21 de septiembre de 2019
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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José Ángel San Martín

Sánchez puede llamar a su puerta

El presidente en funciones, Pedro Sánchez, ejerce actualmente una función sin precedentes:  visitar colectivos. Si usted pertenece a alguno de los relacionados a continuación, la llamada de Sánchez puede ser inminente:

Hosteleros de Navalcarnero, taxistas de Albacete,  carniceros de Benalmádena, bibliófilos de Teruel, criadores de galgos de Puerto de Santa María, editores de Tordesillas, modistas de Zamora, costaleros de Cartagena, boxeadores de Tudela, vendimiadores de Cuenca, sindicalistas de Avilés, ferreteros de Tarrasa, hortelanos de Bembibre, autónomos de Renedo de Piélagos, jugadoras de bádminton de Matalascañas, pescadores de altura de Ondárroa, ancianos de Benicarló, aceituneras  de Úbeda, videntes del Delta del Ebro, peluqueras de Zaragoza, intérpretes de música barroca de Badajoz, mayoristas del percebe de Cambados, víctimas de accidentes de moto acuática de Menorca, golfistas de Somorrostro, poetas de Ávila, enfermeras de Benavente, tractoristas de Sigüenza, ludópatas de Castellón, auxiliares de clínica de Burgos, piragüistas del Guadalquivir, artesanos de la madera de Ribarroja y fumadores pasivos de Lleida. Entre otros que pueden ser llamados a capítulo.

Nadie puede escapar a su insólita pasión por la charla. Salvo los visitadores médicos, por hallarse siempre de visita. El objetivo del presidente en funciones con nueva función es adornar el árbol prenavideño de la investidura con las guirnaldas de la sociedad civil. La estrategia de Sánchez puede resultar cansina, pero nadie le acusará de no escuchar a todo colectivo patrio que sume más de 25 personas. Solo le falta uno, el colectivo de los 42 diputados de Podemos, con el que se pondría morado a votos si los sumase. Pero a este colectivo tan plural le trata con singular aversión, así que le dejará para el último.

A día de hoy, Sánchez suma visitas, resta visibilidad a Iglesias, multiplica su perfil público y divide al resto de la izquierda. Para no ser matemático, sino economista, está abriendo vías desconocidas en la aritmética parlamentaria. Otra función hasta ahora inédita del presidente en funciones.

Entre reunión y reunión de Sánchez discurren las horas y los días más inciertos de un país sin Gobierno. Menos mal que a nadie se le ha ocurrido amenizar la espera como al genial Vargas Llosa en su “Pantaleón y las visitadoras”. Las visitadoras daban sus gozosas prestaciones a los soldados en carne de curso legal a cambio de monedas de idéntica validez. Pero en estas delicadas circunstancias, voluptuosidad solo la justa.

@JAngelSanMartin 

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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