional para realizar una secesión pactada con Europa para luego alcanzar un acuerdo de secesión con el Gobierno del Estado. España camina hacia un proceso de feudalización donde los errores acumulados de una Constitución viciada por el cantonalismo acabaría con un Estado social y democrático de derecho en el que sus ciudadanos tienen derechos y deberes iguales en la ley y ante la ley. España no es una república balcánica. España se tornará inviable. Y Europa estallará. Los terroristas vascos se frotan las manos y más de 35 territorios europeos verían miel sobre hojuelas para desmembrar Europa en feudos medievales. La estrategia es elevar el precio de un retorno a la legalidad impuesto por la acción del Estado. La lección de un 155 con objetivos recortados ha servido para alimentar la espiral de la barbarie. Guerras sectoriales y territorializadas amenazan la existencia misma de Europa en un proceso de empobrecimiento colectivo que resultará catastrófico, en un contexto donde el desarrollo tecnológico permite construir armas con una impresora 3D que resultarían indetectables en cualquier registro.

Puigdemont ve el Govern en buenas manos y avisa de que "el camino continúa". Torra es un terrorista larvado con su misma megalomanía, como otros dirigentes secesionistas dispuestos a pasar a la historia como héroes o mártires o como prohombres del nuevo Estado como Slobodan Milošević y Franjo Tuđman. Los lazos amarillos son sogas para sus ciudadanos. El cándido Borrell apenas vuelve a mostrar destellos de inteligencia, una inteligencia inútil que conoce bien como catalán, cuando declara que existe un riesgo de enfrentamiento civil, mientras el Jefe de Gobierno trata de distraer a la ciudadanía con debates estúpidos en ese territorio idílico del que procede su antecesor político, mientras Puigdemont y Torra convocan la constitución de una milicia juvenil. 

No existe una solución para ese proceso sin una intervención real y contundente para la toma del poder autonómico, con todo el poder del Estado. El 155 CE debe dar paso a la declaración de  estado de sitio de acuerdo con el artículo 117 CE en una acción coordinada que incluya la disolución del Govern, el parlamento e incluso de ciertos ayuntamientos y el sometimiento de los Mossos, la toma de control de la educación y la sanidad junto con todas las maniobras necesarias que permitieran recentralizar el estado y controlar la situación hasta el extremo de perdurar en el tiempo más de lo que ha durado el periodo de estabilidad. Hace falta una nueva generación y el paso de tiempo para reconstruir la sociedad que los nacionalistas han destruido pacientemente de la mano de la gran madre Ferrusola, del gran padre Pujol y de todos los ladrones de la prosperidad y las conciencias. Las balas sobre Cataluña pueden escucharse silbar mas pronto que tarde a la altura de nuestros oídos.

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