14 de abril de 2021
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Luis Miguel Rodríguez Garzón

¿Quo vadis Ciudadanos?

Lorena Roldán, ya ex de Ciudadanos.
Lorena Roldán, ya ex de Ciudadanos.

Hay quien me pregunta las razones por las que con tanta frecuencia hablo de ese partido que un día fue mi casa, Ciudadanos. Incluso algunos me reprochan eso que llaman “fijación”. Para mí, simplemente, es un modo de resarcirme de un daño que gratuitamente se me provocó  (tengo el honor de haber sido declarado “tóxico”, precisamente por uno de los sujetos más conspiranoicos de la política nacional y que  hoy ocupa un espacio del que posiblemente tenga que salir en mayo); daño causado también  a mis amigos (muchos aún siguen militando en sus filas) e incluso a mi hijo, que en un tiempo no demasiado lejano coordinó la agrupación de Mazarrón.

Por eso, de forma desapasionada y con distancia, hablo recurrentemente de su situación, hago mis reflexiones, traslado las noticias que le afectan y observo con palomitas el desmoronamiento de un proyecto que ilusionó al nacer y que se convirtió, por ambiciones no reguladas, en uno de los grandes fiascos de la política patria en su corta historia democrática.

La muerte se va a producir en 2021, pero el virus que ha ido debilitando este partido viene de lejos; quiso abandonar su vocación de bisagra para convertirse en puerta… y las puertas del bipartidismo, pese a la polilla que las ha desajustado, son muy poderosas. Ese fue el gran error de Rivera y su séquito, querer ser la puerta del centro derecha olvidándose de su vocación centrada, equidistante, equilibrada y abierta a todos los partidos con el objetivo de impedir el chantaje de los nacionalistas y el rodillo alternativo de populares y socialistas; ese error y olvidarse de mirar adentro, pensando que la marca sería suficiente para atraer votos, sin importar autonomías, provincias ni afiliados. Un nueva forma de despotismo cuajó en un partido joven con vicios añejos.

Lorena Roldán en su presentación con el PP de Cataluña.

Ahora, cuando el panorama se desvanece, cuando los partidos acuden al generoso caladero que queda expedito, cuando los referentes ciudadanos, el penúltimo ejemplo es Lorena Roldán,  buscan puertos seguros… debe ser el momento de reivindicarse Inés Arrimadas, a la que muchos esperan para acabar con ella tras la más que previsible debacle catalana. No será Arrimadas capaz y quedará para certificar el “exitus” -que no éxito- de este engendro nacido en Cataluña.

Vaticino que a medida que se acerquen los procesos electorales los líderes locales irán buscando acomodo en otros mares.  En Andalucía ya lo vienen anunciando Marín y ese político que ocupa el sillón en el ayuntamiento granadino y que lo único que viene haciendo desde el primer momento es buscar el sillón que ocupará en la próxima cita electoral; un señor que cambia de partido pero no de idea: ser el muerto en el entierro, el novio en la boda y el niño en el bautizo… Pues bien, yo que Inés no descuidaría la situación andaluza y si su horizonte no es entregarse al PP, que tiene una estrategia clara de aniquilar a C´s, tendrá que revisar e incluso cambiar los cargos orgánicos fundamentales que están socavando la autonomía de C´s.  No es que eso le proporcione más vida al difunto, pero -al menos- no se lo pone fácil a un PP que está jugando como quiere con un partido bisoño que sólo se muestra fuerte entre logos infantiles y consignas adolescentes.

Y a todo esto, que la suerte los acompañe... y feliz año nuevo.

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