14 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO
Patio de columnas

Patio de columnas

Pilar Redondo

Esperando a que la vida regrese...

Nora y Pilar ataviadas con moda flamenca. (Antes de que el virus irrumpiera en nuestras vidas).
Nora y Pilar ataviadas con moda flamenca. (Antes de que el virus irrumpiera en nuestras vidas).

El alba amanece libre, vestido de azahar en flor y perfumado de amnesia, quizás incitada.

Mientras espero a que la vida regrese, el tema de la muerte golpea en mi mente de forma amenazante.

Inevitablemente me acuerdo de Séneca y de su obra "Cartas a Lucilio", donde la muerte adquiere gran protagonismo. En estas misivas que le escribe a su amigo, procurardor romano, menciona que la muerte nos acecha a cualquier edad y en cualquier lugar y hasta sugiere como hacer frente al confinamiento. En la carta lV, titulada: Sobre el temor de la muerte: " (…) La muerte se acerca a ti; sería de temer si pudiera quedarse contigo; pero, forzosamente, o no llega o pasa. Dices: es dificil conducir el alma al desprecio de la vida."

Escucho las noticias, intentando hacer un ejercicio de optimismo ciego, sin conseguirlo.
El virus se ha cobrado ya más de 25.000 vidas, (y sigue sumando), pienso que no habrá sábana para cubrir tanta desolación, como no la hubo en la estepa rusa para tapar los 400.000 muertos de Napoleón.

Esto me recuerda que me tengo que marchar, he quedado con una amiga, que es diseñadora de moda, para ayudarle en la confección de mascarillas, batas, sábanas, etc, para donarlas a quien las necesite.

Y es que el cierre de los establecimientos desde que se decretó el estado de alarma está repercutiendo muy negativamente en el bolsillo de los empresarios.

Sin duda, uno de los sectores más golpeados es el de la moda flamenca, ya que han sido suspendidas citas tan importantes para esta colectividad como son: Las Ferias de Sevilla y de Córdoba, El Rocío, berbenas, romerías, ferias de diferentes pueblos, etc.

En marzo cuando comenzó nuestro encierro, todos-as los-as diseñadores-as ya tenían sus colecciones terminadas, preparadas, y organizados los desfiles, todo eso se ha desvanecido.
Los talleres están paralizados y como consecuencia las ventas.
Abordando el tema con positividad y realismo, creo que la temporada se puede dar por perdida.

En todos los ramos empresariales, pero en este, entre otros, las consecuencias negativas que arrastra la pandemia se dejaran notar con más intensidad.
Debemos ser responsables y extraer nuestras propias conclusiones, y tener presente que esta situación nos exigirá sacrificio y entrega de forma determinante, y que tendremos que aunar esfuerzos en favor de la reconstrucción económica.
Debemos abordar esta situación como un nuevo reto empresarial, poniendo de manifiesto nuevas iniciativas.

Hay que buscar un nuevo motor que impulse con fuerza este tejido empresarial.
Debemos reconocer la importancia de la digitalización, y activar el proceso de transición digital.

Las rosas en clausura tras la barrera del miedo, contemplan como se aleja la encadenada continuación de errantes cicatrices sin mapa de ruta, que enloquecen más allá del adictivo y redentor olvido, alojándose en el reverso del espejo, vaciando la vida mientras intentan regresar al presente...

Los lunares se entregan a un profundo sueño de libertad absoluta, donde la memoria habla con la sombra de su propio pasado. Diluyéndose unos en otros, bailando para sí mismos.
Se abandonan al fin con sus dudas, y enloquecen negándose a conjugar el verbo morir.

Desde las nubes vivificadas, el mantón contextualiza el tiempo inmutable y las esperanzas congeladas en la noche inmensa. Vistiéndose siempre bajo la mirada heredada de los prejuicios, alojando al dolor en la primera luna a la izquierda.

 Llego y nos ponemos a trabajar, empezamos por las mascarillas, hay gran variedad de tejidos, algunos más sobrios y otros más divertidos y con color, y para los niños con sus personajes preferidos de animación.

Hacemos un breve receso y me acerco a una de las paredes para observar la lámina que tiene enmarcada y que se la traje yo de uno de mis viajes, es: "Lucha de san Jorge y el dragón", de Pedro Pablo Rubens. El cuadro está en el Museo del Prado, en él se representa como san jorge salva a una ciudad que vive instalada en el terror, dándole muerte al dragón.

Me quedo mirando fijamente, y parece que la obra me abduce y coloca dentro de ella.
Me siento indefensa, como la joven que sujeta el cordero, a la izquiera, en segundo plano.
Imploro al Santo que venga a liberanos del "dragón" que nos ataca deliberada e impíamente, y que se llama coronavirus.

También me acuerdo de Leonardo da Vinci y su obra: La Batalla de Anghiari". Muy curiosa es la historia de esta pintura.
Y puede ser o no casualidad, pero Leonardo nació en abril y falleció el día 2 de mayo.

De esta situación catastrófica estamos sacando lo mejor de nosotros y tendremos que reiventarnos.

De vuelta ya en mi casa me dispongo a dedicarle un rato a la lectura, como de costumbre. Caigo en la cuenta que el día 29 de abril es el aniversario de nacimiento y muerte de Cavafis.
Tiene poemas destacados como: "La ciudad", "Un viejo", "Murallas".
Como casi cualquier poeta que se precie, tiene una serie donde trata el tema de la muerte, entre otros: "En el puerto", "En el mes de Athyr", "rey de Comenege".

Y algunos que parecen que estuvieran escritos para estos días de clausura. Extraigo unos versos del titulado: Monotonía: "A un día monótono otro/ monótono, invariable sigue: Pasaran/ las mismas cosas (...)/ Un mes pasa y otro mes./Lo que viene uno facilmente lo adivina: (...).

El dia 29 también se conmemora el Día Internacional de la danza. Y me acuerdo de la poeta y bailarina Ayla Selenne. Aunque nacida en la tierra de Cervantes posee una esencia, que en ocasiones pudiera parecer andaluza. Entre otros reconocimientos fue galardonada con el segundo premio de poesía de la Casa de Andalucía de Parla con el poema "El alma de Andalucía".

Ayla tiene carisma, expresa con el cuerpo y la palabra. Sus poemas son una coreografía de la vida. Su posicionamiento vital desborda la escena. Emergen de las páginas versos que transforman lo monótono en un salto mortal sin red. La gozosa lectura de sus textos es una expedición a la belleza.
Hace suyos los ecos y las voces de la hoguera y de esa llama viva y eterna que es la palabra.     

En estos días se está escribiendo mucho sobre el confinamiento y los métodos para hacerlo más llevadero.

Reproduzco unas líneas del magnífico artículo que ha escrito Rocío Biedma, acompañado de una preciosa fotografía y que me envió para conocer mi opinión, titulado: Cada día a las ocho: " (...) , pero a las ocho de la tarde, casi creo escucharlas de nuevo cuando percibo a lo lejos que se prenden los púlpitos y se abren ventanas, como en un ritual, como una aclamación de lluvia, (...) Son las ocho. Y se ha parado el mundo cuando las ventanas son el único contacto con el reloj de una realidad que nos ha cogido desprevenidos, cuando el miedo saca sus fauces por la ventana y reblandece sentimientos, solidaridad, agradecimientos, socialización, creatividad, cercanía... un mundo que desconociamos aun teniéndolo delante de nuestros ojos."

Rocío es el ejemplo representativo de la poesía bien hecha. Incesante  fertilidad creatividad, vive por y para la poesía.
La secreta musicalidad de sus palabras consigue desnudarse entre Eros y Tánatos, manteniendo vivos los recuerdos.
El corazón se arrodilla y diseña sueños que no tendran llaves...
Un libro siempre es un buen regalo, recomiendo los de Rocío: "el vértigo de la libélula" y "Cerezas en invierno".
Son el obsequio perfecto para cualquier ocasión. Y hablo con conocimiento de causa, ya que yo le presente los dos y le hice la crítica literaria.

"La pálida muerte lo mismo llama a las cabañas de los humildes que a las torres delos reyes." (Horacio).

Pilar Redondo. Escritora. Córdoba.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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