19 de septiembre de 2020
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Gabriel Araceli

El Palpati

Sánchez e Iglesias.
Sánchez e Iglesias.

Me dicen que los Presidentes Sánchez e Iglesias y los demás miembros del Gobierno ya no saben qué cargo crear para colocar a sus familiares, amigos, correligionarios o vecinos sin que se note demasiado que son simples "enchufados"... hasta el punto, según se cuenta por los pasillos de la Moncloa, que la Ministro de la Rabia ha llegado a proponer que se cree el viejo puesto curial de "El Palpati", lo que provocó que el Presidente Cascajo pidiera urgentemente al Jefe de sus asesores un informe sobre esa desconocida figura laboral  (aunque para él y su homónimo es desconocido todo lo que suene a laboral)... y el tema ya está en estudio.

Pero, antes de seguir los pasos administrativos que se están dando (incluyendo los informes no vinculantes de la Abogacía del Estado y la Fiscalía General) me van a permitir que les transcriba la Nota simple que le pasó al señor Presidente el oráculo Redondo explicándole la función de "El Palapati".

Pablo Iglesias y Pedro Sánchez.

"Querido Presidente, el cargo del Palapati se creó en el Vaticano como consecuencia del escándalo del Papa Juan VIII (siglo XII), al comprobarse de manera fortuita que era mujer y no hombre, pues incluso dio a luz una niña preciosa, dicen, en plena Plaza de San Pedro. Naturalmente el pueblo romano lo rebautizó como "La Papisa Juana" y en el Vaticano permaneció hasta que lo echaron un grupo rebelde de cardenales.

Fue entonces, al tener que elegir nuevo Papa, cuando al anciano cardenal Agostini, arzobispo de Milán, se le ocurrió la idea de crear el puesto de "El Palpati" (o palpador de testículos) para evitar que volviera a repetirse lo del Papa o Papisa Juan o Juana...¿Y cuál sería la función y cómo la llevaría a cabo ese Palpati?, preguntó el recien nombrado cardenal Taranconi... Y ahí surgió el gran debate, porque en el cónclave, ya convocado para la elección del nuevo Pontífice, surgieron varias teorías. Según la historia o leyenda más trasmitida, la farsa de Juan-Juana obligó a la Iglesia a comprobar la virilidad de los Papas electos a través de un cargo eclesiástico llamado "El Palpati", encargado de revisar manualmente los atributos sexuales de cada nuevo Pontífice a través de la "Sedia Stercoraria", o "silla perforada". Las versiones cambian sobre si la comprobación era sólo visual o mediante el tacto, o si el ejecutante era un diácono o un joven cardenal, pero el desenlace siempre era el mismo.

Si todo estaba en orden exclamaban: "Duos habet et bene pendentes" ("Tiene dos y cuelgan bien"). Una vez comprobado y enunciada la frase, los asistentes a la ceremonia responderían "Deo gratias" ("Gracias a Dios").

Lo que no sabemos es si los Señores Presidentes han admitido o no la creación de ese puesto, aunque es muy posible que dada la cola de "enchufados" que esperan lo acepten y las nuevas plazas salgan a concurso restringido (o a dedo, que es más seguro). Así que no se extrañen de que cualquier día de estos salga un anuncio en el BOE ofreciendo 88 plazas de "El Palpati"... eso sí, el Tribunal examinador lo nombrará la Señora Ministro de Igualdad, doña Irene Montero.

 

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