19 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Lucio Séneca

La marcha de la ‘Diada’

El año pasado, con motivo de la “Diada”, escribí el artículo que me complace reproducir este año, porque el problema catalán sigue igual, o incluso peor. Porque este año van a tener como bandera la Sentencia del Supremo sobre los presos por rebeldía. Si Luther King levantara la cabeza seguro que no aplaudía al Presidente Torra. Así que lean.

En el discurso que pronunció el día 4 el presidente Torra abriendo el curso político en Cataluña dejó caer varias perlas (unas previstas y anunciadas y otras no), entre ellas la mención que hizo de la marcha histórica que presidió el líder negro Martin Luther King en 1963. Ciertamente fue una sorpresa, porque no hay nada más contrario al Procés que dirigen Puigdemont y Torra que los objetivos de la marcha sobre Washington. Aunque no debe sorprender porque en realidad todo su discurso fue un desvarío (según la RAE: «Estado de alteración mental, generalmente provocado por una enfermedad o un estado pasional, en el que se dicen o se hacen cosas incoherentes y se sufren alucinaciones»). Como de desvarío hay que calificar todo lo que viene diciendo el señor Torra desde que fue elegido President de la Generalitat. Pero antes de seguir hay que recordarle al President, por delegación del huído de Bruselas, lo que fue el histórico discurso de Luther King y el significado de aquella marcha.

La Marcha sobre Washington fue una gran manifestación (entre 200.000 y 300.000 personas, 2.000 autobuses, 22 trenes y 10 aviones) que tuvo lugar el 28 de agosto de 1963 (el presidente Kennedy moriría asesinado tres meses después). El lema que fijaron los organizadores y que portaban los manifestantes era bien sencillo, «Libertad, Igualdad, Justicia y Paz», y fue el día que Luther King pronunció el famoso discurso que pasaría a la Historia: «Yo tengo un sueño».

¿Soñaba Luther King volver a las andadas y declarar otra vez la independencia del Sur de los Estados Unidos, que provocó la Guerra Civil? ¿Pretendía cambiar la forma del Estado y cambiar la Constitución? ¿Aspiraba a ocupar el Gobierno para acabar con los blancos y darle todo el poder a los negros?... ¡Dios, el propio Luther King se habría enfrentado a quien defendiese esos desvaríos! Porque aquel gran hombre y los que lo seguían solo aspiraban a poner el fin definitivo y real a la esclavitud y conseguir que los negros y los blancos pudieran convivir o conllevarse como seres humanos y vivir en paz. Veamos en síntesis ese discurso:

 "Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país...  (…) Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño "americano".Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: "Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales".

Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad. Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia. Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos…”.

Señor Torra, yo le sugiero que se lea bien el discurso de Luther King, ya que si de verdad lo pone como ejemplo usted debería ser el primero en defender sus objetivos. Le aseguro que si, por un milagro, Luther King ocupase su puesto de President de la Generalitat en la Diada de este año seguro que no se dirigiría solo a los suyos, sino que trataría de que en la Plaza de Cataluña y en todas las calles de Barcelona estuviesen juntos, incluso con sus manos unidas, los independentistas y los constitucionales. Libertad, Igualdad, Justicia y Paz.

Mientras usted no consiga acabar con la división que hoy vive Cataluña por culpa de ustedes, por favor ni se le ocurra nombrar a Martin Luther King. Mientras que usted olvide a los millones de catalanes que no están por su independencia, ni se le ocurra nombrar a Martin Luther King. Mientras usted siga llenando las calles y plazas catalanas con los provocadores lazos amarillos de la división ni se le ocurra nombrar a Martin Luther King. Mientras usted no evite que las familias se dividan, que las amistades se rompan y que los niños se peleen en clase por no ser independentistas ni se le ocurra nombrar a Martin Luther King... ¡aquel gran hombre que dio su vida por conseguir que blancos y negros, negros y blancos, pudieran convivir sin odios y con los mismos derechos y las mismas libertades!.

Señor Torra, si el huído de Bruselas está luchando por hacer de la Diada de este año la «Diada de la Ruptura», luche usted porque sea la «Diada de la Reunificación y la Concordia» y entonces se habrá ganado hasta el honor de hablar de Martin Luther King. De la otra perla que usted dejó caer en su discurso de apertura («no quiero que haya vencedores ni vencidos») hablaremos otro día.

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