05 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Elsa Martínez

Eusebio Poncela: Talento y figura

La historia de nuestra Historia, la de este país llamado España, es la de una encrucijada de vidas, de relatos, corazones, pálpitos, aspiraciones y mucha mucha ansia de libertad durante décadas. Es la pasión encarnada en biografías con carácter, personajes de altura y grandes miradas, que han visto continentes y exilios, forzosos y voluntarios, y confeccionado el traje que hoy estrenamos cada mañana tan panchos, como si fuese un regalo prestado de sacrificios ajenos. Es también zona de intercambio, pergrinaje de almas, mezcla de sabores y una grandísima forma de sentir, plagada de los nombres propios de cada momento; esos que han escrito las paginas de talento, solitario muchas veces… genios creativos que luchaban contra corriente, eligiendo cartas distintas a las que daba el juego habitual, barajas de manos alternativas con las que confeccionar una carrera especial, no siempre comprendida.

Y así hasta hoy, cuando Eusebio Poncela ha recogido un premio nada convencional que me llena de orgullo haber podido presenciar. Un Cine Doré, abarrotado de gente de la profesión, de la cultura, del séptimo arte, amantes del cine y mucho publico entregado del colectivo LGTBI entre otros, que admira, como yo al gran Eusebio. Desde que protagonizara primero Arrebato, y luego La Ley del Deseo, Matador o Werther, se convirtió en un icono de la modernidad y la rebeldía emocional y personal del cine español. Cincuenta y cinco películas después, mas de veinte series de cine y otras veinte de teatro con giras nacionales, y unos cuantos premios incluso internacionales, como el ACE en NY, el ácrata maravilloso que adoro, al que he tenido el placer de conocer bien y al que quiero desde el primer día que me dio la mano y un beso, el increíble Eusebio Poncela, es ya el ICONO de toda una forma de vida de nuestra cultura por siempre jamás. Esto a él, precisamente me temo que, a estas alturas, me diría que le da exactamente igual (en su lenguaje coloquial, “ le importa un bledo”.. como poco), porque lo que realmente le emociona es cada papel, cada fotografía de una sola escena, meterse en una piel distinta y vivirla como propia, saliéndose de si mismo para ser una vida de enfrente, en medio o incluso mezclada con su subconsciente hasta crear universos únicos para cada director o cada guion. No conozco otra voz igual y no puedo por menos que quedar rendida a sus pies cuando mira con caída de ojos perdonándome la vida, jejeje, porque a el le permito que me perdone hasta existir, y quedo entonces rendida a su voz profunda y su talento arrebatador.

Lejos quedan sus ligeras diferencias con Almodóvar y cerca el brillo de su Cardenal Cisneros en Isabel o la película Intacto, pero sobre todo su calidad humana, que es infinita. El premio de este festival LGTBI LESGAY CINEMA es infinitamente merecido por ser un verdadero icono de la libertad y un defensor de su vida, que ha protagonizado verdaderas entrevistas donde la polémica estaba servida, jamás nadie dijo las verdades de nuestro cine y cultura como las dijo Eusebio sin despeinarse ni un ápice. Por eso esta columna va dedicada a el, porque sin gente como el, jamás haríamos nada, de nada, de nada, seguro. GRACIAS EUSEBIO, por tanto y por todo.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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