31 de marzo de 2020
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Lucio Séneca

Un árbitro sin pito

Según el artículo 56 de la vigente Constitución Española de 1978 “El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes”.

Según el Reglamento de la Real Federación de fútbol “Cada partido será controlado por un árbitro, quien tendrá la autoridad total para hacer cumplir las Reglas de Juego en el partido para el que ha sido nombrado” y entre sus funciones la primera y principal es “hacer cumplir las Reglas de Juego”, e “interrumpir, suspender o finalizar el partido cuando lo juzgue oportuno en caso de que se contravengan las Reglas del Juego”… y añade que “las decisiones del árbitro sobre hechos en relación con el juego son definitivas”. Es árbitro –aclara – la persona que “cuida de la aplicación del Reglamento, sanciona las infracciones  y fallos y valida los resultados”.

Según la Real Academia de la Lengua Española arbitrar es “Idear o disponer los medios, medidas o recursos necesarios para un fin”,  “actuar ointervenir como árbitro, especialmente en un conflicto entre partes” y “proceder libremente, según la propia facultad y arbitrio”.

Bien, espero que me perdonen que haya iniciado este artículo con las definiciones que marca la Constitución Española sobre las funciones del Rey como Jefe del Estado y los que marca la Real Federación de fútbol sobre la persona del árbitro y la función de arbitrar. Pero, es que mi primer desacuerdo con el Discurso del Rey Felipe VI de esta Nochebuena fue, precisamente, el que no actuara como le exige la Constitución en su calidad de árbitro y moderador. Dice el artículo 56 que el Rey  “arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones” y eso es lo que los españolitos de a pie echamos en falta en su Discurso, que no arbitrara ni moderara la situación actual en Cataluña ni el "proyecto del Gobierno de la ruptura de la Unidad de España" que mendiga el ambicioso Presidente en funciones… y por ello estoy de acuerdo con el comentario de nuestro amigo Julio Merino cuando dice que no era el discurso que este año esperaban los españoles. Aunque no estoy de acuerdo con Julio Merino cuando dice que el mejor arbitro de un partido de fútbol es el que pasa sin que se note su presencia. No, señor Merino, el mejor árbitro no es el que pasa en silencio, el mejor arbitro es el que mejor y más acertadamente aplica el Reglamento… y siento mucho decir que, en este caso, el Rey, el Jefe del Estado, no aplicó, ni bien ni mal, el Reglamento. El Rey se limitó a cumplir una tradición (como si aquí no pasara nada) y a dar más de una larga cambiada (sólo mencionó una vez y hasta con miedo a Cataluña), cuando tuvo que sacar el silbato y recordarles a los dos equipos que estaban saltándose a la torera las “Reglas del Juego”, (o sea, la Constitución).

Señores, y amigos todos, la situación en Cataluña ha llegado ya a un punto tan delicado y tan difícil que ya no bastan las buenas palabras o los silencios. Ya no hay más remedio que sacar el silbato y pitar las infracciones. El Rey (el árbitro) no puede dejar pasar su oportunidad anual sugiriendo, casi de pasada, que Cataluña es una preocupación.  Preocupación podía ser y lo ha sido desde hace muchos años, pero ahora ya no es sólo preocupación. Ahora es un peligro claro y manifiesto, porque lo que los independentistas y las Instituciones catalanas pretenden, y ya a las claras y muy a las claras, es la Independencia y, por tanto, la  ruptura de la Unidad de España... y contra eso no basta la moderación ni la diplomacia. Si hay penalty hay que pitar penalti. 

Y el Rey, como demostró el 3 de octubre del 2017, sabe hacerlo. ¿Por qué ahora no?... Relean aquel discurso (que "El Cierre Digital" ha tenido el acierto de reproducir) y se darán cuenta de lo que digo. ¿O no tiene ya claro que a este paso cuando acuerde va a estarY en Cartagena?. Porque está muy claro ya que a los independentistas les sobra el árbitro, que lo que quieren es jugar por libre y en otro campo. ¡Pobre árbitro¡... pero, más ¡¡¡ Pobre España !!!. Y sí, estoy de acuerdo con lo que lle dijo Alfonso XIII a su hijo, el Conde de Barcelona: "Juanito, POR ENCIMA DE TODO España".

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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