21 de octubre de 2021
|
Buscar
FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Eva Milla

La pirámide azteca

El proyecto de Nacho Cano.
El proyecto de Nacho Cano.

Madrid anuncia como gran noticia la construcción de una pirámide azteca de 30 metros de altura, un patio de 1.300 butacas y un aparcamiento de más de 400 vehículos.

Al Ayuntamiento de Almeida le gusta más este proyecto que el que hace dos años estaba planteado para Madrid. Un Buda gigante de 40 metros de alto, que albergaría un templo budista con un complejo temático que sirviera de puente de paz entre la cultura asiática y occidente. El primer templo de Europa de una inimaginable envergadura arquitectónica y constructiva, cuyo objetivo sería presentar a España como país embajador de una cultura que arrastra millones de visitantes y a Madrid como puerta de entrada de esta mano tendida hacia la interculturalidad y el valor de La Paz entre diferentes formas de vivir.

El señor Vilanova, empresario, abnegado trabajador, padre de tres hijos, viajero incansable, y soñador empedernido, presentó su sueño al Ayuntamiento de Carmena, sin más padrinos que su ilusión, su visión cosmopolita del mundo, y el resultado de sus múltiples e interminables viajes buscando quién creyera y financiara internacionalmente su proyecto. Un proyecto ilusionante que dejaría una huella indeleble y perpetua en la ciudad de Madrid, como bien histórico, artístico y cultural, que potenciaría la Marca “Madrid, capital de culturas”. Cuando lo consiguió, Madrid se permitió el lujo de rechazarlo.

El proyecto ya estaba avanzado cuando se produjo el cambio de corporación en el Ayuntamiento de Madrid después de las elecciones del 26-M. La izquierda no sumó mayoría. El acuerdo entre PP, Ciudadanos y Vox posibilitó la caída de Carmena. Cuando se produce el traspaso de poderes, la nueva corporación se encuentra con el proyecto  y este no les gustó,  llegando a ridiculizarlo con frases como, “Vamos, no destinamos ese terreno público para poner una Virgen de la Pilarica, lo vamos a destinar para un buda”, según se afirmó en algún artículo de El Mundo, titulado,  “El Buda gigante de 36 metros que Carmena quiso levantar en Madrid”. No solo se ridiculizó el proyecto, sino también a sus pensadores y artífices haciéndolo aparecer como un proyecto secreto y ofensivo para Madrid, cargado de irregularidades.

Era para muchos increíble promover este tipo de “especulación inmobiliaria”, sin tener en cuenta que el dinero para construir este templo venía de donaciones extranjeras privadas, casi 22 millones de euros, de donantes internacionales, y que a Madrid poco dinero le iba a costar, salvo el esfuerzo de la cesión de los terrenos, que sin dudarlo un minuto, se ha hecho ahora para la Gran Pirámide Azteca.

El proyecto del Buda. 

El Ayuntamiento de Madrid tachó el proyecto del Buda de innecesario, y los rumores desde el Ayuntamiento decían que Madrid no necesita ese proyecto, que no se trata de instalaciones de cámaras de vídeo vigilancia para evitar la proliferación de pisos narcóticos en la zona de Lavapiés, ni se trataba de un plan para solucionar el caos de las multas de Madrid Central, sino que era un santuario que albergaría dos zonas de restauración, tiendas, y dos residencias, además de una de las bibliotecas más grandes del mundo, y todo ello tachado de pelotazo inmobiliario según declaraciones de algunos funcionarios.

Y ahora “Sí” a la pirámide. Si a la pirámide que un conocido músico también “empresario”, aunque no se le califique así porque suene mejor lo de “músico”, ha propuesto a la misma corporación del Ayuntamiento de Madrid.  Parece que ahora sí toca construir un monumento en medio de Madrid. Parece que ahora si interesa construir una mole de 36 metros, la cual, hay que reconocer que es, cuanto menos, curiosa la similitud con el proyecto del Buda de 40 metros de alto presentado en su momento. Parece que esta obra, cuya cesión de terrenos ya se ha realizado y cuyas obras darán comienzo en breve, si es de interés para la ciudad de Madrid.

Difícil de entender que un proyecto con semejantes similitudes proyectivas con el denostado Buda, resulte que sí tiene interés para Madrid, cuando el proyecto Budista no lo tenía. Quizá no sea más que la demostración, una vez más, de que quien tiene nombre y  padrinos llega antes y mejor a cumplir sus sueños, mientras que quien va con su ilusión y su proyecto debajo del brazo, sorteando obstáculos legales, económicos e interrelaciones, lo tiene un poco más difícil. 

Afortunadamente el proyecto del Buda tiene su futuro en Cáceres, donde si han sabido ver el magnífico legado que podrá dejar la construcción del macro complejo.

No obstante estaríamos ciegos si no viéramos, que también será un gran proyecto el del teatro con pirámide azteca incluida, y que a Madrid le hubieran hecho mucha falta ambos proyectos, estos dos  y todos aquellos proyectos susceptibles de traer vida, economía y cultura a nuestra ciudad.

Pero la política es así, un día el señor Vilanova es un “especulador inmobiliario” que pretende construir un templo budista con el Buda más alto del mundo,  y otro día  el señor Nacho Cano, es un músico de reconocido prestigio que trae a Madrid un proyecto cultural de éxito, con una pirámide de 36 metros de alto, siendo ambos proyectos primos hermanos.

Los grandes proyectos no deberían tener signo político. Deberían ser neutrales y canalizados para ver la luz de la manera más viable posible. No deberían ser trofeos de la política, ni medalla de nadie, se hacen con terrenos y dinero público y deberían tener como objetivo cubrir las necesidades de sus ciudadanos, sean estas de la índole que sean. Los políticos son las personas que deben velar porque esto sea así. Ni los políticos, ni sus recursos mediáticos, deberían opinar más allá de la explicación razonada de sus decisiones. Cuando algún proyecto  no interese , no necesariamente hay que hundirlo, vilipendiarlo o ridiculizarlo, es suficiente con apartarlo, porque nunca sabemos lo que nos depara el futuro, y resulta que ese futuro puede venir cargado de oportunidades envueltas en un paquete parecido al que, hace no mucho,  tacharon de absurdo e incomprensible, los mismos que ahora anuncian, como necesario, un proyecto parecido a bombo y platillo,

Todo ocurrió ante la mirada estupefacta de los que lo sufrieron como el Sr. Vilanova y todo su entorno cercano, que aquella mañana del 19 de septiembre, vieron en la publicación de un periódico cómo se venía abajo todo el esfuerzo de los años anteriores, y con él parte de su imagen y de su honorabilidad, porque no era suficiente decir que no interesaba el proyecto, sino que lo que tocaba era acabar con sus creadores.

Vaya por delante las felicitaciones para un proyecto como el de Nacho Cano. Traerá, seguro, cultura y economía, además de miles de oportunidades de negocio a nuestra ciudad.

Vaya por delante nuestros mejores deseos a este proyecto de Gran Pirámide Azteca que será maravilloso ver como se hace realidad y como pasa a formar parte protagonista del paisaje madrileño.

Y tengamos en cuenta y reflexionemos también que cuando el Gran Buda y todo su increíble macro complejo, esté construido en Cáceres, los madrileños nos retorceremos de envidia, y reflexionaremos pensando por qué nosotros dijimos que NO.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

COMPARTIR: