27 de mayo de 2024
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Máximo González

A más competencias cedidas, menos Ministerios necesarios, ¿no?

/ Sala del Consejo de Ministros.

Cuando una empresa intenta optimizar sus resultados, procura reducir los gastos para producir mínimamente lo mismo con el fin de poderse mantener, conservar los puestos de trabajo de sus empleados y atender todas sus obligaciones.

Con la ley de la proporcionalidad en la mano, si una empresa “descentraliza” sus áreas productivas y de control hacia otras sucursales, ya no necesitará “tanto control ni tanto personal ni tanta infraestructura” en la central mencionada al haber derivado parte de su cometido hacia sus otras sedes. Por ello, aparentemente, donde deberán aumentarse recursos será en las sedes y no en la central en cuestión o al menos así y a groso modo, debería interpretarse más o menos.

En el caso del gobierno actual recién creado, que se ha comprometido a cumplir con todos los partidos con los que ha suscrito unos compromisos escritos y publicados de cesiones solicitadas por ellos (no negociadas) dejando al Estado español casi sin competencias a controlar como si de una empresa privada se tratara, debería reducir proporcionalmente el número de ministerios y por lo tanto los gastos de todos los españoles masculinos y femeninos para repartir por orden de igualdad sus beneficios entre ellos y ellas.

Pero..., ¿qué pasa amigos y amigas? Pues que parece ser que esto no ocurre ni ocurrirá por lo que entonces deberíamos preguntarnos: ¿Quién controla al controlador? En el caso de una empresa privada, los accionistas pueden solicitar una auditoria con cargo a la empresa, por cierto, con el fin de evaluar y/o conocer la veracidad de los resultados expuestos por los administradores ante ellos para aprobar y/o censurar las cuentas con los resultados presentados.

La realidad de la vida y del día a día, nos supera a todos porque, así como la globalización del mundo en la que muchos países están incluidos y a la que los que no lo están deben intentar incorporarse con el tiempo para una mejor protección y desarrollo futuros de sus respectivos países, todos están expuestos como las variaciones del valor de la bolsa y por lo tanto del dinero imprescindible para la supervivencia individual a cualquier incidencia mundial que lo altere en cualquier momento.

Cuando se produce una catástrofe en una zona concreta, la Comunidad correspondiente intenta superarla con sus propios medios y al no ser suficientes por lo general, la catástrofe dura más de la cuenta al no ser una competencia Estatal, sino comunitaria. En cambio, cuando se produce por ejemplo una pandemia como la sufrida años atrás, la competencia en Sanidad era Estatal y de esa manera pudo el Estado, gracias a la globalización, utilizar los conocimientos y recursos de esa globalización para luchar con más eficacia contra esa lacra.

Esto es uno de los muchos ejemplos que se pueden poner como podríamos comentar los famosos incendios, inundaciones, terremotos, nevadas, sequías, plagas, etc., pero dejando siempre claro que hay determinadas competencias en un Estado que nunca deberían transferirse completamente a las comunidades siendo la primera de ellas la “Educación” ya que de ello depende el que los niños y jóvenes del futuro afronten de una forma igualitaria primero, el conocimiento de su país. Segundo, el conocimiento básico de su lengua materna y tercero y más relevante el tener las puertas abiertas a otros pueblos próximos en los que poder desarrollarse en todas sus facetas personales y profesionales libremente y en igualdad de conocimientos, reconocimientos y oportunidades.

¿Qué dirían de nosotros los que tanto hicieron por la unificación de nuestro país y los que incluso dieron su vida por la defensa de la igualdad, el respeto y la libertad de todos nosotros y nosotras buscando con ello un mejor futuro para las generaciones venideras?

¿Es esto que estamos viviendo hoy en día lo que realmente buscaban por ejemplo los “Padres de la Constitución Española" en las trasnochadas veladas a golpe de cigarrillos, cafés, quebraderos de cabeza por la búsqueda de soluciones con cesiones por todas las partes, además del alejamiento de sus familiares cuando tras muchas jornadas terminaron de redactarla?

Las leyes son para cumplirlas, no para interpretarlas. Porque si esto fuera así, al no ser todos los criterios iguales por ser todos y todas diferentes en la forma de ver las cosas, entraríamos en el juego del “amiguismo” y/o de la “conveniencia” a favor y/o en contra de “fulano o mengano” y nos cargaríamos el Estado de Derecho en el que nos encontramos y por el que tanto se luchó por conseguir años atrás.

Y aun queriendo ser optimista y apostando por una descentralización parcial que ya España es uno de los países europeos más descentralizados, ¿quién se ocupa de que las leyes se cumplan por ejemplo en la Educación, vigilando que los futuros niños no sean “apadrinados” en una lengua no materna y oficial que les impida en un futuro relacionarse incluso con sus vecinos?

Cuando yo era joven y jugaba al fútbol, recuerdo que una vez un entrenador que yo tuve me dijo en un partido que íbamos a jugar: “Hoy vas a dedicarte, no a jugar, sino a no dejar hacerlo a un jugador contrario”; “Vas a seguirle allá donde vaya y no le dejes tocar bola” y así fue; yo no jugué porque hice la labor “sucia y destructiva” de impedir a un contrario jugar al fútbol ese día aunque seguía la estrategia y las instrucciones de quien me mandaba, que no era ni más ni menos que mi entrenador.

No recuerdo la verdad si ganamos o perdimos el partido, pero no me quedaba más remedio que seguir sus instrucciones pues, aunque yo no estaba de acuerdo con la decisión de mi entrenador, si no lo hacía, me quedaba fuera del equipo y me iba al banquillo y yo lo que quería era jugar.

Aquí ocurre algo parecido: Se han buscado “Arietes” para que hagan la labor de “plantar cara” en algunos casos al rival “no facilitando con ello” a la oposición las posibles opciones necesarias para la alternancia política de nuestro país como así se hizo siempre en el pasado más reciente.

Las familias españolas están “enseñando” a sus hijos y a su entorno la “austeridad” en sus casas obligadas por la situación de crisis económica actual y a ser previsores de la que posiblemente nos llegue a no mucho tardar. Lástima que el Gobierno que nos dirige no predique con el mismo ejemplo reduciendo gastos ministeriales y de otra índole, no sea un poquito más “humano y sensible” y por el contrario siga exigiendo “sacrificios” a los más necesitados a diario y a los que intenta “contentar” con someros estímulos económicos poco productivos empobreciendo con ello y de paso el futuro de nuestro país.

Una sociedad subvencionada, no es una sociedad productiva y el país necesita empleadores, empleadoras, empleados y empleadas con ganas de conseguir metas con su esfuerzo para preservar con ello las futuras pensiones de sus descendientes y del resto de la sociedad por solidaridad, igualdad y libertad y por lo tanto, por su propia “supervivencia”.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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