23 de septiembre de 2020
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Lucio Séneca

Hijos de Esparta

La ministra Celáa.
La ministra Celáa.

¿De quién son los hijos? Esta pregunta que hace unos días puso en circulación el actual Gobierno Progresista (socialistas tahúres y comunistas maduros) y que con celeridad y desparpajo respondió la Ministra de Educación, la Señora Celáa, "los hijos no son de los padres", hizo que se despertara mi curiosidad y me adentrase por las páginas de la Historia en busca de respuestas y aseguro que he encontrado cosas y situaciones curiosísimas. Aunque ninguna, tal vez, como la de Esparta, la ciudad-estado que dominó la Grecia clásica antes que Atenas por su poderío militar.

Según he podido leer en una gran novela de Píndaro los espartanos basaron su fuerza en la educación de sus hijos y llegaron a regirse por el "Sistema Educativo" más riguroso del mundo conocido. Bueno, en realidad fueron dos: uno, con el que formaban y educaban a los hijos de los hombres libres y otro el que empleaban para los hijos de los esclavos. Pero, leamos a Píndaro:

 "Señor -pregunta el Príncipe Paris de visita en Esparta al Rey Menelao- me ha llamado la atención el aspecto físico de los hombres de vuestra Guardia, son verdaderos atletas y enormemente fuertes.

¡Ah, sí, Paris, eso es verdad! Son verdaderos atletas, pero no distintos a los demás jóvenes espartanos, nuestros jóvenes, todos, son fuertes, tal vez por el entrenamiento y la formación militar que reciben desde los 7 años hasta los 20 en los Centros de Educación del Estado... porque habéis de saber que los hijos de los espartanos son propiedad del Estado entre esas edades. Y como tales son instruidos por maestros y expertos dependientes del Estado.

¿Y los padres, Majestad?

¿Los padres? Los padres espartanos sólo tenemos una misión. Traer al mundo hijos sanos como la madre y fuertes como el padre. Porque aquellos niños que no nazcan sanos son llevados al Monte de la Muerte

¿Al Monte de la Muerte? Señor, no entiendo.

Sí, al Monte Taigeto, el más alto de Esparta. Le llamamos el Monte de la Muerte porque desde su pico más alto son arrojados al vacío los niños que hayan nacido con algún defecto físico o con alguna malformación o demasiado débiles.

¿Y quién decide si los niños están sanos y son fuertes?

El Consejo de la Gerusia, los “Éforos”, los que tienen la obligación de vigilar la pureza de la raza y el cumplimiento de las Leyes. Esparta no puede permitirse el lujo de tener hijos que no puedan ser buenos soldados. Así hemos llegado hasta aquí.

En el mundo que vivimos, querido Príncipe Paris, sólo supervive el fuerte y exactamente igual ocurre con los pueblos. Esparta comenzó a ser grande, cuando los pueblos vecinos comenzaron a temerla...

Perdonadme, Majestad, pero esa selección es cruel.

Más cruel es que los espartanos y sus hijos puedan ser diezmados por los enemigos o vendidos como esclavos.

¿Y por qué el Estado y no los padres?

¡Ay!, Paris, los padres, sobre todo las madres, son débiles con sus hijos e incapaces de educarlos duramente. A pesar de eso se les permite que cuiden de ellos hasta los 7 años, aunque en ese tiempo tienen que enseñarles a vencer el miedo y a familiarizarse con la sangre y la muerte. Un niño espartano no puede llorar, no puede sentir dolor, no puede tener miedo a la oscuridad y tiene que aprender a comer cualquier comida o incluso a no comer o beber. Tiene que aprender a dominar su cuerpo y a soportar cualquier castigo físico.

¿Ni a amar? –y el Príncipe no pudo evitar que su mirada se clavase en los ojos de la Reina Helena, en los que intuyó ver un rechazo a lo que estaba diciendo el Rey.

¿Y de qué sirve el amor si caes esclavo o te venden al mejor comprador?... Y eso es lo que Esparta no quiere para sus hijos. La esclavitud es el mayor castigo que nos envían los Dioses. La muerte es más llevadera que la esclavitud.

¿Y cuándo pasan los niños supervivientes del Monte de la Muerte al Estado?

A partir de los 7 años y si supera la segunda prueba a que serán sometidos por los “Éforos” antes de pasar a los Centros de formación del Agagé, nuestro sistema educativo. Porque en el propio hogar, y ante la propia madre, el niño tiene que demostrar que por encima de todo valora el honor, que es capaz de matar a otro niño sin inmutarse y que obedecerá cualquier orden que se le dé, la disciplina es ley para el espartano. Sólo si supera estas pruebas pasa a ser propiedad del Estado.

¿Y en caso contrario, si el niño no supera la prueba?

Eso sería el mayor deshonor que puede caer sobre una madre y su familia... Porque entonces para la criatura sólo quedan dos caminos, el Taigeto o la expulsión de la familia y la esclavitud".

La ministra Celáa.

Pero, más curioso (y más salvaje) era el sistema empleado para formar a los hijos de los esclavos, comenzando por su nacimiento. Veamos cómo eran y funcionaban las "fábricas de producción de soldados" según lo cuenta Píndaro:

"No te lo puedes creer -le dice el Príncipe Eneas a su hermano el Príncipe Paris-. Me han llevado a visitar el Templo de Artemisa y he descubierto que el famoso templo en realidad es una fábrica de producción de soldados.

¿Qué es eso, qué estás diciendo, Eneas?

Es algo increíble, Paris. Es verdad que el templo, que está situado en la otra cara del Taigeto, la cara de la Vida y un lugar de ensueño, no tiene nada que envidiar al Partenón de Atenas, pero lo increíble no es eso, lo increíble es lo que allí sucede.

¿Y qué sucede?, me estás intrigando.

¡Ay, hermano!. Verás, según nos ha contado el Ministro de lo Social que nos acompañaba, y según hemos podido comprobar nosotros mismos, el Templo, además de servir de lugar de sacrificios, se utiliza para que los jóvenes Ilotas, chicos y chicas, se encuentren allí con el único fin de procrear. Al parecer Esparta necesitaba y sigue necesitando más soldados de los que pueden salir de la Aristocracia y de los ricos y ya desde tiempos de Teopompo, al cumplir los 14 años a cada hijo de esclavo se le asigna una hija de otro esclavo y cuando llega la “Kryteia” son llevados al Templo para que hagan el amor con el único fin de que nazcan niños sanos y fuertes. Según hemos podido ver con nuestros ojos, porque hoy era día de reunión, en el Templo hay espacio para cincuenta parejas... Y allí vigilados por las sacerdotisas de Artemisa se entregan a la procreación. Las niñas o las jóvenes, porque a las “Kryteias” tienen que entregarse hasta los 30 años. Tienen que ser vírgenes o haber sido ya madres.

¡Qué barbaridad!

Pues, todavía hay más, porque después de pasar el día de la “Kryteia” por el Templo las sacerdotisas llevan el control y al mes siguiente las mismas parejas tienen que volver al mismo lugar para hacer de nuevo el amor, si la mujer no se ha quedado embarazada... Y tienen que repetir hasta que la semilla del varón haya fructificado y... ¡Ay de las mujeres que no se queden embarazadas! Porque Esparta considera que una mujer que no puede tener hijos no puede vivir y es arrojada porel Taigeto.

Pero, si son ilotas, esclavos, no lo entiendo.

Pues es fácil de entender, Paris. Esparta necesita soldados porque siempre ha estado en guerra y, según ellos, cualquier hombre que sea un buen soldado aunque sea esclavo, puede luchar.

Sea, que las mujeres, en realidad, son meras “productoras de soldados”

Sí, así es, pero no creas que los niños Ilotas toman eso como un castigo, al contrario, y esta tarde hemos podido comprobarlo... Los jóvenes consideran la “Kryteia” como una fiesta y no como un castigo. Eso sí, en cuanto nacen las criaturas y son supervisadas por los “Éforos”, pasan a pertenecer al Estado, menos aquellos, claro está que no pasan el examen y son arrojados por el Taigeto”.

¡Dios, Dios!... Hasta miedo me da pensar que la Ministra Celáa y el Gobierno de Progreso socialista comunista lean este artículo y conozcan los sistemas educativos de aquella Esparta... porque D. Pedro Sánchez con tal de seguir en la Moncloa es capaz de implantar en España el "Agagé" de los espartanos. Ya saben que para el Rey Eteocles " a cualquier precio el Poder jamás es caro".

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