14 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO
Patio de columnas

Patio de columnas

Juan Pérez de Mungía

Harakiri

Parte de la Ejecutiva del PP con Casado a la cabeza.
Parte de la Ejecutiva del PP con Casado a la cabeza.

En la "decisión de Sophie" la película de Pakula de 1982, Sophie, protagonizada por Meryl Streep, refiere la sumisión necesaria a un nazi que le compromete a prescindir de uno de sus dos hijos para salvar al otro. Esta es la misma estrategia de Pedro Sánchez, conducido en su genial maestría por Redondo e Iglesias, forzar a aplaudir sus disposiciones al carecer de mejor alternativa, ¿quién puede oponerse a preservar la salud de los ciudadanos? ¿quién oponerse a la reconstrucción del pais? ¿quién oponerse al ingreso mínimo vital? ¿cómo oponerse a salvar vidas en el estrecho? ¿cómo oponerse a qué?

En una expresión magistral de este dilema, Santiago Abascal dijo que si le ponían entre la espada y la pared, él tendría tal vez, como pudiera corresponder a la ética del honor, que elegir la espada. Así frente a la infame política sanchista de provocar la ruina y erigirse en salvador, la leal oposición se encuentra en el dilema, dudar entre la desidia o el abandono y la gula compulsiva que concluye en el vómito bulímico. Se ingiere con fruición aquello que se rechaza. Resulta lastimoso ver a Edmundo Bal, encumbrado a la cúpula tras el embarazo de su líder, moverse en esa tiniebla, entre desaparecer y conformarse. Como si con su contribución pudiera evitar un mal mayor. Ciudadanos ha elegido y morirá como esos meteoritos fulgurantes de la noche de San Juan, como lágrimas. !En que estado de ruina acaba un flamante abogado de Estado que por no perder su dignidad ahora la entrega de buen grado!

Álvarez de Toledo

Sabe bien el facedor de caudillos que la política es un ejercicio extremadamente simple de jaque mate, donde el Rey no tenga mas alternativa que la inmovilidad o perder la cabeza en ese estadio. Un paso adelante es un paso al precipicio de su sacrificio. Por eso acusa Iglesias de promover un golpe de Estado, porque si eso fuera, ya tendrían el arma de ilegalizar a la oposición. La inmovilidad es imposible en política como lo es en el tablero de ajedrez. En política ni siquiera vale ofrecer tablas. Con una vacilación suicida Casado mueve ficha entre el filonacionalista de Feijoó y la radical afirmación de libertad de Álvarez de Toledo frente al caudillismo de Iglesias. ¿Cómo frenar a Feijoó como caudillo en su tierra nacionalista en este contexto? Feijoó se encarna en la misma doctrina nacionalista que inventó Fraga con aquello de la administración única en la estela de Casares Quiroga.

En el País Vasco donde no existe oportunidad para la recompensa de los afines, Borja Semper y Alfonso Alonso causaron baja a costa de parecerse a aquellos de los que se supone debían ser alternativa. Formaban parte de esa casta de cobardes tan bien representados por Rajoy, como si el buenismo, el silencio o la mejilla fueran a mejorar nuestras expectativas de supervivencia. ¿Por qué no ha podido ser con el infiltrado Feijoó? Y en ese contexto vale el dilema del prisionero del campo de concentración o de una dictadura, reinventar la picana para salvarse de ella, en un sálvese quien pueda, no siendo que no pueda salvarse. En el campo de concentración no cabe el héroe. No hay moral positiva que pueda rechazar el éxito aunque no sea propio.

Esta es la ética criminal de Redondo e Iglesias, contertulios mutuos de La Tuerka. Hacer todo lo necesario para tener éxito, cualquier éxito. El éxito carece de juicio moral. La moral es la tentación del débil. Y el contexto en que se mueve la respuesta de la oposición en el tablero. Si no puedes con tu enemigo, únete a él. Es la cultura del harakiri, el seppuku de aquel que incapaz de sostener su libertad y su dignidad cumple el dictado del shogun.

Núñez Feijoo, presidente de la Xunta.

Nadie puede vivir con dos almas como predica esa suerte de órgano oficioso del partido de Sánchez. Sobre todo cuando no mas partido que el que representa Sánchez, como un militante único, investido de la autoridad del Estado, con un Rey ninguneado que asiste impertérrito a un estado de ilegalidad continua. Hay que ser muy torpe para no mostrar perplejidad. Como figura decorativa bien habría podido callarse con la mafia secesionista catalana en lugar de invocar la ley. Como figura constitucional, sus acciones deben ser necesariamente refrendadas, pero ni la Constitución ni la ética le obligan a ser sordomudo, y marcharse con un mandato a Cuba.

Por su parte Casado duda de si tener la factura de un hombre de Estado. Álvarez de Toledo representa mejor la España que puede sobrevivir que la irredenta sumisión de Feijoó al encanallamiento general nacionalista y podemita. ¿No hay mas posiciones que los términos de los dilemas sanchistas? ¿Por qué aceptarlos? Ayuso, Iturgaiz y Álvarez de Toledo representan el discurso de la oposición, no la que representa Almeida que contemporiza y se deja engañar por la adulación de los mismos que representan la trampa sanchista, los mismos a los que no les importa sus mentiras y sus crímenes. Hay que dejar de financiar a quien siega la hierba debajo de tus pies.

Así se mueve el discurso entre el discurso pactista del inefable Aguado sucumbiendo al dictado de aquellos para los que solo existe como tonto útil, y el discurso que se opone a caer en la trampa de decir lo contrario de lo que se hace. Es inaceptable sacrificar la libertad, porque la seguridad desaparece cuando nace de la imposición de quien se arroga representar a todo el pueblo y solo defiende sus intereses. Si es preciso mediante el genocidio o la inducción al suicidio a sus víctimas. Tan genocidio es la persecución hasta la muerte de una etnia o un grupo social, como la persecución de la diferencia entre quienes sobreviven al riesgo o perecen ante él.

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