09 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Lucio Séneca

El "síndrome Romanones"

El Conde de Romanones.
El Conde de Romanones.

Hoy me van a permitir que les hable del “Síndrome Romanones” y les cuento la historia tal como me la contaron mis amigos, los veteranos Eduardo de Guzmán, que fuera director de “La Tierra” y “La Libertad” durante la República, y Adolfo Lucas Reguilón, el ultimo guerrillero de España y colaborador de prensa de la embajada rusa en Madrid durante la Guerra Civil. Un día hablando con ellos surgió lo del “Síndrome Romanones” y los dos se echaron a reír ante mi ignorancia.

- Ja, ja, ja... no me digas, Director, que no sabes lo que fue el "Síndrome Romanones".

- Pues, no, no lo sé. Sé lo que se cuenta de Romanones cuando quiso ingresar en la Real Academia (“¡qué tropa!”) y sé lo que se contaba de la compra de los votos (a tanto el voto ante las urnas), pero lo del "Síndrome" nunca lo había oído.

- Cómo se nota que no viviste aquellos años de la República...pues te lo voy a contar...es mucho más gracioso que lo de la Academia y la compra de los votos, que las dos cosas son verdad. Lo del "Síndrome" vino después. ¿Por qué crees tú que siendo un fullero, un pillo, un golfo y encima cojo, como era, tuvo siempre a la Prensa de su parte? ¿Sabes lo que se inventó en los años anteriores a la Dictadura y durante la República? Como sabía, porque también él había tenido diversos periódicos, que los periodistas estaban siempre lampantes y hasta muertos de hambre, la mayoría no tenían sueldo fijo y se las veían para cobrar las colaboraciones, el muy pillo hizo saber a los "plumillas" que al que escribiese a su favor les pagaba y, claro está, había hostias por echarle piropos cada vez que intervenía en las Cortes. Porque no sólo pagaba por líneas sino también por adjetivos.

- No me digas.

- Pues, te lo digo...y es más, hasta los adjetivos tenían su valor. Por un "bien" seco pagaba menos que por un "espléndido", y no me digas por un "genial".

- ¡Qué barbaridad! ¿Y eso le funcionaba?

- ¿Cómo que si le funcionaba? Vete a la Hemeroteca y te buscas los periódicos del día que intervino en el Congreso para defender al Rey en plenas Cortes republicanas... ¡y ya verás!... Ni Dios que hubiese bajado del cielo... Aquel día creo que se gastó media finca.

- Bueno, el Conde pagaba a los que hablaban bien de él, sólo a los que hablaban de él -intervino Adolfo Lucas Reguilón, que había sido Redactor de "Mundo Obrero" esos años- cosa que no era nueva, pues ya sabéis lo que pasaba, y pasa, en el mundo del toro y en el mundo del teatro. Lo malo es que el "Síndrome" del Conde lo copiaron otros y no sólo para que hablasen bien de ellos, sino también, y a veces pagaban más, por lo que escribiesen contra otros... y ya puedes ir buscando adjetivos en el diccionario de la Real Academia, que entonces todos eran pocos.

                           El Conde de Romanones.

- Ojo, pero también pagaban los partidos, aunque estos como nunca tenían un duro lo que hacían es que se conquistaban a los periodistas y los hacían inmediatamente militantes e incluso a muchos diputados –agregó Lucas Reguilón.

- Bueno, famoso se hizo lo de la Embajada de Rusia. Porque allí, y lo puedo decir con certeza, ya que mi Redacción estaba justo al lado –dijo Eduardo de Guzmán – hasta se abrió una oficina de "colaboraciones". Y bien que recuerdo a mi amigo Vladimiro.

- ¿Quién era Vladimiro?

- El que pagaba. Un ruso muy simpático, más listo que el hambre. A quien no había quien le colara un gol, aquel cuando llegaba el que iba a cobrar su "colaboración", ojo, que a veces no iba ni el interesado y mandaba a la mujer, cogía la "cuenta" y no soltaba un real hasta que no contaba las líneas y los adjetivos, sólo entonces pagaba y lo más que decía era "¡Españoles, muertos de hambre!".

- Bueno, yo recuerdo bien "el caso Muñoz Seca" -interrumpió Lucas Reguilón.

- ¿Qué pasó con Muñoz Seca?

- Fue a raíz del estreno de “La Oca” en el teatro de “La Comedia”, el día 24 de diciembre de 1931 (justo la Nochebuena), aquella noche que llevaron en volandas al gaditano hasta su casa. Uno de los estrenos más sonados de la República, bueno también fueron muy sonados los de "El divino Impaciente" de Pemán y los de "Bodas de Sangre" y "Yerma" de Lorca. La obra, entre cachondeo y cachondeo y risas y carcajadas le daba tal palo a la Reforma Agraria que habían hecho las Izquierdas, que el PCE montó en cólera y fue a por el autor. Así que la Embajada rusa sacó la fábrica de hacer billetes y hasta triplicó el precio de los adjetivos en contra. ¡Joder, y cómo puso la crítica a la famosa "OCA"!

- Sí, eso lo recuerdo –añadió Adolfo– porque hasta Vladimiro me preguntó por el tal Muñoz Seca.

- Ea, Director, así se escribe la Historia

- ¿Comprendes ahora por qué dejé de ser anarquista?

- Y yo comunista.

- A mí me dio asco el periodismo y me marché a mi pueblo de Piedralaves. Luego, eso sí, ya durante la guerra, pegué más tiros que el capitán Líster de Machado, y no contento con eso después del desastre del 39 me eché al monte y me hice guerrillero, el último guerrillero de España. ¡Gilipollas!

- Pero, si quieres saber más del “Síndrome Romanones” vete un día a la Hemeroteca.

Esto me ha hecho meditar y preguntarme: ¿y quién será el Romanones de hoy? Porque, desgraciadamente, los periodistas y los que se dicen periodistas de hoy no parecen que estén muy lejos de los de aquellos años.

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