19 de agosto de 2022
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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José Francisco Roldán

Sesgos inconscientes

/ Sesgos inconscientes.

Si algo es imprescindible para seguir avanzando es que los teóricos, hayan o no hecho algo, recojan en sus escritos todo lo experimentado por quienes abren caminos, inventan, en ocasiones, con mucho esfuerzo y tremendo sacrificio. En una sociedad tan compleja, los hay que viven de las penurias de otros, lo que no deja de ser una especie de parasitismo enriqueciéndose de las ideas sacando provecho, muchas veces, injusto.

En el comportamiento humano la variedad es una riqueza absoluta, a pesar de que debemos lidiar con personas complicadas, tóxicas y peligrosas, que muchas veces ocultan su condición hasta que les parece bien saltar a la yugular del prójimo para eliminarlo, incluso virtualmente. Estamos rodeados de merodeadores sociales esperando su oportunidad para apropiarse de lo más apetecible, que nunca suele significar renuncia.

Un buen porcentaje de personas va dejando en su camino toneladas de bondad y generosidad para que los demás puedan beneficiarse, pero sin admitir como correcto que sanguijuelas de toda condición alimenten su ego, currículum o bolsillo con los sacrificios ajenos. No debe ser difícil localizar a esa rémora que tanto daño está haciendo en organizaciones, instituciones y colectivos que tienen como misión ayudar sin exigir contraprestaciones regalando tiempo y recursos en ese empeño.

Los teóricos de la conducta han creado definiciones que recogen actos sobre los que nadie repara, pero es imprescindible su recopilación para que las siguientes generaciones puedan adquirir la formación necesaria, que supla una experiencia que deben ir acumulando progresivamente. La experiencia, como la cultura familiar y social, forja un depósito del saber, que va acomodándose en lo consciente. Los que tiene perfectamente armado su edificio de la consciencia tienen mucho adelantado frente a quienes tienen como objetivo prioritario manosear las mentes ajenas, proclives a la improvisación o seguimiento superficial de ideas construidas por otros, eso que llamamos opinión.

A pesar de contar con un consciente bien pertrechado, en muchas ocasiones, por pereza o comodidad, solemos reducir trámites mentales para comportarnos de manera inconsciente, de ahí las técnicas ideológicas que pretenden manipular sentimientos o sensaciones como destellos inconexos. Cuanto menos ordenado tengamos el interior más sencillo será tocar nuestro inconsciente. Los teóricos llaman a estos modos irreflexivos de actuar sesgos inconscientes. Una materia que se ha puesto de moda cuando más hace falta el adoctrinamiento, auténtica asignatura urgente que nos quieren impregnar mediante la reiteración de mantras, comentarios, eslóganes y campañas de propaganda.

Si una legión de adeptos repite una monserga falsa, al final, y lentamente, conseguirá que la mayoría asuma ese error o manipulación como algo contrastado. El sesgo inconsciente se va apoderando de la consciencia, si la había, o dirigirá nuestro modo de ser conforme dicte el grupo de poder que lo pretenda. Para desmontar una cultura determinada, que se ha conformado a base de la experiencia o las intromisiones ideológicas, sociales y religiosas, no hay más remedio que actuar sobre los sesgos inconscientes. No siempre es negativo ese modo de cambiar el status quo, todo lo contrario, pero se reclama cierta sabiduría y constancia para dejar que los acontecimientos vayan asentándose sin precipitación.

El problema es la imperiosa necesidad de cambiar por encima de todo para imponer por decreto o presión social impostada un modo de vida determinado. Lo mismo que se pretende influir sobre los sesgos inconscientes desde el poder político imperante habrá que estar atentos para ofrecer resistencia cuando consideremos que se trata de una absoluta manipulación social desde minorías muy activas, que buscan imponer sus dictados con desprecio a otros modos de pensar o comportarse. Debemos enfrentarnos y combatir a los que pretenden imponernos el modo de matar sobre cualquier otra alternativa para que continúe la vida. Si no hay análisis ganarán los peores sesgos inconscientes.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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