09 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Pilar Redondo

El silencio marca sus huellas

Encuentro Internacional de escritores y creadores en Moguer. Casa Natal de Juan Ramón Jiménez. Al fondo un busto del Premio Nobel y una foto de Platero. Cuando el virus aún no había hecho acto de presencia en nuestras vidas.
Encuentro Internacional de escritores y creadores en Moguer. Casa Natal de Juan Ramón Jiménez. Al fondo un busto del Premio Nobel y una foto de Platero. Cuando el virus aún no había hecho acto de presencia en nuestras vidas.

Escribo en la ceniza que alberga las secuelas de la herida decapitada que ve como se desnuda la música del silencio.
Tallado sobre las nubes el errante y profundo abismo que me acompaña todos los días y que marca las huellas del deshilvanado silencio.

El día 29 de mayo de 1958 falleció Juan Ramón Jiménez y comenzó, como dice su magnífico poema "El viaje definitivo" hacia la inmotalidad.

Creó su mundo propio, tan particular, posee muchas claves de la literatura universal. Construye su realidad desde el ritmo de las palabras que hacen que la lectura sea un lugar para reflexionar.
Colma sus escritos de personalidad y eleva su voz poética al mundo.

Sus textos, algunos en primera persona cuentan su historia, aparecen referencias a su vida, y una concepción certera de lo que la literatura significaba para él.
En ocasiones la esencia que constituye al autor, se le atraviesa la inherente contradicción que enfrenta al hombre y al escritor.
Como dos fuerzas magnéticas son los dos polos del mismo eje intelectual, que en algunas ocasiones se repelen.

Genio, es una palabra de sólo dos sílabas, pero muy significativa, y se adapta magníficamente como una segunda piel a cada una de las palabras de nuestro Premio Nobel.
Es uno de los escritores más incomparables del siglo XX. Concebía la escritura como fidelidad, entrega. Y la suya posee una extraña capacidad de transformación, indolora e irreversible.

La memoria como refugio y salvación.
Algunos de sus poemas son muestra de la eterna vigencia de los clásicos.
Poesía emocional, suprema y máxima expresión, crea espacios de intimidad. Entrar con la imaginación en cada letra y erigirlas como protagonistas.
Versos que son lugares de meditación. Como creador buscó el aspecto más puro de la verdad.

La poética carnalidad del alma abierta de la poesía capta el temblor del instante ganándole la partida al destino.

Más allá del tiempo la oscuridad huérfana acuna consonantes y vocales que intentan dejar atrás el pasado, conversando con las cicatrices que son para siempre.

Una parte indisociable de su vida es Zenobia Camprubí, una gran mujer, que prefirió ocupar un segundo plano, en la sombra y ayudar a Juan Ramón para que él brillase aún más.

Erudición y sapiencia son inherentes a Juan Ramón.

Su obra cumbre, Platero y yo, es una pieza fundamental en el puzzle de su vida, y de ella habla con tremenda sinceridad en este libro que dialoga.
Esta historia nos ofrece la posibilidad de conocer los pasajes literarios y la geografía de Moguer que recorrieron los personajes.
La vivacidad de Platero resulta muy brillante. El tono envolvente y el ritmo convierten a la narración en un relato que no se puede dejar.
Platero es una provechosa conjunción de historia, memoria y literatura.

Explora el camino de la creación mediante los protagonistas ligados a su entorno.
La coherencia interna de la estructura del libro es admirable.

 En ocasiones parece que nace de los recuerdos del autor, que pasó su infancia en ese bello pueblo onubense, rodeado de familiares y amigos.
Tenemos que abordarlo con la distancia reflexiva que aporta el paso del tiempo.

Este libro que en principio parece para niños, en algunas partes es una denuncia social de diferentes situaciones.
Es una especie de viaje interior que rememora su vida junto a muchos de los personajes ahí representados.

Desprende una cautivadora y oculta magia en el lenguaje, que nos muestra con convicción y tenacidad y que da vida a diferentes formas de la escritura del yo.

Explora el camino de la literatura.

Su pueblo natal, Moguer, lo venera, sus calles estan custodiadas por muchos de los personajes de la obra.

La producción literaria del moguereño es muy amplia. Algunos de sus libros: Diario de un poeta recién casado. Eternidades. Monumento de amor. Etc.

"El leer hace completo al hombre, el hablar lo hace expeditivo, el escribir lo hace exacto". (León Tolstói).


Pilar Redondo. Escritora. Córdoba.

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