06 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO
Patio de columnas

Patio de columnas

Pilar Redondo

La vida no nos hace promesas

Pilar Redondo junto a un conjunto floral
Pilar Redondo junto a un conjunto floral

Córdoba es una ciudad fascinante por su apasionante historia y diversidad cultural. Cuenta con impresionantes rincones con personalidad propia, sobre todo en esta época, que ya tenemos instalada la eterna primavera.
Aunque de legado milenario es una ciudad moderna.

Recorrer sus callejas es pasear por civilizaciones anteriores. "Corduba" es tierra de sabores, pasiones y misticismo que estimula los sentidos de todo el que la visita.

Posee fértiles valles agrícolas que funcionan como despensas.
Su gastronomía es muy sabrosa. Actualmente la cocina cordobesa es una de las más reconocidas y valoradas del mundo.

En estos momentos en que tenemos la vida congelada al filo del mañana, de puertas adentro la esperanza sitiada intenta cerrar las heridas y preservar la memoria sin huella.
En construcción el destino hecho pedazos, discípulo del olvido, única vacuna contra el dolor.

Los contenidos y semidesnudos susurros caminan paso a paso con creciente realidad, abren su balcón y graban sobre los labios de la desatada tormenta las palabras vida y muerte.

La piel fría desentierra cada amanecer el precio de la verdad que sabe a desmemoria, a despedida, y el idioma secreto de las flores que incita a la lujuria.

La Ciudad Califal alberga unos escenarios de excepción, memorables, únicos, maravillosas obras de ingeniería de la naturaleza: Los patios.

Entro en uno de ellos, cierro los ojos y creo estar dentro del cuadro titulado: "El olfato". Me siento la protagonista, Venus, desnuda rodeada de todo tipo de árboles y flores.
Esta obra pictórica es una de las colaboraciones de Jan Brueghel el Viejo (especialista en pintura de flores) y Pedro Pablo Rubens. Pertenece a la serie: Los sentidos.

 Observo un arriate desbordado de deliciosas fresas, me viene a la mente "El Jardín de las Delicias" donde (El Bosco) simboliza la lujuria con algunos frutos rojos.

Me encuentro con Mercedes junto a unas macetas donde a borbotones se derraman las violetas, su flor preferida. Acude a mi memoria "La fuente de la Gracia", autoría de (Jan van Eych) y algunas de las plantas allí representadas: violeta común (Viola adorata), llatén menor (Plantago lanceolata), matricaria (Tanacetum parthenium), milenrama (Achillea millefolium), fresa silvestre (Fragaria vesca).

Advierto la fragancia de (Salvia rosmarinus) o lo que es lo mismo: romero. Acude a mi recuerdo (Clara Peeters), una de las cuatro únicas artistas femeninas representadas en el Museo del Prado, y su obra: "Mesa", que es un bodegón.
Lo dibujo en mi mente y me dan ganas de coger alguno de aquellos apetitosos dulces, panecillos, frutos secos... y disfruto de la majestuosa belleza de las rosas, tulipanes, lirios...

Doy un paseo por el recinto y me resguardo bajo una higuera (Ficus carica), un flashbak me transporta  irremediablemente a "La  Anunciación" de Fra Angélico.

Me dirijo con exactitud al rincón, casi aislado, donde sé que se encuentran las petunias negras, que parecen estar confinadas, guardando luto, como si adivinasen el triste presente en el que habitamos... me quedo inmóvil frente a ellas unos minutos, cojo agua del pozo y las riego, como intentado regar la vida para que brote...

Antes de llegar al final me detengo al lado de un fino canal rodeado por una esquina de una belleza cromática sin igual. Como si me abduciera el pasado me encuentro formando parte de "El paso de la laguna Estigia), de "Joachin Patinir". Precursor del paisajismo, de ahí el magnífico contraste de colores.
Acaricio el carrizo (Phragmites australis), diente de león (Taraxacum officinalis), lirio azul (Iris germanica), lirio amarillo (Iris pseudoacurus), etc.
Compruebo el paso del mundo de los vivos al de los muertos, ¡y cuantas almas quedan vagando en la orilla!...¡cómo ahora!   

De camino a mi última parada, me encuentro por sorpresa con una mesa repleta de dulces típicos, como el pastel cordobés y vinos de la tierra. Y dispersas por los alrededores, colocadas con mucha delicadeza, algunas violetas. Aquello me pareció una escena previa a "La bacanal de los andrios" de (Tiziano).

Llego frente al azulejo de grandes dimensiones donde se representa un Cristo. E irremediablemente la tristeza me conduce a "El Descendimiento" de (Rogier van der Weyden).
Perfectamente yo podría ser cualquiera de aquellas mujeres que lloran la muerte (palabra de máxima actualidad hoy en día) del descendido.
En esta composición pictórica aparece la cariofilada (Geum Urbanum), y de inmediato recuerdo.

Lo leí en el "Hortus Sanitatis", escrito por Johann Vonnecke von Caub, médico alemán. Este libro fue impreso en el siglo XV, es el primero de historia natural. Es un tratado de hierbas y plantas publicado en Alemania en 1485. 
En él se dice de la raíz de la Cariofilada, que si se cuelga dentro de las casas hace huir  al mismo demonio.
(Ahora nos haría falta por lo menos una en todas las casas, para ahuyentar el mal).

Una vez ya en la calle y de vuelta a la confinada realidad pienso que semejante fastuosidad, la de los patios cordobeses, de excelsa belleza, debe estar bendecida por Santa Flora.
Santa cordobesa que fue torturada por sus creencias y condenada a muerte, (degollada públicamente) en 851.
En la Iglesia de San Pedro, en Córdoba, permanecen sus restos, junto a los de los demás mártires cordobeses.   

Las flores son arte, maravillas efímeras.

Cada mañana inauguro nuevas heridas y cicatrices que son una manera de morir.
Escucho a Pablo Milanés, "Yo pisaré las calles nuevamente", y otra vez me invade la nostalgia de la libertad.

 El espejismo del reloj sin memoria ni consuelo que clausura el tiempo sin ritmo queda a la espera de que se abran las compuertas de la vida...
Ahora entiendo en toda su plenitud la Sinfonía número 7, Leningrado, de Shostakóvich.

En este momento de zozobra, posiblemente nos resulte raro escenas antes cotidianas.
--El Azarías de "Los santos inocentes", hablando a menos de un metro de distancia del señorito.
--Ver a tantas personas viajar apiñadas, con total normalidad en el transiberiano del "Doctor Zhivago".
--La nutrida tertulia de "La Colmena".

Hay personas para las que el tiempo de reclusión ha sido fructífero. Es el caso del escritor italiano Paolo Giordano que ha publicado el primer libro que trata sobre el coronavirus. Es un breve manifiesto cuyo mensaje no es fatalista, titulado: En tiempos de contagio. (Salamandra).
Lo comenzó a escribir el día 29 de febrero. La versión en audiolibro salió el 31 de marzo. Y en 21 países la edición de papel el 16 de abril.

218 intensas páginas las de "El gran Gatsby", Scott Fitzgerald escribió:(La vida vuelve a empezar cuando refresca en otoño).

Deseo que no tengamos que esperar al otoño para volver a vivir, porque el día que deje de dolernos la herida empezará a hacerlo la cicatriz.

Rescato una frase de "Origen de las epidemias", incluido en: De la naturaleza. Del poeta y filósofo romano (99 a.C-55 a.C.) Tito Lucrecio Caro: "Hay gérmenes de numerosas sustancias que nos dan vida, y, al contrario, es innegable que vuelan por el aire muchos gérmenes de enfermedad y muerte".

Pilar Redodo. Escritora. Córdoba.

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