18 de septiembre de 2020
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Paco de Domingo

La “croqueta” destronada

Nunca el esplendor, antesala de la gloria, acompañó con tanta presencia a los responsables de las artes culinarias de la alta cocina española en los diferentes certámenes y cuidadas catalogaciones llevadas a efecto por los exigentes expertos evaluadores, acreditadores de la calidad y bondades de las casas de comidas de gran ringorrango que alimentan el prestigio de cocineros nacionales.

Y el plato estrella, aunque no figure en la afamada y prestigiosa guía con nombre de neumático, que se encuentra en boca de todos últimamente es el famoso emparedado asturiano rebozado sometido a fritura de alta temperatura, con gran aceptación popular, apodado como cachopo. Pero no porque estén en tela de juicio sus principios organolépticos y su trazabilidad en el mercado, sino gracias al auto-entronizado César Román Viruete por alias el “Rey del Cachopo” supuesto autor de diferentes delitos económicos y otro bañado en sangre.   

Una vez más, no hay peor cuña que de la misma madera. Después de la gloriosa trayectoria deportiva del <Chopo> de Zarautz bajo palos, bajo el palio del dictador de los Caídos, y los pesados “ de bocacha a la altura de la vista” cabe encajar la figura del monarca del Cachopo; ¡Y qué mejor lugar que en la capital del reino! donde levantó su pequeño imperio ´restaurantil´, si bien, a diferencia del espigado guardameta, lo único real de este asturianín nada espindargu es que tampoco tenía altura de miras morales.

El rey de la asturiana “croqueta” (según opinión de Ferrán Adrià, fuera de la e-bulli-ción de sus fogones,) ha empañado el espejo en el que veía crecer las fechorías urdidas contra sus socios y proveedores, teniendo buena madera de estafador allá donde la haya.

El “Rey del Cachopo” se coronó a sí mismo viviendo en una burbuja de fantasías que alcanzó tanto peso delictivo –presuntamente- que ha acabado por explotarle en la cara; y el gas metano de su interior no ha hecho más que empezar a expandirse, con consecuencias aún por determinar policial y judicialmente.

Cambió el trono de la gastronomía por el altar del disfraz modificando su aspecto: adelgazamiento… (más que respiro), holganza capilar facial y ´arguiñana´ txapela (Eva). Dentro del entramado de su nuevo look no ha quedado acreditado el uso de alzas, que tu figura realzan, para despistar a los sabuesos de uniforme en busca de fructíferas pistas. Un gigante, en este caso más bien cabezudo, con pies de barro hundido en el fango del engaño e indiciariamente en un charco con tintes sanguinos que el luminol de la justicia alcanzará a desentrañar a través de las pesquisas de los investigadores.

Al destronado rey se le atribuye la facultad de haber practicado el noble arte del matarife y de la disección anatómica –no exento de cierta pericia en la praxis-, ejerciendo como tal en alguna peculiar sala de despiece con Heidi, su última compañera, facturándole en una maleta de tan sólo viaje de ida.

Que Dios la acoja en su seno: los suyos, estaban eviscerados

Paco de Domingo

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