06 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO
Patio de columnas

Patio de columnas

Juan Pérez de Mungía

Condenado por confiado

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Nosotros somos las víctimas y Sánchez e Iglesias nuestros verdugos. Nos quitan la vida, la hacienda y nuestra dignidad es pisoteada entre el dolor, la ignorancia y la negligencia culpable, en el falseamiento sistemático de los datos y en el silenciamiento de las críticas. Si alguien pudo pensar desde una falsa conciencia que la epidemia era un accidente sobrevenido, la escandalosa actuación de actos fallidos, la propaganda infantil y ridícula, la compra de los medios que con una unanimidad asombrosa se pliegan a promover nuestra ruina, los sobrecostes de los equipamientos sanitarios estimulan el recuerdo de los Filesa, los Eres y tantos y tantos actos criminales de enriquecimiento ilícito.

La única salida es la dimisión de un gobierno culpable, canalla y miserable, o la represión sistemática y la cartilla de racionamiento que provea los recursos inmediatos y necesarios para que sobrevivan los ciudadanos en la miseria.

Ejercer la coerción y reprimir cualquier conato de protesta. Un gobierno a cargo de un locutor que habla como un Presidente ventrílocuo de Iván el Redondo. Ruedas de prensa con datos sacados de la chistera, con números rutilantes de víctimas rutinarias que acostumbran a la población a vivir hoy para mañana con bizcochos y tartas en la decadencia de la república de Saló. Ruedas de prensa con mensajes amenazantes que estigmatizan a la oposición y la disidencia con un objetivo básico: distraer la atención de los ciudadanos para imponer una agenda política que pocos sospechan que está en el origen de un fascismo 2.0 basado en el control bluetooth de la ciudadanía. La proliferación de los contagios, el paulatino aumento de los decesos choca con la realidad. La pretendida incapacidad de contar los casos responde a una estrategia de falseamiento deliberada que busca imponer el caos informativo y achacar el caos a la propagación de los bulos del equipo facha y a Vox para ilegalizar la crítica y estimular a las hordas que amenazan la vida de los otros.

Desde esta columna hemos presentado los datos que cuestionan las cifras y revelan la magnitud de nuestra tragedia y nuestra ruina. Ignorancia, incompetencia y mentira. Nos miran con esa estúpida cara del protector que nos conduce al patíbulo. Se extienden los permisos del paro a las familias que se solazan con sus hijos en espacios hacinados, y estallará la epidemia en el periodo reglamentario. ¿Que cabe hacer?. Considerar probados los sintomáticos, extrapolar las cifras de muertos sobre los decesos habituales y testar masivamente e los asintomáticos, y cumplir y respetar los derechos constitucionales de libertad de actuación y deambulación a aquellos que la evidencia científica demuestre que no son repositorios del virus y supercontagiadores.

Los niños traen la muerte de sus abuelos, y sus padres, y estos la muerte de cualquier adulta que directa o indirectamente necesite la asistencia sanitaria, las víctimas colaterales de la pandemia de quienes sin estar contagiados arriesgan una muerte segura por no ser atendidos a tiempo en los hospitales saturados.

Desde esta columna nos hemos sumado a la movilización contra la mendacidad del gobierno, a favor de tantos pacientes ignorados, a favor de todas las víctimas, de los que en su ignorancia sufren estas políticas, y de los que trajeron causa de la epidemia con su negacionismo. Un repaso de los parásitos es obligado. Nadie puede pretextar su ignorancia para no responder al estado de la ciencia. Causa vergüenza y produce desvelo el currículo de Sánchez, un farsante vestido de doctor por una universidad provinciana, de Iglesias, un sociópata sin escrúpulos aupado en la estafa universitaria parasitaria, un Illa, un ministro florero acompañado de ministros cuota como él.

La ministra Ana Mato, que sufrió escraches.

Causa vergüenza y desvelo comparar el currículo de estos próceres con los análogos de otras naciones con las que hacemos frontera y con las que no hacemos frontera. La Logse ha hecho el resto, lo completa el aprobado general. El cinismo de Celaá que confía la educación publica de sus hijos a centros privados, y la protección de su salud con guantes. Ni son autocríticos, ni piden perdón, ni guardan luto, ni se apiadan de los cientos de miles que sufren sus deliberadas acciones. Los mismos que defendieron a Excalibur el perro del Ébola, los mismos que hacieron escraches a la Ministro de Sanidad, Ana Mato, los mismos artífices del liderazgo mundial del coronavirus.

La educación es la responsable de tantas conductas irresponsables de la población que pasarán factura. Por cada Iglesias que incumple las normas, por cada 9 multas de la Guardia Civil, 26 personas serán nuevos contagiados, y cada 26 contagiados, contaremos 3 muertos. Utilizan a los niños como la OJE y los boy-scouts de cultura pederasta, los niños comercializados de un régimen totalitario que los utiliza como pioneros. La pandemia ha aumentado la pederastia. La expectativa de salir a la calle para estimular la pandemia ante la mirada irreflexiva de padres irracionales. ¿Que control policial cabe de su irresponsable actuación?. Y el ejército y la policía como convidados de piedra genuflexos a los Torra y a los Urkullu y a los podemitas. ¿Cómo puede el Rey vestir el uniforme de gala de Jefe de Estado?

La respuesta del gobierno, un Estado de Alarma que esconde un Estado de Excepción, que esconde un Estado de Sitio, una violación flagrante de la Constitución. A golpe de decretos-leyes, dictados a su antojo, a expensas de una convalidación inútil cuando ya se ha producido el daño y el silencio cómplice de un partido pasivo que esconde tras sus críticas la aceptación de una política homicida, contribuyendo a la destrucción con equidistancia, y amparando a los que luego se erigirán en salvadores. Cuando no quede nadie para mirarles a la cara. El gobierno hace lo que puede y no debe, como no puede lo que debe. Los mensajes idílicos, la invocación religiosa, y los aplausos cínicos y extemporáneas de una patria feliz envían a la muerte a un ejército de kamikazes sanitarios, que luchando día tras día, sin descanso, son carne de una pandemia de un enemigo invisible que ahoga la disidencia y la sociedad.

Salvador Illa.

Un gobierno que hace girar la rueda de la fortuna, empleando la neolengua monomarental de las supercontagiadoras Monteros, de un gobierno con mujeres, tan estultas como los feministas del gobierno con los que compiten en igualdad por quien dice más sandeces. "Ya existe un candidato a vacuna y seguramente tendremos más", dice el astronauta en las más recientes, un experto en virología. Todo un incentivo a la cultura del pelotazo mediático de los propagadores de la pandemia que hallan refugio en instituciones proclives a alimentar una falsa expectativa de superación de la pandemia en el corto plazo.

Estudios, informes y noticias sobre el fiasco español están en todas las cabeceras internacionales, Bloomberg, The Guardián, NYT y las televisiones, la alemana Deutsche Welle, la china CHNC, la europea Euronews, la americana CNN y cientos y cientos de cadenas del mundo de todos los países avisan sobre el modelo a no seguir. El silencio de los mercenarios en España exculpan al gobierno su esclavismo aplicando su mordaza y vendiéndose como la verdad del régimen, los delincuentes múltiples de Antena 3 de tan pingües beneficios, los esbirros que se cotizan, las televisiones públicas convertidas en altavoces del silencio de las mayorías, los cómplices de Tezanos, el Pravda de El Pais. La casa de papel para tejer la destrucción de una historia y una democracia. La paz de los cementerios a cargo de la funeraria monclovita. Todos desaparecerán cuando demandas sociales se abran paso a pesar de una judicatura comprada.

Por cada juez militante 10 se alzarán independientes ante la soberbia y cinismo de un gobierno canalla. Un gobierno que todos los días despacha decisiones con una impericia tal que el menos avisado advierte que son irracionales. No existe lógica que pueda entender semejante pleonasmo de errores, todos ellos bajo el paraguas de una mejora ilusoria de las condiciones de vida de los españoles.

Partimos de una quimera biológica, la inmunidad de la población, la política de Johnson hasta su contagio, de Trump, de Maduro y López Obrador, de Ortega. Que quienes superan en apariencia la enfermedad desarrollando anticuerpos queda inmunizados, una quimera contra de toda evidencia. Los pacientes del coronavirus, se reinfectan, y se desconoce si es por reactivación de un virus del que son huéspedes y transmisores, o si son nuevos infectados, y si en el futuro como pasa con otros coronavirus sufrirán su retorno estacional.

El gobierno no está preocupado por los muertos que resultan cada día de su gestión, sólo están preocupados porque los hospitales no se saturen. A este atajo de ganapanes, la muerte de su fuerza de trabajo, de sus sanitarios, y la muerte de los ciudadanos no les importa una miaja. Les debemos a todas las víctimas, les debemos por imperativo legal y moral, una querella criminal a instruir y juzgar por jueces que no se dejen manipular por una fiscalía que obedezca las consignas de sus mentores. Se suceden las disposiciones testamentarias para distraer recursos para procesar a Simón y otros cargos de Sanidad. La justicia es un trago amargo para los delincuentes y las penas de cárcel una malvasia para un pueblo sufriente.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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