29 de julio de 2021
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EDICIÓN VERANO
Patio de columnas

Patio de columnas

Máximo González

Yo quiero ser faraón

Pedro Sánchez.
Pedro Sánchez.

Yo tenía ideas, yo quería ser algo en la vida, yo quería mandar y que me obedecieran, yo quería ser 'Rey' pero no por un día, ni por una semana, ni por un mes, ni por un año. Yo quería ser el 'sumo mandamás' de mi país de forma permanente, no podía ser que cada 'mandamás' que llegaba a gobernar en mi país poco duraba, pues dependía del voto de la 'gente común' y eso no podía ser: Yo quería estar en otro nivel. Yo soy algo más, yo no soy como los demás, yo no puedo permitirme que me den 'la boleta' a la primera de cambio y, con lo joven que soy, irme a mi casita de por vida, frustrarme y no ser alabado. No, yo solo quiero perpetuarme en el poder aunque no pueda ni siquiera andar por la calle por temor a ser abucheado, increpado o criticado. Qué más da si no ando entre los demás, pero salgo en la TV, en la radio, en la prensa, a la que convoco a mis monólogos sin derecho a preguntas ni contra preguntas.

Yo no quiero tener a nadie por encima de mí, ni si quiera al Rey, que va, aquí el que ha ganado las elecciones y tiene el menor respaldo de todos los gobiernos de la democracia de mi país soy yo, pero qué más da, hago 'feos' a quien haga falta, falto el respeto a quien haga falta, miento a quien haga falta, cambio de opinión según mi conveniencia cuando la ocasión lo requiera, compro los votos de quien necesite para seguir en mi cargo al precio que sea sin importarme los demás, favorezco a quien me interese sin importarme esos privilegios ante los otros e incumplo la ley cuando me conviene y nadie me tose porque sabe que si lo hace “no sale en la próxima foto”.

Las piedras que me encuentro en mi camino para conseguir mis fines, las limo o intento limar adaptando las leyes y a las personas relevantes que necesito hacia mis intereses, importándome un bledo, sabiendo que la gente corriente y los agentes sociales no van a levantarse en ningún momento en contra mía, pues ya les doy de comer suficientemente como para que no mueran de inanición.

Si las leyes no me dejan hacer lo que yo quiera, me busco quien me respalde y las cambio porque no puedo permitirme que paren mi incierto rumbo aunque no sea beneficioso para la gran mayoría; qué más da, pero yo sigo adelante sorteando obstáculos.

Que cometo errores, algunos inmorales como plagios, mentiras piadosas, defendiendo a las minorías que me chantajean y olvido intencionadamente a las mayorías que son las que verdaderamente dan la cara y luchan por este país, qué más da, pero me mantienen que es lo que yo quiero y punto.

Pedro Sánchez.

Acerco presos con delitos de sangre a cárceles próximas a sus hogares sin reparar en que a los asesinados solo se les puede acercar flores y llantos y que, además, indulto a los que han intentado dinamitar las buenas intenciones de los creadores de la Constitución en la Transición y eso, qué más da; ya pasará el verano y la gente se olvidará y más si llega el dinerito de Europa con el que poderme dar otro “agasajo”.

Que me estoy cargando derechos constitucionales salidos del consenso de grandes mayorías de este país de cuando yo casi ni había nacido, qué más da, pero ¡y los aplausos que recibo de todos los que me vanaglorian a diario en el castillito de la Moncloa y el Congreso de los Diputados! “¡Esos sí que son “machotes y legales!" ¡Esos sí que me quieren y me valoran! Los demás no importan; entorpecen mi trayectoria.

Que estaba legislado ir al Congreso de los Diputados a dar la cara y explicar el Estado de la Nación a los españoles para que todos ellos se enteraran de cómo va la cosa y, de paso, dar la oportunidad a la oposición a que me recriminen o echen en cara cosas que no me gustan o tenga que dar datos que no me interesen, qué va, hombre, qué va; de eso ni hablar, no vaya a ser que la gente se entere.

Que hay que legislar debatiendo con todas las fuerzas políticas del país en el Congreso de los Diputados las leyes que a todos nos interesen por orden de preferencia, qué va, hombre, qué va; prefiero legislar a golpe de “Decretos” que para eso no tengo que rendir cuentas.

Yo quiero además una nueva Ley de Seguridad Nacional a mi antojo; yo quiero amplios poderes, como el poder amplio que una notaría da al administrador único de una empresa para que haga y deshaga lo que desee cuando y como quiera.

Y como, además, tengo seguidores que están dispuestos a “tirarse de un barranco” por mí, ¿qué más puedo pedir? Soy como un Dios para ellos; el “conseguidor” de los mayores despropósitos que alguien en su sano juicio buscaría para sí y los suyos.

Al igual que los Faraones de la antigüedad, que una vez fallecidos eran enterrados en las pirámides con todo tipo de lujo -joyas, alimentos y criados para acompañarles en la “eternidad” hasta que el último suspiro de aire que les quedara diera al traste con su vida-, habría que hacerlo ahora, en esta época y en vida, para ver los verdaderos voluntarios, un casting de posibles candidatos a “acompañar” al aspirante a 'Faraón' al que nadie le tosiera en su camino triunfal hacia el abismo.

¿Cuántos de ellos y quiénes se taparían los ojos para tirarse por el barranco y así seguir a su líder hasta el infinito y más allá y cuántos y quiénes no?

Hagan apuestas señoras y señores; “el miedo es libre, la verdad solo tiene un camino”.

¿Estará ya en marcha la construcción de la 'pirámide'?

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