05 de agosto de 2020
|
Buscar
EDICIÓN VERANO
Patio de columnas

Patio de columnas

Antonio Gómez

Ecologismo: Hagamos el sueño realidad

La Antártida se descongela.
La Antártida se descongela.

La plenitud avala el sueño de la verdad: una naturaleza vigorosa y fértil, a su vez garante y protectora de la biodiversidad; un estado de paz, una armonía cantarina en el ecosistema apaga los negros y grises y contornea las formas con el color de la vida.

Pero la realidad no duerme y vuelve a proyectar el drama. Unas ciudades opacas son testigo de la sinrazón humana; el empleo insolente de combustibles fósiles y señales de humo con las que transmitimos nuestro mensaje a la atmósfera.

Cándidos elementos de la Tierra como carbón, petróleo y gas natural, sobreexplotados al servicio de la riqueza unilateral y la desconsideración, han pasado de ser recursos nobles a esclavos de un demente afán de lucro; so yugo de la avaricia y bajo la lupa del sentido común.

Junto a esta debacle, el hombre envía otras misivas al cielo con remite de la deforestación, explotación de ganado, fertilizantes con nitrógeno y gases fluorados. Así, nace el desconcierto de nuestro gran cielo; inocente y desdichada víctima que sufre, junto a los demás componentes de la Orbe, el incesante calentamiento global; y al tiempo se han visto todos en la tesitura de ser el impío ajusticiador, que so capa de un estado febril, enfermo, nos pone las cartas sobre la mesa.

El cambio climático ya está aquí.

Es el cuadro del universo, que no representa una fortaleza impostada y nos muestra los infiernos del desacato y la pena de la insurrección: Cambio en los ecosistemas y desertificación, derretimiento de los polos y subidas del nivel del mar, acidificación de los océanos, fenómenos meteorológicos extremos, extinción de especies y migraciones masivas…

Se oye el grito en el silencio de la incertidumbre, ¡dotemos de ecologismo a la ecología! Propugnemos un medio ambiente limpio y saludable, que nuestra relación mutua sea de amor y entrega.

Es el camino para que el efecto invernadero nos cuide con la virtud y cariño de una madre, y así el cambio climático no se convierta en nuestro verdugo.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

COMPARTIR: