09 de mayo de 2021
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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José Francisco Roldán

El retrovisor del tiempo

 Diego Pérez de los Cobos.
Diego Pérez de los Cobos.

Cada uno de nosotros, según posibilidades, guarda en el baúl de los recuerdos todo lo que su memoria selectiva ha decidido clasificar. Las vivencias que más han impactado, o se han experimentado en momentos puntuales, se encuentran en los primeros lugares de la evocación; por contra, demasiados instantes desparecen o emergen cuando algunas circunstancias excitan sentimientos.

En ocasiones, solemos reconocer imágenes, sonidos o conductas que nos parecen haberlas vivido antes. En algunas culturas se aceptan estos destellos del ayer porque nuestras almas cambian de cuerpo borrando todo lo vivido en la existencia anterior, sin embargo, de vez en cuando, sin saber muy bien por qué, reeditamos momentos que pudieran haber sucedido en otro tiempo, cuando esa alma que nos ocupa estuvo acomodada en otro espacio físico.

No es malo mirar por el retrovisor de nuestra vida para comparar y conocer si en realidad hemos avanzado o mejorado, no sólo en el disfrute de recursos y bienestar sino en determinados fundamentos morales y éticos. Quienes tienen la calma y esmero para orientar adecuadamente ese cristal maniobrable que le permite ver su vida, comprobarán que mucho de lo que consideramos eterno es relativo, cómo numerosos postulados, que creíamos inamovibles, pueden evolucionar para bien o para mal. Esa hemeroteca psicológica es implacable y procuramos disimular pertinazmente o rectificar explicando razones para esa reconversión.

Lo hemos visto en personas de nuestro entorno familiar, representantes sociales y referentes de todo tipo y condición. También en delincuentes, que lo fueron antes de restablecerse en las mejores condiciones para su contribución a los demás. Por eso no se puede perder el objetivo de la reinserción social, aunque sea para un porcentaje reducido, lo que supone poner en riesgo la vida, integridad, seguridad y patrimonio de otros muchos que cumplen la ley. Tampoco hay que obviar el derroche de recursos para tan escuálido rendimiento social.

Hay que tener las ideas muy claras al respecto. La sociedad debe ser generosa con los errores y comportamientos vinculados a la imprudencia, como las conductas mediatizadas por circunstancias especiales, sin embargo, para la contumacia es imprescindible mucho más rigor. Cuando una persona no permite vivir en paz a los demás debe ser recluido con ejemplaridad. Siempre habrá espacios intermedios, pero no es justo martirizar a los ciudadanos devolviendo entre sus casas a quienes tienen como objetivo dañar derechos ajenos. No vale la economía procesal, ni las componendas para que corra el trámite, si el resultado es dejar en la calle a los enemigos de la sociedad. Quienes no desean que la Justicia tenga recursos para que ser más eficiente y eficaz es porque le temen.

El poder ejecutivo tiene mucho que ver en ello. Hay que mirar en la memoria colectiva para comprobar de dónde venimos y los errores que perjudicaron a tantas víctimas que se quedaron en el camino. No podemos sustraernos a la tentación de otear por el retrovisor del tiempo para ver lo que sucedía un dos de marzo, hace un año; los periódicos resaltaban noticias de una tragedia en ciernes. Habían cesado al Comisario Jefe de la Unidad de Protección de Riesgos Laborales del Cuerpo Nacional de Policía porque envió una circular a los puestos fronterizos, especialmente aeropuertos, avisando al personal de fronteras que se protegiera frente a posibles contagios de viajeros procedentes de China. El gobierno de España camuflaba el peligro y cerraba la boca a quien osaba alarmar. Se preparaban las manifestaciones del día ocho de marzo sabiendo del riesgo evidente; lo importante era escenificar una reivindicación generaliza, abducida por otros intereses, como ahora, en el año 2.021.

El día dos de marzo, España superaba los cien contagios del coronavirus. Se criticaba a Italia por su gestión al acumular más de 1.500 casos. Sanidad extremaba la vigilancia sobre Torrejón, País Vasco y Málaga. Una chica de 16 años, en Gerona, era la primera menor contagiada. Sanidad sopesaba reforzar los controles en Andalucía, Cataluña, Euskadi y Madrid. El Ministro de Agricultura acaparaba la portada del ABC para decir: “O logramos que el campo sea rentable o más de media España se vaciará”. Muchos agricultores lo recuerdan y vuelven a quejarse públicamente del olvido oficial. Aunque habrá quien pretenda evitarlo o esconderlo, hay que mirar hemerotecas para constatar cómo funciona nuestro retrovisor del tiempo.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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