07 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Esther Merino Peral

Pobre Universidad

La Universidad de Murcia.
La Universidad de Murcia.

Una vez, en uno de esos sesudos congresos que se suelen organizar en la Universidad, sobre innovación y calidad docentes, se discutía sobre el nivel cultural de los alumnos. Se empezaron a contar distintas anécdotas explicativas: En una clase de treinta personas, mayores de edad y diversa procedencia, ninguno fue capaz de situar Creta -la mayor isla del Mediterráneo- en un mapa. La mayoría creía que andaba por el Caribe o en las cercanías de Ecuador.

En otra ocasión, después de estar veinte minutos hablando sobre la Alejandría de Alejandro Magno, una mano se levantó para preguntar si eso se refería a “lo que estaba en el continente africano”?!?!?! Otro profesor recordaba que estaba hablando del “nos mayestático” y cuando preguntó a quiénes se alude con esa fórmula del plural, entre las variopintas respuestas, una dijo, al parecer, que se refería “al rey y a su esposa”.

Otro ponente contaba que en la televisión de hace unos días pasados le habían hecho una encuesta a los alumnos que transitaban por la principal vía de acceso a una universidad madrileña, para que enumeraran presidentes de la reciente democracia española, de esa a la que se le llena la boca a los políticos y apenas alguno fue capaz de mencionar tan sólo a Felipe González (vete tú a saber por qué, porque tampoco supo aclararlo, pero lo que es más significativo, les preguntaban si sabían quién era el tan mencionado últimamente Francisco Franco y la mayoría ni sabía ni contestaba o ponía cara de haber topado con una cuestión asociada a la ingeniería molecular de la Antártida).

Luego estaban los que relataron la problemática de integrar educaciones secundarias procedentes de las distintas comunidades autónomas, como cuando uno intentó que sus alumnos hicieran un mínimo desglose del árbol genealógico del emperador Carlos V, desde los RR.CC o sea los Reyes Católicos y vio la cara general de estupefacción, hasta que uno se atrevió, tímidamente, a preguntar si por casualidad se refería a algún familiar del héroe nacional medieval catalán Wifrè “El Pelós”.

También se expusieron otras dificultades asociadas a la implantación del EEES, o sea el Espacio Europeo de Educación Superior, derivado de los acuerdos del llamado Plan de Bolonia, que supusieron la integración española en un sistema de educación universitaria comunitaria, incluyendo por entonces a la Gran Bretaña que acaba de salirse por la puerta de atrás y desde luego sin pagar, lo que debe de ayudas económicas, además de plantear algunos problemas en el ámbito de la educación universitaria, como por ejemplo si van a seguir formando parte de sistema Erasmus, que permite a los alumnos universitarios de diferente nacionalidad, mejorar su educación y complementarla con conocimientos de otros idiomas, en base a estancias breves en otros países de la Unión Europea.

En este sentido, una buena mayoría de profesores se quejaba del poco tiempo que queda con este sistema de asignaturas trimestrales, para abordar con solvencia temas que antes solían durar cursos académicos enteros, sobre todo cuando al mismo tiempo, dichas asignaturas ya de por sí recortadas en tiempo de desarrollo, además, se disocian entre clases teóricas y las conocidas como clases prácticas, que multiplican efectivamente los trabajos asociados del alumno, de lo que se suelen quejar vehementemente, como las que había sufrido otro docente, que se había atrevido a mandar como lecturas obligatorias para su materia, tanto La Ilíada como La Odisea y casi sufrió un motín en el aula….

Felipe González.

Asistían a aquella convención distintas autoridades académicas y otras que aspiraban a serlo, haciéndose notar por lo que creían ser brillantes intervenciones, en diálogo con quienes habían hecho exposición de las circunstancias con las que acostumbraban a bregar en la vida diaria. Una de aquéllas “lumbreras” se descolgó sentenciando que “la culpa era indudable y absolutamente de los profesores, quienes, a lo mejor recomendaba que deberían rebajar expectativas y plantearse ofrecer alternativas, como por ejemplo, la posibilidad de lectura de una u otra obras de la literatura homérica, pero desde luego no las dos a la vez, que a lo mejor era excesivo y la peña se cansaba, además de ofrecer la posibilidad de que se pudiera alentar la lectura ediciones ilustradas”. Hala con un par. Total, si el rey Alfonso XIII se jactaba de tener en su biblioteca privada, un solo libro, El Quijote, en una edición ilustrada, pues no íbamos a ser los demás por debajo más exigentes.

No quedó ahí la cosa, la misma eminencia gris de la comunidad universitaria, que por entonces casi no era más que becaria pero “con ínfulas”, se despachó con otra propuesta de gran calado y trasparencia para mejorar la formación e integración de los alumnos, es decir insertar en los programas de contenidos de las distintas asignaturas que se reparten al comienzo de las clases, junto con la bibliografía básica y el sistema de evaluación que se iba a emplear, un plano de situación …… del cuarto de baño de cada centro!

Ni que decir tiene que dicha persona casi acabó siendo Decan@, de una prestigiosa Facultad de una no menos prestigiosa universidad española.

Con estos mimbres, tanto rebajar expectativas y tanto rebajar el nivel, se producen “monstruos” como los que decía Goya que creaba la sinrazón y la falta de ilustración, que explican algunas aseveraciones como las que se pueden ver en nuestros días, en este caso sobre la “libertad de cátedra”:

https://www.laopiniondemurcia.es/multimedia/videos/municipios/2020-02-10-194554-carolina-martinez-alhama-libertad-catedra-para-catedraticos.html

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