14 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Felicísimo Valbuena

Sociedad Civil Catalana (SCC), un bluff que da risa

Las declaraciones del Presidente de Sociedad Civil Catalana (desde ahora, SCC), Fernando Sánchez Costa, han provocado ruido, y más que van a causar, cuando la gente se entere de lo que ha expresado.

Un exdiputado del PP, que no sabe filosofía y, encima, presume

En resumen, este hombre no ha soportado más la presión del ambiente separatista. Y ha buscado una salida cómoda. Sus declaraciones: Comprende a los dos millones de separatistas como nadie del PP lo había hecho hasta ahora; se identifica con sus reivindicaciones de gestionar todos los impuestos; o pone como ejemplo a Ómnium Cultural.

Freud diría que tiene un mecanismo de defensa muy preciso: se identifica con el agresor temido; dicho de otro modo, padece el “síndrome de Estocolmo”. Aunque es un “padecimiento” con el que disfruta. Está encantadísimo consigo mismo.

Además, es tan poco original que acude a todos los topicazos de quienes hacen declaraciones que no pueden sostener con una lógica argumental. Tan lamentable resulta su falta de base filosófica que menciona un curso que tomó sobre debates para disimular su cobardía sin orillas. Y, como les ocurre a quienes muestran la ignorancia como única coraza, tiene como lema el “defendella y no enmendalla”.

El bluff de SCC se veía venir desde hace año y medio: chapuzas, dañinos e i-rresponsables

A primeros de Octubre de 2017, hubo una manifestación en Barcelona de no separatistas. Las cifras varían, pero los asistentes se acercaron al millón. Los oradores fueron Mario Vargas Llosa y Josep Borrell.

SCC convocó aquella manifestación. Y el éxito fue muy grande. Incluso, es posible afirmar que aquella manifestación constituyó un antes y un después.

Solo tuvieron que transcurrir cuatro meses cuando Sociedad Civil Catalana se convirtió en un fiasco total. Convocó una manifestación para el 25 de Febrero de 2018 y, unos días antes, la suspendió. ¿Motivo? Que no querían que se malentendiese que estaban contra el Wordl Mobile Congress.

Fue fácil darse cuenta de que los responsables de SCC eran unos chapuzas, que no habían previsto las fechas. Después, resultaron muy dañinos, pues Tabarnia desconvocó la manifestación, que hubiera tenido un éxito seguro si hubieran seguido adelante. A Albert Boadella le conoce todo el mundo. A los chapuzas “dirigentes” de Sociedad Civil Catalana, muy poca gente.

Resultaron dañinos también para la economía de muchos manifestantes. Escribo esto porque tres amigos decidimos asistir a la manifestación y ya teníamos comprado el billete del AVE -140 €.

Un amigo escribió un e-mail a D. José Rosiñol, Presidente de la Societat Civil Catalana.

“Y desde la indignación yo le pregunto:

  1. ¿Quién nos compensa del daño moral que hemos recibido?

  2. ¿Es que ustedes no sabían que se iba a celebrar el citado Congreso?

  3. ¿Es que ustedes no preveían que la manifestación no debía coincidir con un congreso como el citado?

  4. ¿Que clase de organizadores incompetentes tienen ustedes que organizan de esa manera tan burda un evento tan importante como la manifestación?

  5. ¿A cuanta gente habrán decepcionado?

  6. ¿Que clase de concesiones han hecho ustedes y que prebendas van a recibir a cambio?

  7. ¿Quien nos compensa de los daños económicos que vamos a tener?

  8. Finalmente, ¿es así como pretenden ustedes hacer política y arrastrar gente en apoyo de su causa? Y ¿saben cuánto daño van a hacer a la misma?”.

También escribí a SCC exponiendo la indignación que nos había causado la anulación.

¿Resultado? Sin respuesta.

Entonces, además de chapuzas y dañinos, demostraron que eran unos i-rresponsables. Quienes hemos tratado a responsables catalanes de empresas, hemos comprobado que ponen la formalidad y el servicio al cliente por encima de todo. Entonces, ¿de dónde han salido esos i-rresponsables?

Fernando Sánchez Costa, un hombre que ignora la distinción entre Ética, Moral y Política

Profesor de Universidad. Lo cual, en estos momentos, garantiza poco en política. Ya conocemos a profesores que, metidos a políticos, encadenan declaraciones llenas de  barbaridades.  

Estudió y ahora trabaja, no sé durante cuántas horas, en la Universidad Internacional de Cataluña, que se basa en el “humanismo cristiano”. Ha escrito un libro sobre Juan XXIII.

Por supuesto que tener creencias cristianas tampoco garantiza la verdad definitiva en política. Sólo hay que ver las posiciones que, en política, adoptan muchos clérigos y seglares. Incluso, el Papa tampoco garantiza algo sólido en política.

Este Papa puede tener todas las cualidades éticas que alguien quiera suponerle, pero filosóficamente es muy flojo y tiene unas contradicciones muy claras entre ética, moral y política. He dedicado un extenso artículo a este asunto.

En resumen: Es muy frecuente que unos excelentes padres de familia, éticamente irreprochables, sean unos pésimos políticos. Ahora se están poniendo de moda en España políticos que presumen de no ser corruptos, pero que no tienen una idea política original en la cabeza. Y por el contrario, en la historia ha habido clérigos deficientes en el terreno ético y moral. Sin embargo, han sido excelentes políticos y muy beneficiosos para su país. El Cardenal Richelieu y el obispo Charles Maurice de Talleyrand son ejemplos de lo que estoy diciendo.

En La filosofía de Gustavo Bueno y en las 12 contradicciones entre Ética, Moral y Política de Silverio Sánchez Corredera podría encontrar Sánchez Costa criterios para salir de la gran confusión en que está inmerso.

Un hombre que, a sus 35 años, ha vivido ocho de la política. Ahora, sin escaño, quiere iniciar una nueva etapa

En su currículum hace constar que es del Partido Popular. De hecho, ha sido ocho años diputado en el Parlament de Cataluña. ¿Y qué ha hecho en esos ocho años en política? Desde luego, nada digno de mención. Si no, nos hubiéramos enterado. Parece que aprovechó esos ocho años para hacer su Tesis Doctoral. Por tanto, desde sus 25 a sus 33 años, este hombre ha vivido de la política. Y ahora, se ha puesto al mando de SCC. La verdad es que parece muy poca cosa.

No entro en la ética de este político, puesto que la ética comprende el conjunto de normas que rigen la vida individual de una persona.

Lo que sobresale de él es su comportamiento moral, es decir, las normas que han regido su conducta en grupo. Y aquí queda claro que a Sánchez Costa parecen importarle poco las normas que rigen un grupo. Ha cambiado las del PP por las de SCC. Y tal como él pone las cosas, en la práctica las normas de esos dos grupos están muy alejadas. Y no digamos la distancia política, es decir, los planes y programas para realizar.

Alejandro Fernández, actual portavoz del Partido Popular en el Parlament, debería dejar el claro si está de acuerdo, o no, con las declaraciones de Sánchez Costa. O dicho de otra manera, haría muy bien en tener reflejos y poner distancia, pero mucha distancia, entre ese exdiputado y el PP. Si no, dará toda la impresión de que en el PP cabe todo. Y eso era verdad en tiempos de Mariano Rajoy y de Soraya Sáiz de Santamaría, que daban muestras diarias de no tener ideología.

¿Adónde llevó esta falta de ideas? A la destrucción del PP en Cataluña y en la Comunidad Autónoma Vasca y a que personajes como Alicia Sánchez-Camacho o Andrea Lèvy, hayan huido desde Cataluña a Madrid, o Alfonso Alonso, Javier Maroto, Iñaki Ormazábal  y otros más hayan hecho en diversos momentos lo mismo, comportándose como “boabdiles”.

Sánchez Costa es también un “boabdil”, pero digamos que dentro mismo de Cataluña. Debió de asustarse cuando los de Esquerra Republicana de Cataluña acusaron a Borrell de pertenecer a SCC, “una organización de extrema derecha” y los ataques que le han dirigido al Ministro de Asuntos Exteriores.

Sabe que, con sus declaraciones, los separatistas no se van a meter con él. Va a llevar una vida tranquila y posiblemente, acaben subvencionando a esta Sociedad tan dócil a sus intereses. ¡Lo que se estarán riendo de Sánchez Costa! Sobre todo, cuando se hace el valentón.

Disolverse: La mejor salida para SCC. Estudiar 200 libros, el mejor futuro para Sánchez Costa

Con lo bien que estaría la sociedad catalana si la SCC se disolviese. Después de pedir excusas, claro está. Y que este hombre, que prácticamente ha dedicado su vida a vivir de la política, se dedicase a asimilar los doscientos libros que necesita estudiar. Sí, este profesor necesita estudiar mucho. Actualmente, no tiene solera alguna.

¿Qué pensarán sus hijos cuando se den cuenta de en qué ha desembocado su padre después de haber dedicado y/o vivido diez años a la política? Si salen más cultos que él, lo cual no resulta difícil, verán que su padre ha cambiado unos errores por otros. Los errores de los boabdiles por los errores de los que se postran ante los separatistas.

Fernando Sánchez Costa se ha convertido en una fotocopia de la fotocopia de Jonan Fernández, ese aprovechado de la política vasca, que tan subvencionado ha estado en aquella región por servir fielmente a los intereses de los nacionalistas, y que éstos le tienen asignado un puesto político.

Pues nada, Sánchez Costa y SCC pueden dedicarse a emplear los mismos términos que Jonan Fernández. Aquí va el palabrario de lo que en la Comunidad Autónoma Vasca denominan el “tercer espacio”, de Jonan Fernández, y que un gran investigador y periodista como José María Calleja especificó en su Tesis Doctoral: “Empate infinito, Ambigüedad constructiva, Poder normativo de los hechos, Proceso de paz, Convivencia reconciliada, Encuentro social, Realidad política con arraigo social, Ni vencedores ni vencidos, No pueden comprender a los de aquí sino los de aquí”.

¿A que las declaraciones de Sánchez pueden traducirse a los términos de Fernández? Pues claro. Ahora, éste y SCC pueden sentarse a esperar tranquilamente la subvención. Esa subvención caerá, Fernández, caerá.

Felicísimo Valbuena

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