05 de abril de 2020
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Elena Ramallo

Valedora do pobo pero sin el pobo

Dolores Fernández, Defensora del Pueblo en Galicia.
Dolores Fernández, Defensora del Pueblo en Galicia.

El lema del despotismo ilustrado “para el pueblo pero sin el pueblo” encajaría adecuadamente, en siguiente relato que voy a narrar y, que una vez más, provoca en los ciudadanos la creencia de que muchas instituciones forman parte del paisaje, pero no están al servicio los ciudadanos, en este caso me refiero al Valedor do pobo.

Rezan las funciones del Valedor de Pobo “supervisará de oficio o a instancia de parte (a través de una queja) la actividad de la Administración de la Comunidad Autónoma gallega”, y también rezan sus funciones “a través de sus diferentes actuaciones pone en juego su autoridad, para orientar y corregir las actuaciones o abstenciones de la Administración que conoce a través de los procedimientos correspondientes”.

Estas funciones no se han cumplido en absoluto. A raíz de un artículo en un diario nacional cuyo título era: Denuncian a la Xunta de Galicia de Alberto Núñez Feijóo por negarse a cumplir la Ley de Violencia de Género en la Administración y, posteriormente ser remitida información a esta Institución, una persona del gabinete de la Valedora do Pobo me llamo, y tuvimos una conversación telefónica en la que se me citaba a un reunión en Santiago. En buena lógica, entendí, que sería una entrevista con la Valedora, con el fin de poder exponerle la situación que afecta a muchas mujeres en a toda la Administración gallega, pero lejos de eso, en un acto de auténtica una burla, no me recibió. La persona que atendió, con alta dosis de desinterés, me manifestó que no pueden hace nada por este tema.

Es decir; se le comunica a la Valedora do Pobo, que la Administración Gallega, con conocimiento del gobierno de la Xunta se niega a cumplir la Ley de Violencia de Género en la Administración y la respuesta es: que no es cosa suya y no puede hacer nada. En segundo lugar, la Valedora no estaba para eso, es decir, atender y escuchar a los ciudadanos, por lo que resulta cuanto menos chocante, el apellido del cargo que ostenta, “do pobo”. Al no querer recibirme, me veo obligada, como víctima, y como ciudadana a decírselo a través de esta carta abierta. 

Funciones del Defensor del Pueblo

Rezan las funciones del Valedor de Pobo “supervisará de oficio o a instancia de parte (a través de una queja) la actividad de la Administración de la Comunidad Autónoma gallega”, y también rezan sus funciones “a través de sus diferentes actuaciones pone en juego su autoridad, para orientar y corregir las actuaciones o abstenciones de la Administración que conoce a través de los procedimientos correspondientes”.

 Estimada Valedora, mi intención, al margen de hablarle de mi caso personal, que cuanto menos debería interesarle, a modo de información. Ya que, es un cruel e ilícito abuso de poder ejercido por la Administración gallega, de la que usted tiene encomendada su vigilancia, cuanto menos, en la parte ética.

Soy conocedora de que los delitos que sobre mi se han perpetrado, al estar judicializados en este momento, la Institución que representa no puede intervenir, aunque, asimismo le manifestó que, estoy segura de que, a la vista de los actos, de no estarlo tendría el mismo resultado. 

Dolores Fernández, Valedora de Pobo.

No obstante, mi intención no era hablarle de un tema personal, sino, de uno general, y pedirle, que instase al Parlamento gallego y al gobierno de la Xunta, que cumpla la Ley de Violencia de género en la Administración gallega y, señora mía, considero, que además de ser algo que encaja perfectamente en sus competencias y funciones, es un tema que, aunque únicamente fuese por sensibilidad social, de la que todos los políticos e instituciones hablan, sin implicación real alguna, debería preocuparle. Por qué, salir en los medios, y manifestar su compromiso sobre estos temas, cuando sus actos no acompañan las palabras, provoca en los ciudadanos una profunda desconfianza, en una Institución, que por desgracia, en más de una ocasión ha estado más que en entredicho.

Y ya para terminar, quiero decirle Valedora, que yo estoy dando la cara, y defendiendo el cumplimento de la Ley de Violencia de Género, mientras los políticos, sindicatos e instituciones, como la que usted representa, que son los que tendrían que hacerlo, se ponen de perfil, y solo aparecen para las fotos. Obligando a las víctimas a la exposición pública y a la tortura judicial para defender nuestros derechos y el pan de nuestros hijos. Pero desgraciadamente en España, llevamos a gala el lema de Oscar Wilde: "El deber es lo que esperamos que hagan los otros".

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