23 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Francisco Mercado

La historia no le absolverá

Bandera independentista.
Bandera independentista.

El Tribunal Supremo condenó a trece años de cárcel a Oriol Junqueras y a penas de entre nueve y doce años a Carme Forcadell, los 'Jordis' y a cinco exconsellers por sedición en el procés. Impuso la condena más alta a Junqueras por sedición en concurso medial con malversación, agravado por su cuantía, seguido de los doce años para los exconsellers Raúl Romeva, Jordi Turull y Dolors Bassa por los mismos delitos. El dinero malversado supuso más de 4,1 millones. Ya hubo otro dispendio ilegal de otros 4,9 millones públicos en la intentona precedente separatista de Artur Mas del 9N. Y sin contar el reguero de contratos y ayudas de la Generalitat a empresas privadas y públicas que día a día alimentan la propaganda independentista. Suman cientos de millones. Esta sangría, incluida TV3, mina la sanidad catalana, más privatizada y con peores listas de espera que las regidas por partidos como el PP. Los golpistas no sólo sacuden la voluntad democrática de los catalanes, también sus bolsillos. Pero no importa. No es 'Gürtel'.

El País sale en tromba en defensa de los indultos que vaticina Sánchez a los golpistas. No sólo editorializa que son necesarios (¿para quién?), sino, lo que es peor, adapta la información a sus deseos. Y publicita que “Justicia prepara el cambio legal para reducir las penas, un argumento más para justificar ante el Tribunal Supremo el perdón a los líderes independentistas catalanes”. Pero no se refiere a todas las penas, sino sólo a la sedición. Las bajará a su mitad, hoy fijadas de ocho a quince años. El disparate periodístico quiere conmover a la opinión pública, que no al tribunal, con una aberración jurídica: hay que sacar a los golpistas a la calle porque en el futuro la condena por su delito será menor. Pues que hubieran delinquido tras la reforma. Aviso para golpistas. Dar un golpe saldrá tan caro como traficar con anabolizantes. Si lo hubiera sabido Miláns del Bosch… ¿Qué prisa tenía?

Imagen del juicio al 'procés' catalán. 

Es decir, Sánchez aplica en su indulgencia el futuro Código Penal y no el vigente cuando se produjeron los hechos delictivos. No se puede condenar por leyes inexistentes en el momento del delito, pero tampoco exonerar jurídica o políticamente por una legislación vomitada ad hoc años después porque un presidente cree la pena excesiva. A los golpistas condenados siempre les parece demasiada la cárcel. Lo extraño es que se lo parezca también al líder de la izquierda constitucional.

Sólo Sánchez cree que no lo volverán a hacer, a pesar de que sus dirigentes han dicho en pleno juicio lo contrario. “Todo lo que hice lo volvería a hacer”, alegó Jordi Cuixart. No dijo “seguiré luchando por la independencia, pero dentro de la ley”. Eso no lo ha dicho ningún golpista catalán condenado. A pesar de que los tertulianos de la izquierda que beben en subvenciones catalanas defiendan que es obvio su abandono de la vía golpista o que la condena es desproporcionada. O sea, que el Código Penal es desproporcionado. Qué buena lectura para los abogados de 'La Manada'. Y cómo explica la urgencia 'sanchista' de reformar el Poder Judicial, tan incómodo para sus deseos. El fascismo judicial se empeña en hacer cumplir la ley. Qué osadía.

Con la reforma legislativa que planea Sánchez no sólo ofrece un indulto hoy, sino una rebaja para el día de mañana cuando lo vuelvan a hacer. Choca que Sánchez rebaje la condena por sedición si cree que nunca más sus indultados ni sus partidos soporte intentarán de nuevo dar un golpe de Estado. Si la próxima sedición sin armas la encabeza un nieto de Tejero, ¿le gustará a la izquierda gobernante que la pena sea un pellizco de monja y al cuarto de estudiar? Tras dos intentonas fallidas, un líder de los socios de Gobierno huido en Waterloo (olé su arrepentimiento), la promesa de que lo volverán a hacer…Sánchez defiende las medidas de gracia en aras de la concordia. ¿Qué concordia? ¿La concordia con más de la mitad de los catalanes que fueron llevados a la fuerza al independentismo? No, al contrario. Sánchez premia a los secuestradores de su voluntad.

No ha tenido el coraje de debilitar las penas por malversación. Porque, de acuerdo con su lógica, tendría que tramitar indultos para los condenados de los ERE y de Gürtel. Y eso igual ya es la gota de agua que desborda la paciencia socialista. Según un sondeo, rechazan los indultos el 63,4% de quienes votaron al PSOE en las pasadas elecciones generales, apenas el 20,1% cree que hay que concederlos. Sánchez tiene que elegir entre votantes y delincuentes. Puede indultar, sí, es su potestad. Pero la historia no le absolverá. En apenas unas semanas se reactivarán las presiones golpistas camino de la próxima intentona. Les habrá regalado un indulto y un código penal amigo, pero eso no habrá construido ninguna concordia ni con los golpistas ni con los constitucionalistas. Sólo le brinda más minutos de sillón en Moncloa mientras quema los pastos socialistas hasta la raíz.

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