05 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Elsa Martínez

Garabandal existe

No soy ni he sido nunca practicante de la Iglesia Católica, y si suelo tener una visión bastante critica de su funcionamiento como jerarquía a lo largo de la Historia. No soy, ni creo que seré, practicante católica, pero si cristiana, esto lo tengo a gala y a quien no le guste me importa literalmente un bledo. Cristiana de base, de las que cree en los principios de un alma colectiva y un Dios benevolente y bueno que nos acoge cada día que nos levantamos…esta semana he asistido, entre mil líos a una verdadera sorpresa que no esperaba. Por casualidad y gracias a una gran diseñadora y amiga, Josefa Fernandez, que es precisamente de San Sebastián de Garabandal (Cantabria) conocí un episodio absolutamente impresionante; una de esas oportunidades para darte cuenta de que no siempre lo sabes casi todo, es más, hay mucho mucho mucho que aprender cada día.

Y esa ha sido la ocasión que me ha brindado ir a conocer de primera mano una historia que resume lo mejor de la belleza humana, la conexión con el alma y por otro lado la fealdad del poder siempre, de ese poder que se ejerce para evitar precisamente la revolucion de lo incontrolado. El acto, cambiado por presión del Obispado de Cantabria y de la Curia española, contra la voluntad de los organizadores y contra todo, fue multitudinario. La primera sorpresa al llegar finalmente al Club de Tiro de Somontes fue la inmensa cola de gente corriente que esperaba poder entrar a un acto abarrotado. En la cola gente joven, señoras de toda la vida y familias con sus hijos que esperaban poder escuchar. Me volví a quedar sorprendida cuando escucho a Belén Junco, directora adjunta del Hola e hija de la increíble Doña Mercedes, moderando la mesa y amadrinando con coraje un evento que ha contrariado a muchos de la tradicional jerarquía eclesiástica. Valiente y leal a su causa, como siempre ha sido, presentó a Jorge Fernandez, exministro, y una mesa en la que estaban entre otros Jose Manuel Diez Gonzalez, testigo presencial de aquellos días, cuando las niñas (Conchita, Mari Cruz, Loli y Jacinta) tuvieron las innumerables visiones y apariciones de la Virgen de Garabandal, que revolucionaron el año 1961 y convirtieron el pueblo cántabro en un lugar de peregrinación masiva.

Por encima de todo lo que vi, escuché y pude sentir de una audiencia entregada y sobre todo enamorada de la historia tan bella y palpable en sus ojos, el trasfondo de este precioso capitulo abierto, más que nunca, de nuestra historia es brutal. Hoy leía escribiendo esta columna un artículo que literalmente reza: El Portazo de la Iglesia al exministro Jorge Fernandez Diaz, Apóstol de Garabandal” en un diario católico llamado INFOVATICANA. Bien una vez más, la historia de la Iglesia Católica, pese a tener un líder ahora como el Papa Francisco (el más abierto y diáfano desde el malogrado Juan Pablo I) demuestra como siempre un inmovilismo jerárquico y anacrónico que permanentemente evita poder reconocer todo lo que no cree controlar. Por desgracia, lo que yo vi fue una grandísima concentración de cristianos, católicos y también devotos de Garabandal, creyendo como aquellos cristianos de las catacumbas pese a todos los impedimentos… Vi gente volcada con el corazón, poniendo su alma al servicio de su creencia, de su voluntad, de su fe, y luchando contra viento y marea por defenderla.

Y esto, esta marea de fuerza colectiva siempre resulta imparable y así creo que va a ser. Sali del acto muy convencida de que la Fe mueve verdaderas montañas, y desde luego, de que Garabandal (que no conocía antes) es ya en si mismo un milagro. Lo investiguen o no, lo quieran reconocer o no, el efecto sobre los que nunca dejaran de creer en ellas (en cuatro niñas que sufrieron muchísimo por sus encuentros y los miles de apariciones que protagonizaron en una España convulsa y pendiente de la aldea cántabra) es imparable.

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