01 de agosto de 2021
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EDICIÓN VERANO
Patio de columnas

Patio de columnas

Máximo González

Reconocimiento Real por el 23F

Suárez y el Rey Juan Carlos I.
Suárez y el Rey Juan Carlos I.

Tras la muerte del dictador Francisco Franco y tras la designación por éste de D. Juan Carlos I como futuro Rey de España, se abría en nuestro país un futuro incierto, lleno de dificultades que había que sortear de forma inmediata.

Lo primero que hizo D. Juan Carlos, que hay que recordarlo para quien no lo sepa, es que tuvo en su mano la posibilidad de continuar con la dictadura militar que existía anteriormente, o por lo contrario, abrir el camino incierto de la apertura de nuestro país hacia el mundo e instalar la democracia como los demás países de nuestro entorno, legalizando partidos políticos, incluido el Partido Comunista dirigido por Santiago Carrillo y Dolores Ibárruri, más conocida como “La Pasionaria”.

Para esa labor, nombró como Presidente del Gobierno a D. Adolfo Suárez, muy joven aún y descendiente del “Movimiento”, quien entendió perfectamente, en sintonía con el nuevo Rey, lo que nuestro país necesitaba y quería, que no era ni más ni menos que dejar atrás 40 años de Dictadura Franquista y sobre todo, de rencor, llanto y dolor por ambos lados, tras la Guerra Civil Española que tanto sufrimiento creó. De esta manera, se pasó de una Dictadura a un Estado Democrático, de una forma ejemplar ante el mundo.

La situación de España era muy crítica a nivel político, social y económico, pues no olvidemos que la banda terrorista ETA no paraba de cometer atentados un día sí y otro también, derramando sangre y dolor en todas las esferas de la sociedad sin dar tregua ni pausa  e intentando imponer a las bravas, lo que hoy en día y tras 40 años de democracia, están consiguiendo en las urnas sin pegar ni un tiro. Lástima que sus dirigentes no entendieran antes que no hacía falta “quitar” la vida a nadie para intentar “democráticamente” defender sus ideas en las urnas y así conseguir el “poder” que anhelaban y que ahora tienen.

 No debemos olvidar “nunca”, que ETA, con su actitud y el seguidismo de muchos, provocó la muerte de casi 1.000 personas entre políticos, militares, ciudadanos y niños, además de mutilados y afectados psicológicamente para toda la vida. Demasiadas vidas destrozadas por una sinrazón que muchos quieren olvidar como si nada hubiera pasado y la historia, nuestra historia,  para que no vuelva a repetirse, no debe ser olvidada.

Tras cinco años de democracia y habiendo dimitido Adolfo Suárez debido a las luchas internas de su partido UCD y a la situación económica del mundo por la subida del petróleo, el Congreso de los Diputados debatía el 23 de febrero de 1981, el nombramiento de su sustituto D. Leopoldo Calvo Sotelo, cuando irrumpió en el Congreso el Teniente Coronel Tejero con pistola en mano disparando al aire y haciendo que todos los diputados se echaran al suelo a excepción del propio Adolfo Suárez y del Teniente General Gutiérrez Mellado al que zarandearon según las propias imágenes de la cámara de TV que se quedó abierta y que no apagaron los golpistas.

El teniente coronel Tejero el 23 F.

También la Radio se quedó abierta y pudo escucharse todo lo que allí se decía hasta que bien entrada la noche y tras las gestiones oportunas del Rey Juan Carlos con todos los generales Armada, Milán del Bosch y otros tantos colaboradores, apareció en la Televisión con el uniforme de Capitán General de todos los ejércitos y ordenó a todos que desistieran de su intentona y volvieran a sus cuarteles, cosa que fue produciéndose poco a poco, superándose así ese intento de “derrocar” la tierna y casi recién estrenada democracia en España.

Así quedó el intento de Golpe Militar, en un “intento”, gracias a la labor del que hoy no está en el país para el que gobernó esos 40 años, por el “desagradecimiento, olvido y falta de reconocimiento” de los que se han aprovechado y siguen aprovechándose de las Instituciones creadas por él, de las que viven muy holgadamente  y a las que no ponen ningún obstáculo en recibir sus prebendas.  No contentos con esto, algunos no paran de  “jalear” continuamente el intento de “otro Golpe de Estado” a la chita callando intentando desestabilizar lo logrado con el esfuerzo de todas las fuerzas políticas de distinta ideología anteriores.

El Rey Juan Carlos I, debería estar hoy en el Congreso de los Diputados, disfrutando de su obra, más que muchos de los allí presentes, por reconocimiento, por agradecimiento y por justicia, esa justicia que no se le quiere dar a una persona que, como muchos otros, haya podido cometer errores personales como no declarar un dinero que le regalaron por conseguir obras para nuestro país, no un dinero robado a nadie como han hecho otros y a los que no se les ha condenado ni “obligado” a abandonar su hogar, su familia y su país.

A él, que no está imputado en ningún proceso judicial, se le debería valorar “su obra” y esa obra, es la que nos ha permitido a todos los españoles disfrutar de la democracia que hoy tenemos y de la que nos deberíamos sentir orgullosos sin  excepción.

Los ingratos, se auto descalifican solos y la mayor prueba es que hoy en el Congreso de los Diputados todos los partidos nacionalistas van a boicotear el “acto incompleto” de homenajear esos 40 años del intento de Golpe de Estado del 23 F de 1981. Se considera un “acto incompleto”, porque la figura principal de esta obra NO ESTA PRESENTE y esa figura es la de D. Juan Carlos I  y eso es algo que las autoridades de este país no deberían haber permitido, costase lo que costase.

Ya dice el refrán español: “Es de bien nacidos, ser agradecidos”, pero aquí, en España, por ese complejo de inferioridad que aún tenemos, somos incapaces de “ponernos en nuestro sitio” y valorar, defender  y presumir de las cosas buenas que hemos hecho a lo largo de nuestra historia, esa historia que más de uno quiere amoldar a su conveniencia en el día de hoy.

¿Cómo es posible que políticos que no han hecho nada en su vida para conseguir la mayor parte de lo que existe hoy día en España en cuanto a trabajo, tolerancia, libertad, derechos y justicia perfeccionados todos ellos  poco a poco y entre todos, censuren sin piedad a quien les ha permitido llegar hasta donde se encuentran  ahora y disfruten de todos los beneficios conseguidos por las Instituciones anteriores?

Esto es como el refrán español que dice: “Cría cuervos y te sacarán los ojos” y eso es exactamente lo que está ocurriendo con el impulsor de la Democracia en España tras la Dictadura de Francisco  Franco,  D. Juan Carlos I al que toda la sociedad española le debería estar agradecido a pesar de sus errores personales por su obra realizada.

A ver si los errores personales ocasionados por los que están disfrutando “su obra”, los pagan de la misma manera y obtienen el mismo rechazo de parte de la injusta sociedad que les sigue y les perdona “sus desmanes”.

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