28 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Pilar Redondo

Albacea de la memoria

En Sevilla, en el programa de Canal Sur Televisión, titulado: Pido la palabra. Donde tuve el honor de entrevistarlo. Don Julio Anguita, Pilar Redondo, Maribel y Juan, compañeros del programa.
En Sevilla, en el programa de Canal Sur Televisión, titulado: Pido la palabra. Donde tuve el honor de entrevistarlo. Don Julio Anguita, Pilar Redondo, Maribel y Juan, compañeros del programa.

la Ciudad Califal posee todo lo necesario para considerar que la vida es un regalo.
Córdoba es cuna de grandes personajes, también ha adoptado a ilustres cordobeses, que sin haber nacido en la Ciudad Luz de Occidente se sienten cordobeses en toda su plenitud.
Es el caso de Julio Anguita, que aunque nacido en Fuengirola, llevaba a gala el nombre de Córdoba, tanto que muchos de los que le conocían le creían cordobés.

Anguita era un hombre de honor, de bien, con personalidad y carisma.

Ha fallecido el día 16 de mayo de 2020, aunque perdió parte de su vida y empezó a morir el 7 de abril de 2003, que es el día que injustamente le arrebataron la vida a su primogénito, Julio Anguita Parrado, cuando ejercía como corresponsal de guerra en la invasión de Irak, al ser alcanzado por un misil lanzado en un ataque realizado por el ejército iraquí a un centro de comunicaciones en el sur de Bagdad. 

Como consecuencia e inmerso en un dolor incomparable, diría: "Malditas sean la guerras y los canallas que las hacen".
Ese día también marcó un antes y un después en la vida de Antonia Parrado Rojas, la madre del joven periodista.

Siempre se le recordará por haber sido Alcalde de Córdoba, entre 1979 y 1986, el primero de la Democracia, por mayoría absoluta.
Fue el único alcalde comunista de una capital de provincia en España.

Aunque procedía de familia de militares y guardias civiles desde varias generaciones, siempre fue un comunista de pro.
Cuando aún ejercía como maestro en Andalucía en pueblos pequeños, Montilla, Nueva Carteya, en 1972, ingresó en el PCE clandestino-

Tras finalizar su etapa como alcalde dio

el salto a la política nacional al presentarse a las elecciones generales de 1989. 
A fuerza de lucha durante los noventa intentó convertir su partido en una alternativa al bipartidismo. En las generales de 1996 consiguió 21 escaños.
Dos años después tras su segundo infarto abandonó la política.

Su barba de caíd y su fisonomía hicieron que le aplicaran el apodo de "el Califa Rojo".
 
El gozoso cielo de Córdoba desnudo a su mirada se somete a juicio. Testigo de encuentros secretos justifica la contienda contra el olvido, encarnando la reconciliación y la magia de las palabras.

Ante los ojos de Julio la vida cuentas sus huellas, muestra sus costuras y pasa como un huracán sin latido, pone precio al tiempo y evidencia que vivir no es un verbo seguro.

La luna atestiguante de confidencias recupera cada beso que no se ha dado y los suspiros de vida, que le gritan ¡Califa!, invitándole a quedarse.
Busca sin equilibrio la escultura huérfana de su yo metafórico.
La memoria de las heridas impone el lenguaje de la libertad.

Fue un político de raza, siempre se mantuvo firme en la convicción de sus ideas. Destacó por su compromiso y coherencia social, es un referente.
La justicia social la defendió de manera incansable, mantuvo la coherencia de la rigidez.

Fue incorruptible en su manera de entender la política, en su forma de vivir y por supuesto en sus ideas. Siempre mantuvo la fidelidad a los principios por encima de todo.

Siempre miraron al hombre, al que gobernó la ciudad, sin mirar ideologías.
En todo momento fue un comunista respetado incluso por quienes no compartían sus ideales políticos.
Hizo lo que ningún otro político, renunciar a lo que por ley le correspondía, la paga vitalicia por haber sido diputado.

La ética la llevó siempre por bandera, lúcido e insobornable. Fuerte en sus convicciones y fiel a su palabra.
Reconocida era su capacidad pedagógica y su clarividencia a la hora de adelantarse a los tiempos.

Dijo las más incorrectas y crudas realidades. Muy populares fueron sus explicaciones y frases como: "Programa, programa y programa". O "Gobernar para cambiar, no cambiar para gobernar".

Fiel a sus principios, cuando abandonó la política volvió a la enseñanza, en Córdoba, en el Instituto Blas Infante.
Era licencido en Historia, un magnífico orador, sentia fervor por la pedagogía.
Siempre estuvo a favor de la reflexión, la cordura y la serenidad.

Tanto en su vida personal como política huyó invariablemente de la falta de trasparencia y de las maniobras sucias. Nunca coqueteó con los fervores populistas.
Siempre respetó las ideas de los demás, y con las suyas propias se esforzó por iluminar la realidad.
Al escucharlo hablar era imposible imaginar que Julio era un hombre discreto y tímido.

La carrera política de Anguita se extendió a lo largo de tres décadas, siendo los años noventa su etapa decisiva.

Menos conocida es su faceta de escritor, estas son algunas de sus obras literarias.

-Su autobiografía titulada: "Contra la ceguera", la escribieron Julio Flor y Julio Anguita.
-El tiempo y la memoria, de los autores Rafael Martínez y Julio Anguita.
-Conversaciones sobre la lll República. Escrito conjuntamente entre Julio Anguita y Carmen Reina.

-Corazón rojo.
-Combates de este tiempo.
-Conversación entre Julio Anguita y Juan Carlos Monedero. A la izquierda de lo posible.

Yo tuve el placer de compartir con él gratos momentos, casi siempre en torno a la cultura en general y la literatura en particular.
En diferentes actividades, en la Feria del Libro, en conferencias, en el programa de Canal Sur Televisión, llamado: Pido la palabra, Etc...

La capilla ardiente estuvo instalada en el Ayuntamiento de Córdoba, (el que él mismo inauguró), aunque cerrada al publico, por estas circunstancias excepcionales por motivos de la pandemia.

Al llegar le estaban esperando y recibieron todos los que han ocupado el cargo de Alcalde de esta su ciudad.

Desde que se conoció la noticia, en la puerta de la Casa Consistorial se improvisó un altar con velas, flores y mensajes de cariño, aún hoy siguen velas encendidas y flores que se marchitan alojadas en el recuerdo no perecedero.

El día 17 de mayo comenzó el viaje definitivo un hombre humilde.
Ni el confinamiento ni el coronavirus pudieron evitar que acudieran a la puerta de la Casa del Pueblo a despedirlo una multitud.
Se vivieron momentos muy intensos, de calladas y ahogadas lágrimas, prolongados aplausos de cariño y agradecimiento.Todo han sido elogios, como se merecía.
Imagen que quedará para la historia.

Le despidieron todos los que que le precedieron en el cargo.
Julio ha sido un hombre muy querido, que trabajó desde la esquina izquierda de la política por los consensos.
Un efusivo y unánime aplauso para arropar a la familia lo demostró. Sus hijos, las madres de estos y su actual pareja sintieron el cercano calor del pueblo cordobés.
Hasta el cementerio de la Fuensanta donde ha sido inhumado le acompañaron muchos incondicionales y amigos.

Queda pendiente para cuando volvamos a la ansiada normalidad un merecido homenaje.Y en su honor, poner su nombre a alguna plaza o calle.

Se recibieron múltiples condolencias, lamentando la gran pérdida humana, entre ellas, de todos los grandes líderes de la política española. También internacionales; las de: Rafael Correa, expresidente del Ecuador. Evo Morales, expresidente de Bolibia; Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba. Nicolás Maduro, presidente de Venezuela.

Córdoba es albacea de la memoria de Anguita.

Descanse en paz.

"Prefiero el conocimiento a la riqueza, ya que el primero es perenne, mientras que el segundo es caduco". (Sócrates).


Pilar Redondo. Escritora. Córdoba.  

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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